Archivado el caso de sumisión química a una joven de Zaragoza que trabajaba en Tecnocasa

Después de casi cinco meses de especulaciones y polémicas, la denuncia por agresión sexual ha sido archivada en favor del investigado
El testimonio de la denunciante, que trabajó en una franquiciada de Tecnocasa en Zaragoza, se ha visto contradicho por testigos y forenses
photo_camera El testimonio de la denunciante, que trabajó en una franquiciada de Tecnocasa en Zaragoza, se ha visto contradicho por testigos y forenses

Punto y final al caso de sumisión química a una joven de Zaragoza, Elena C. H., en una fiesta previa a la convención nacional de Tecnocasa el pasado junio. La jueza del Juzgado de Instrucción número 3 de la capital montañesa ha dado carpetazo al no encontrar indicios suficientes en la denuncia presentada por la joven zaragozana, quien se ha visto puesta contra las cuerdas en los últimos meses después de que hasta 10 testigos contradijeran su versión de los hechos, y los forenses descartaran la sumisión química que ella aseguró haber sufrido.

La joven, que fue despedida al contar la supuesta sumisión química, también denunció a la empresa franquiciada por despido improcedente. La decisión de la jueza, María del Prado García, fue dictada el pasado 29 de octubre, y en la sentencia, también se incluye una declaración a la denunciante, Elena C. H. y a un amigo suyo, por un presunto delito de falso testimonio y contra la Administración Pública La defensa del hombre que fue acusado, en manos del letrado Fernando Pamos, fue quien lo solicitaba desde hace meses.

La sumisión química de la que se acusaba al hombre queda, de esta manera, descartada, después de meses no exentos de polémicas que han copado diversos espacios en televisión. “No se observan signos o síntomas destacables acordes con una intoxicación química de relevancia" en Elena C. H. Ese fue el resultado de dos informes realizados por médicos forenses, que también descartaron síntomas tan extremos como una pérdida de memoria tan severa como la denunciante aseguró haber padecido la noche de los hechos.

LA PRESUNTA VÍCTIMA, DESPEDIDA DOS DÍAS ANTES DE LA DENUNCIA

Elena C. H. denunció la ya nula sumisión química dos días después de ser despedida de la empresa franquiciada de Tecnocasa para la que trabajaba en Zaragoza. En ella, aseguró tomar solamente un ron cola la noche de la fiesta previa a la convención, del 14 al 15 de junio. Fue en el club Rosé de Santander cuando el denunciado y Elena se conocieron, para más tarde irse a la habitación de hotel de ella, donde mantuvieron relaciones sexuales.

Él afirmó que fue Elena la que inició el “tonteo”, y en el resto de la declaración dio detalles de varias relaciones sexuales consentidas hasta que él decidió irse alrededor de las 9.00 horas del sábado 15, dejando a Elena despierta en su habitación de hotel.

El día de la convención, el denunciado no vio a Elena, pero sí que le llegaron a sus oídos “cómo ella ha ido alardeando de haberse acostado con él”. Asimismo, en su declaración, el investigado le acusó a ella y su amigo de las pintadas encontradas en su oficina de Zaragoza en las que se puede leer “Violador”. Los testigos confirmaron esta versión, poniendo en tela de juicio la veracidad del relato contado por la denunciante.

LAS CÁMARAS DEL HOTEL DELATARON A LA DENUNCIANTE DE LA AGRESIÓN

Ella aseguró haber sido drogada hasta el punto de no acordarse nada, para luego sufrir una agresión sexual en su habitación de hotel. También declaró haberse despertado desnuda con marcas en su cuerpo y sin recordar nada. Algo que tampoco se ha podido demostrar, y las cámaras del hotel grabaron cómo salió a correr al punto de la mañana. En esas polémicas imágenes de las grabaciones se observa cómo ella y él llegaron de la mano al hotel la noche que presuntamente ocurrió todo, desmontando definitivamente la denuncia.

Por todo ello, la defensa del investigado solicitó el archivo de la causa, como finalmente ha sucedido, además de tomar declaración a la joven de Zaragoza y su amigo, que también fue despedido de la franquiciada de Tecnocasa, por incurrir en un presunto delito contra la Administración Pública. Cabe recurso contra la sentencia, aunque parece que el caso de la sumisión química en Santander ha llegado a su fin.

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