De Zaragoza a los mejores ruedos: una de las pocas sastrerías taurinas de España está en Las Fuentes

Capotes Patato es una de las pocas sastrerías artesanales de trastos de torear
Capotes Patato, en el barrio de Las Fuentes (Zaragoza), es una de las pocas sastrerías artesanales de España donde se confeccionan, entre otros, capotes de brega y muletas. Toreros profesionales, aficionados prácticos y escuelas taurinas son sus principales clientes.

Han hecho capotes para el Papa, la Virgen del Pilar y para las máximas figuras del toreo en España (y dirían que del mundo) aunque no pueden desvelar nombres por eso de que los toreros prefieren el anonimato. Capotes Patato es una de las pocas sastrerías artesanales de trastos de torear que quedan en España y al frente de ella, en su taller de la calle Doctor Iranzo, 19, en el barrio de Las Fuentes de Zaragoza, está Eduardo Burgos. Han pasado ya 25 años desde que se mudó a la capital aragonesa y decidió abrir un taller del que salen capotes de brega, muletas y los artículos que se utilizan en la lidia con el objetivo de hacerlos accesibles al público.

Eduardo Burgos, en su taller

Toreros profesionales, aficionados prácticos y escuelas taurinas son los principales clientes de una sastrería que proviene de una empresa textil de Navarra que fabrica los tejidos para capotes y para muletas. "Lo que queríamos era facilitar al público que fuera accesible tener capotes y muletas que, normalmente, tienen precios caros y son bastante complicados de conseguir. Lo pusimos a precios ajustados y, además, creamos la primera tienda online en España de trastos de torear", expresa el propietario.

En Capotes Patato venden físicamente a toreros o aprendices de Aragón, pero el 90% de su producción se va fuera, pues trabajan tanto en mercado nacional como internacional siendo Francia, Portugal, México, Colombia y Perú los países a los que más se exporta. El precio de los capotes para el torero profesional oscila entre los 270 y los 300 euros y los capotes de aficionado práctico en torno a los 180 euros. El proceso de elaboración de los mismos es completamente artesanal y se tarda entre 4 y 5 horas en fabricar uno.

El 90% de la producción se exporta

"Nosotros nos hacemos los tejidos o los mandamos hacer a los tejedores. Después en el local tenemos una mesa de corte y patronamos los capotes al gusto del torero. Colocamos las piezas, que son alrededor de unas 42 o 45, ensamblamos todas las piezas y las vamos acoplando hasta que se hace el capote. Es un proceso artesanal y lo seguimos haciendo a la antigua usanza", cuenta Eduardo.

Si tuviera que hacer una valoración sobre el sector, el propietario de Capotes Patato asegura que "está superconsolidado en lo que se refiere a afición taurina". "Las plazas se llenan, la gente va a los toros en toda España pero es cierto que no se publicita en los medios...Ahora en Madrid con el abono tienes 30 días seguidos de corridas con un lleno de 35.000 personas, que eso no lo consigue ni el fútbol". El sector de los trastos del toreo parece que ahora está estable después de haber sufrido "mucho hace unos 10 o 15 años".

Toreros profesionales, aficionados prácticos y escuelas taurinas son los principales clientes

"El movimiento antitaurino o antiespañol afectó mucho al sector, no a los toreros sino a los que estamos detrás, las sastrerías, las tiendas, los bares... A la gente le daba miedo tener este tipo de productos porque siempre hay un energúmeno que protestaba, que decía que a ese sitio ya no volvía", cuenta. Respecto al sector en Zaragoza y Aragón considera que "hay mucha afición a lo que son los festejos menores como los recortes y al toreo en general. Esto ha sido más que evidente, por ejemplo, en la Feria de San Jorge que demuestra que cuando se traen buenas corridas de toros y buenas ganaderías se llena. Zaragoza es una plaza de primera, la Misericordia es la primera plaza de toros de España que se hizo de su categoría", culmina.