Condenado a seis años de cárcel el senegalés que violó a una joven que le había dejado 20 euros

Los hechos sucedieron en el domicilio del agresor, cuando la víctima acudió a recuperar el dinero que le había prestado
El acusado, durante la vista oral del juicio en Zaragoza el pasado 23 de octubre
photo_camera El acusado, durante la vista oral del juicio en Zaragoza el pasado 23 de octubre

Un hombre senegalés, K. Diop, ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Zaragoza a seis años de prisión por violar a una joven en la calle Delicias en septiembre del año pasado. La víctima, L. A. M., puso la denuncia un día después de los hechos, que se produjeron en el domicilio del agresor cuando ambos subieron para que ella recuperara los 20 euros que le había prestado días antes durante una fiesta, cuando ambos se conocieron.

Durante el juicio, que se suspendió en una ocasión por la ausencia de un traductor de wólof, idioma nativo del acusado, el testimonio de la víctima se vio refrendado por el de una amiga suya, a quien acudió después de la agresión sexual para ir juntas al Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, donde no se le detectaron lesiones relevantes. A la tarde siguiente fueron a poner la denuncia. Uno o dos días después, ambas se encontrarían con el acusado en la puerta de un supermercado, quien les ofrecería dinero para que retiraran la denuncia.

EL RELATO DE LOS HECHOS: DOS VERSIONES CONTRAPUESTAS

Todo comenzó en lo que parecía ser un encuentro casual e inocuo. Fue la víctima, L.A. M., quien se acercó al agresor, K. Diop, un mes antes de los hechos en la entrada de un bar-discoteca del barrio Delicias. Su grupo de amigos y ella le invitaron a entrar al local al verle nuevo por la zona. En un momento dado, le prestaron 20 euros para que pudiera entrar. El acusado, que llegó a España en enero de 2022 y trabaja como soldador, negó durante el juicio que alguien le prestara dinero. “Era ella la que no trabajaba”, llegó a declarar.

Un mes después, el 5 de septiembre de 2023, la víctima se encontró con el acusado y aprovechó el momento para pedirle el dinero que le había prestado. El procesado le invitó a subir a su domicilio, donde tenía alquilada una habitación, para devolverle los 20 euros. Fue allí cuando K. Diop le intentó dar un beso, un gesto al que ella se opuso, “dejando claro que solo quería una amistad”, pero él insistió hasta lanzarle sobre la cama de su habitación y forzarle a tener relaciones sexuales.

Según el relato de la víctima, ella pudo escabullirse de la habitación (y del piso) cuando el agresor se distrajo un momento. K. Diop negó los hechos ante la Sección Tercera de la APZ, y alegó que fue ella la que quiso tener relaciones sexuales con penetración para luego pedirle 50 euros “por sus servicios". “Fue ella quien me dio el beso, hasta que me desvistió y comenzamos a mantener relaciones, en ningún momento forzadas”, explicó este hombre de origen senegalés ante el Tribunal.

EL RELATO DE LA VÍCTIMA COMO ÚNICA PRUEBA DE LOS HECHOS

Ante estos dos relatos de los hechos completamente opuestos, los magistrados han decidido que la sola declaración de la víctima desvirtúa completamente la presunción de inocencia del agresor. Pero, ¿por qué?; para que la sola declaración de la víctima sirva ésta ha de ser, según el TSJA, contundente, firme, coherente, clara, indubitada y no contradictoria, además de ser revisada “con esfuerzo” por los jueces.

Y así lo han considerado los magistrados de la Sección Tercera, que han visto en el relato de L. A. M. una coherencia interna tanto externa en su versión de los hechos, así como la ausencia de modificaciones esenciales en las sucesivas declaraciones prestadas por la víctima, entre otros motivos. El testimonio de la amiga de la víctima también ha resultado clave para decantar la balanza a su favor.

Teniendo en cuenta lo anterior, el fallo del Tribunal ha condenado a seis años de cárcel a K. Diop por un delito de agresión sexual, además de la prohibición de acercarse a menos de 200 metros a la víctima ni comunicarse con ella durante 10 años. Asimismo, permanecerá bajo libertad vigilada durante seis años una vez salga de prisión. La indemnización asciende a 12.000 euros.

La letrada a cargo de la defensa, Soraya Laborda, ya ha anunciado un recurso contra la sentencia, que será dirimido por la Sala de Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, presidido por Manuel Bellido.

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