Un acusado del crimen en Figueruelas: “No me fijé en el cuerpo, mientras no gritara no suponía un problema"
El relato espontáneo de Daniel S. G. durante una valoración médica a forenses del IMLA ha arrojado algo de luz sobre lo que realmente pudo pasar la madrugada del 3 de mayo de 2022, cuando un hombre de 61 años fue brutalmente asesinado en su domicilio de Figueruelas después de que dos personas burlaran las cámaras de seguridad y asaltaran su casa. “No me fijé en el cuerpo, que estaba en el suelo y no se movía, pero no suponía un problema al no estar dando gritos o haciendo ruidos”, llegó a decir Daniel a los médicos. Junto a Miguel A. J., ambos fueron detenidos como presuntos autores de un delito de asesinato y por el que se enfrentan a penas de hasta 26 años de cárcel. Durante la tercera sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza esta mañana, los peritos forenses y psiquiatras también han debatido sobre la salud mental de Miguel, con un trastorno disocial de la personalidad y al que han descrito como “incapaz de querer y sentirse querido, carente de empatía y muy impulsivo”.
La penúltima sesión de la vista oral celebrada con Tribunal del Jurado y presidida por el Magistrado Presidente Mauricio Murillo ha comenzado con la pericial médica por parte del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) sobre las lesiones y autopsia del cadáver de Luis Antonio G. I., un hombre dedicado al tráfico de drogas que actuaba desde su casa en la localidad zaragozana de Figueruelas. Las conclusiones sobre cómo pudo morir la víctima han quedado patentes. Fue una muerte violenta y agónica por un shock mixto de asfixia y por los numerosos golpes en su cara y cuerpo como causa inmediata y un politraumatismo como causa fundamental. “La hora del deceso estipulada es la 1.30 horas, aunque el rango puede variar entre la medianoche de ese día y las 2.00 horas”, ha manifestado el forense.
LOS AGRESORES HICIERON UN “MATALEÓN” A LA VÍCTIMA ANTES DE GOLPEARLE
Durante el examen del cadáver, éste presentó un total de 58 lesiones y por la posición y estudio de las mismas, los médicos no descartan que la víctima sufriera un “mataleón” desde atrás por parte del agresor, lo que le impidió la movilidad causando su posterior caída al suelo, donde recibió el groso de los golpes. La mayoría de ellos producidos con un objeto no muy pesado y que coincide con la barra de cortina encontrada al lado del fallecido, y también con otro elemento más pesado que correspondería a la llave inglesa hallada también en la escena del crimen. El cadáver también dio positivo en cocaína con 45 mg/l de sangre. “El sujeto intentó luchar por su vida, por eso se califica como muerte agónica”, ha sostenido el perito.
En cuanto a las pruebas psicológicas, la defensa del acusado Miguel A. J. ha presentado a dos peritos forenses expertos en psiquiatría responsables de un exhaustivo estudio psicológico sobre la conducta y forma de ser del imputado por asesinato. “El nivel de sinceridad con el que respondió a las diferentes pruebas es altísimo, aunque eso implicara dar una mala imagen de sí mismo”, ha señalado la forense al comienzo de su declaración. Además de referirse al síndrome alcohólico fetal mencionado ya en las sesiones previas, se ha descrito al acusado como una persona "con trastorno de vínculo por falta de apego y con una impulsividad tremenda, con ciertos elementos paranoides”. En el test de inteligencia ha referido un resultado típicamente asociado a los “borderlines”, es decir, sin llegar a tener un retraso mental pero por debajo de la media.
LOS FORENSES APUNTAN A UN TRASTORNO DISOCIAL DE LA CONDUCTA
Los mismos forenses del IMLA, también presentes en sala y que se entrevistaron con ambos acusados, han preferido referirse a Miguel como una persona “con un trastorno disocial de la conducta”, que no es un trastorno mental, sino de personalidad, a lo que los peritos expertos en psiquiatría han añadido “con elementos paranoides”, algo que también se multiplicaría con su consumo habitual de drogas. “Es incapaz de querer y de sentirse querido, carece de empatía y tiene una impulsividad que no sabe controlar”, ha asegurado la forense propuesta por la defensa, quien cree que por la forma de ser del acusado, “se debería tener en cuenta la atenuante analógica de alteración psíquica”.
El médico del IMLA, sin embargo, ha sostenido ante el jurado popular que “quienes cometieran el crimen, sabían y eran cognitivamente conscientes de lo que hacían y las consecuencias de sus actos. Fue un acto elegido y racional”.
UNO DE LOS ACUSADOS RECONOCIÓ PARTE DE LOS HECHOS A LOS FORENSES
La pericial se ha extendido durante toda la mañana de este jueves, y en ella, los forenses también han sido preguntados por el relato espontáneo que el procesado Daniel S. G. manifestó durante su entrevista con los forenses y en la que presumiblemente reconoció los hechos. En ese relato, el acusado vio como, una vez dentro de casa de la víctima, vio cómo el otro imputado le hacía un “mataleón”, aunque no cómo le golpeaba, ya que él habría subido a la planta de arriba de la vivienda. En un momento dado bajó al escuchar un grito, y al ser preguntado por los forenses por el cadáver de la víctima, les afirmó que “no se fijó en el cuerpo”, ya que estaba en el suelo y no se movía, aunque “no le suponía ningún problema al no estar dando gritos o haciendo ruido”.
Por último, los peritos de la Guardia Civil han confirmado que los restos de sangre encontrados en una bolsa hallada en la escena del asesinato corresponden con el ADN del acusado Miguel A. J., en un 99,9% de posibilidades. No obstante, el ADN de Daniel S. G., no fue localizado en ninguna parte de la casa asaltada. Será mañana cuando los miembros del jurado puedan escuchar a los dos acusados en sus declaraciones. Después será el turno de las conclusiones e informes finales, restando la entrega del objeto del veredicto y la posterior deliberación de los nueve jurados que decidirán la culpabilidad o no de ambos imputados y que se dirimirá el próximo lunes.
La acusación particular, a cargo de la abogada Marina Ons y que representa al hermano y sobrina del fallecido, pide 26 años de cárcel para cada acusado por delitos de asesinato con agravante de disfraz y robo con violencia. El Ministerio Fiscal apuesta todo por el delito de asesinato con alevosía y ensañamiento por el que interesa 25 años de prisión. La defensa de Daniel S. G., en manos del letrado Bartolomé Arranz, ha llegado a admitir el robo pero niega el asesinato. El acusado Miguel A. J., defendido por el abogado Enrique Esteban Pendás, no ve clara la participación de su representado en la escena del crimen.