Citado a declarar como testigo un vecino en el caso del bebé ahogado en una piscina en Ateca

Los detenidos son, además, padres de tres menores de 3, 10 y 13 años de edad
La jueza decretó prisión provisional sin fianza para los padres el pasado 26 de julio

La investigación de la muerte por ahogamiento de una niña de 14 meses en una piscina hinchable en Ateca continúa con la decisión de la jueza del Juzgado de Calatayud de llamar a declarar a un testigo. Concretamente se trata de un vecino de la misma localidad que encontró al padre de la niña con el bebé en brazos saliendo de su casa. Fue en ese momento cuando este testigo se ofreció a llevar a los padres y a la criatura al centro de salud de Ateca, a unos 400 metros del domicilio donde se produjo la muerte.

Fue el pasado 26 de julio, dos días después de los hechos, cuando el mismo juzgado ordenó la detención de los padres de la niña, de 37 y 35 años. Al término de sendas declaraciones, la jueza consideró la existencia de suficientes indicios de criminalidad y que “la muerte de la niña de 14 meses podría no ser el resultado de una imprudencia”, por lo que decretó prisión provisional sin fianza para ambos.

Será precisamente la jueza quien determine el tipo de delito que se imputa a los padres de la niña, ambos de origen magrebí, después de valorar el informe definitivo de la autopsia de la niña y hayan concluido las investigaciones judiciales pertinentes. La declaración del testigo está prevista para el próximo 17 de septiembre.

Por el momento, los informes forenses preliminares apuntan a que la muerte de la pequeña podría haberse producido cuando el flotador, en el que estaba colocada la pequeña dentro de la piscina, se volcó quedando su cabeza sumergida en el agua durante más de una hora hasta que fue sacada del agua.

Los detenidos son, además, padres de tres menores de 3, 10 y 13 años de edad, que han quedado a cargo de sus familiares a la espera de que sean atendidos por los servicios Sociales de la DGA. Todos ellos se encontraban en el domicilio familiar en el momento de los hechos.

LA JUEZA INSISTE EN LA DEJADEZ DE LOS PADRES POR SALVAR LA VIDA DE SU HIJA

En los autos dictados el pasado viernes 26 de julio, la instructora afirma que resulta “absolutamente incomprensible que los progenitores desampararan sin vigilancia, durante horas, a una bebé de tan solo catorce meses de edad, dentro de una piscina, por la propia edad de la menor, ya que esta carecía de autonomía suficiente para cualquier mínima actividad, con el consiguiente riesgo que tal desamparo conlleva y que, finalmente, acabó con el fallecimiento de la menor”.

“Una menor de esa edad requiere supervisión constante por parte de un adulto, sin que pueda admitirse que los hechos se produjeran por un descuido momentáneo”, ha insistido la magistrada. Añade además que “los detenidos no llamaron a ningún servicio sanitario de emergencias, no solicitaron auxilio médico, y fueron caminando hasta el centro médico sin emplear siquiera un vehículo propio o ajeno para llegar inmediatamente a las instalaciones sanitarias y poder intentar salvar la vida de la bebé, a pesar de existir una distancia considerable desde su domicilio hasta el referido centro médico, exactamente, 400 metros”.

Concluye la jueza en sus autos diciendo que “todas estas circunstancias demuestran, por sí solas, una absoluta dejadez de los detenidos en sus funciones paternofiliales que acabaron desembocando en el fallecimiento de la menor, siendo que, además, el informe médico forense no descarta que el mecanismo causal del fallecimiento pudiera haber sido intencional por sofocación, de forma que podemos encontrarnos frente a un asesinato doloso, y no frente a un homicidio imprudente”.