La segunda sesión del juicio de la conocida como la Manada de Zaragoza ha vuelto a celebrarse este miércoles a puerta cerrada en la Audiencia Provincial, bajo un fuerte dispositivo policial y con la vista centrada en la declaración de los siete acusados. Según ha podido saber ARAGÓNPRESS, tres de ellos han admitido haber mantenido relaciones sexuales con la joven, aunque insistiendo en que fueron “consentidas”, mientras que los otros cuatro lo han negado rotundamente. La víctima, en cambio, los identificó ayer a todos como sus agresores y relató que la drogaron y la violaron en turnos durante casi dos días en el mes de junio de 2020.
La mayoría de los procesados, Miguel Santiago L. V.; Steven Guarionex V. M.; Juan Estibel F. C.; Enock A. M.; Pablo Andrés S. M.; Mustapha K. A.; y Jesús P. E., han asegurado que la joven “estuvo bien en todo momento”, que no deliraba y que subió voluntariamente al piso de la calle Antonio Maura, en el distrito de San José. Tres de ellos han afirmado que “en ningún momento fue forzado”, mientras que cuatro niegan haber mantenido relaciones sexuales con ella. Uno de los acusados, representado por la abogada Claudia Melguizo, ha sostenido que no se encontraba en la vivienda cuando ocurrieron los hechos y que ni siquiera figura en el grupo de WhatsApp donde se habló del encuentro.
Se trata de Jesús P. E., uno de los dos acusados que afronta el proceso en libertad. El resto permanece en prisión preventiva por otras causas vinculadas a los Dominican Don’t Play. Las defensas, en manos de los abogados Carlos Estremera, Marina Ons, Cristian Monclús, Jesús Bardenas y la ya mencionada Melguizo, ha pedido la absolución en todos los casos, aunque algunas representaciones han planteado penas subsidiarias. La fiscal Mónica Vidal, por su parte, ha elevado sus conclusiones a definitivas, manteniendo su solicitud de 115 años de prisión en total. Esto son 16 años y seis meses para cada uno por un delito continuado de agresión sexual y otro de lesiones.
EL PESO DE LOS VÍDEOS Y LOS INFORMES PSIQUIÁTRICOS
Los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) han declarado también este miércoles y han manifestado que lograron convencer recientemente a la víctima para que compareciera ante el tribunal, pese a que ella nunca quiso denunciar ni presentarse como acusación particular. También han confirmado que la investigación se cimentó en los 16 vídeos grabados entre las 3.52 y las 5.47 del 24 de junio de 2020, encontrados en el teléfono de uno de los acusados durante una operación contra los Dominican Don’t Play. Enock A. M. es el único en cuyo perfil genético se encontró ADN coincidente con restos recogidos, según ha podido saber este medio.
En cuanto a la prueba pericial, los psiquiatras y psicólogos que tratan a la joven desde 2022 han explicado que continúa bajo seguimiento y ha sufrido varios episodios que han requerido ingresos forzados en psiquiatría. Los expertos facultativos del IMLA explicaron ayer que “su capacidad para consentir estaba viciada”, aunque no han podido determinar el momento exacto en el que comenzó el brote psicótico que la llevó a ser ingresada durante más de una semana tras los hechos.
La vista oral finalizará este jueves, también a puerta cerrada por orden judicial “para proteger la identidad y privacidad de la víctima”, con los informes finales de todas las partes. El tribunal de la Sección Primera, presidido por el presidente de la APZ, el juez Alfonso Ballestín, deberá valorar ahora si las declaraciones de los acusados, la contundencia de los vídeos y la evolución clínica de la joven configuran o no la agresión sexual grupal denunciada por la Fiscalía, en uno de los procesos más mediáticos y complejos de los últimos años en cuanto a agresiones sexuales en Aragón.

