Declaran los vecinos que escucharon los gritos de auxilio de Eugenia, asesinada en Zaragoza por su pareja
Un mes después del crimen machista que estremeció al distrito de San José, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 2 de Zaragoza ha retomado este viernes la investigación con la declaración de tres vecinos que escucharon los gritos de Eugenia Mercedes la mañana del 4 de noviembre. Las diligencias, a las que ha tenido acceso ARAGÓNPRESS, incorporan el testimonio de un vecino que asegura haber sido quien llamó a la Policía tras oír los auxilios de la víctima, un audio que él mismo grabó con su teléfono y que ya forma parte del procedimiento. La defensa cuestiona su credibilidad por la “enemistad manifiesta” que mantiene con el detenido, Abel M. E., que continúa ingresado en la Unidad de Psiquiatría del Hospital Miguel Servet tras intentar suicidarse ingiriendo amoniaco.
La vista de esta mañana ha servido para perfilar cómo fueron los últimos minutos de Eugenia, de 49 años, asesinada en el domicilio donde vivía con Abel desde hace al menos un año. Una de las vecinas ha explicado que escuchó un grito “muy fuerte”, seguido de otros sonidos en un tono que le hizo pensar que “estaba sufriendo mucho”. Según su declaración, aquello no le pareció una discusión, sino una agresión. “Me dio la sensación de que alguien le estaba tapando la boca”, ha dicho ante la magistrada. Otra de las testigos ha relatado un episodio previo de vulnerabilidad, cuando un día vio a Eugenia llorando tras, según dijo, “haberle roto su pareja el teléfono móvil”. Esa misma noche la acogió en su casa. Durante esa conversación, Eugenia le confesó: “A diciembre no llego” aunque “no le hizo más preguntas”, según lo manifestado este viernes.
UN TESTIGO CUESTIONADO POR LA DEFENSA
El testigo que realizó la grabación ha relatado que tras escuchar gritos de socorro procedentes de la vivienda (“Abel me está matando, socorro auxilio, me estoy desangrando”), alertó a la Policía. La defensa, en manos de la abogada Rocío Notivoli, sostiene que podría haber incurrido en contradicciones al detectar datos que no coinciden con lo que otras testigos escucharon y con lo vertido en primera instancia ante Policía Nacional. Según la letrada Notivoli, el hombre mantiene desde hace tiempo un conflicto personal con el detenido, lo que, en su opinión, “resta fiabilidad a su versión”. Entre las diligencias consta que ambos habrían tenido desavenencias relacionadas con antiguos conflictos en la comunidad en la que vivían, en el número 23 de la calle Privilegio de la Unión.
Mientras avanza la instrucción, Abel M. E. continúa bajo custodia policial en el Hospital Miguel Servet. Su ingreso en psiquiatría se ha producido en estos últimos días, según ha podido confirmar este medio. Su defensa insiste en que todavía presenta secuelas físicas y una afectación relevante en la conducta, aunque la jueza ya le ha comunicado que, una vez reciba el alta sanitaria, ingresará en el Centro Penitenciario de Zuera.
QUÉ DICE LA AUTOPSIA PRELIMINAR: 14 PUÑALADAS EN TODO EL CUERPO
El informe preliminar de autopsia, al que ha tenido acceso ARAGÓNPRESS, describe un ataque sostenido y compatible con un episodio de violencia extrema. El cuerpo de Eugenia presentaba “múltiples heridas inciso-punzantes en cara, espalda y extremidades”, junto a lesiones defensivas que indican que intentó protegerse. El documento recoge que la víctima sufrió una “hemorragia masiva” y que la muerte fue “rápida pero no inmediata” a causa de herida mortal en el hemitórax izquierdo que le perforó los pulmones y la aorta, causando un taponamiento cardíaco.
Las conclusiones forenses señalan que la agresión se produjo en un entorno cerrado, con proyección de sangre y signos de forcejeo. El uso de más de un arma blanca se considera compatible con la presencia de tres cuchillos ensangrentados en la escena. El informe describe también la importancia del amoniaco hallado en el domicilio, cuya elevada concentración obligó a ventilar la vivienda antes de que los agentes pudieran acceder por completo.
UNA INVESTIGACIÓN ABIERTA EN PLENA FASE DE TESTIGOS
A falta de que el detenido declare (hasta ahora se ha acogido a su derecho a no hacerlo), la jueza avanza en la recogida de testimonios y en el análisis de las pruebas periciales. Fuentes próximas al caso señalan que aún resta por completar el informe psiquiátrico del acusado y la autopsia definitiva, elementos clave para el encaje penal de los hechos.
Eugenia, cuya única hija reside en Indianápolis, ya descansa en su Nicaragua natal tras la repatriación costeada por el Ayuntamiento de Zaragoza. La causa continúa bajo secreto parcial y se prevé que las próximas semanas sean decisivas para fijar la imputación definitiva.