Víctor Suárez y Valeria del Olmo, jugadores de A.D. Cierzo: "Todos hemos sufrido algo de LGTBIfobia"
Víctor Suárez y Valeria del Olmo quizá nunca pensaron en jugar en un equipo como la Asociación Deportiva Cierzo. Movidos por su pasión por el deporte, en concreto, por el baloncesto y el fútbol sala, respectivamente, ambos dieron con este club de Zaragoza que no les puso ningún tipo de barreras ni por su orientación sexual ni por su identidad de género.
Aunque en algún momento de sus vidas los dos fueron víctimas de la denominada LGTBIfobia, a día de hoy los dos disfrutan en un entorno donde priman el respeto y la inclusión por encima de todo. En el marco del Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte, celebración que tiene lugar el 19 de febrero, hablamos de su experiencia personal.
PREGUNTA.- ¿Cómo llegaron a Cierzo y qué les llevó a dar el paso para competir en un equipo con valores LGTBIQ+?
VALERIA DEL OLMO.- En un grupo de terapia de personas transexuales, estábamos hablando del deporte y yo comenté que me apetecía mucho competir, porque cuando era un chico sí que competía mucho. Mi terapeuta me ofreció que una chica del propio grupo jugaba en el Cierzo y me hablaron del equipo. Me documenté, vi que estaba bien, llamé a mi capitana, le dije que me apetecía probar, estuve ahí unas semanas y la verdad que muy bien.
VÍCTOR SUÁREZ.- Lo mío fue un poco por redes sociales. Yo soy de Gijón, de Asturias, y me mudé aquí hace año y medio. Vi que existía Cierzo y que estaban jugando a baloncesto. Me puse en contacto con el coordinador y vine a probar. El día que vine a probar ya me dijeron: "¿cuándo te haces la ficha?" y aquí estamos.
P.- ¿Qué diferencias notan respecto a otros equipos, sobre todo cuando hablamos de esos valores?
V.S.- Pienso que hay muchísimo más sentimiento de grupo, porque en cierto modo todos hemos sufrido algo de LGTBIfobia a lo largo de nuestras vidas deportivas. Es un tema sensible para todos que nos hace más conscientes de ello, y siento que formamos más piña en ese sentido.
V.O.- La diferencia es bastante grande, porque yo sí que jugué como un hombre hetero y nunca tuve ningún problema. Es cierto que hay bastante diferencia entre un grupo de chicos y un grupo de chicas, y desde el minuto uno con las chicas me acogieron muy bien. Como decía Víctor, nos une un poco el hecho de que todos hemos sufrido algo de LGTBIfobia y es un buen sitio, porque sabes que si te pasa algo te van a arropar tanto tus compañeras como el cuerpo técnico o la gente del club.
P.- ¿Y cómo es competir en un equipo donde prima la diversidad sexual?
V.O.- Da igual tu orientación o cómo te sientas, no vas a ver que sea un impedimento. Es una forma fácil de poder expresarte. Yo, que he vivido el fútbol de chicos heteros, nunca he visto a nadie que fuera bisexual o gay; igual alguno podía serlo, pero por miedo no salía del armario.
V.S.- Digamos que al tener identidades no convencionales podemos sentir cosas parecidas, compartir sensaciones y otros hobbies que a lo mejor en un equipo de heteros no ocurre.
P.- ¿Han visto o sufrido en primera persona algún episodio de LGTBIfobia?
V.O.- Sí, el año pasado. Empecé a competir y aunque por parte de mis compañeras y del público nunca me pasó nada, desde la propia liga no me querían inscribir. Nos dieron al equipo y al club mil errores que ninguno era verdad. Se tuvo que meter el club por medio para decir que lo que estaban haciendo era ilegal y estuve varias jornadas sin poder jugar. Luego también hay gente rival que me ha intentado sacar de la liga alegando que se sentían inseguras jugando conmigo, cuando yo he sido la persona que ha salido sangrando de un partido o insultada. En toda la liga no me han sacado ni una sola tarjeta por mala conducta ni por faltas.
Me han intentado sacar de la liga alegando que se sentían inseguras jugando conmigo (Valeria del Olmo)
P.- ¿Cómo se sintió cuando no le permitieron jugar? ¿Llegaron a denunciarlo?
V.O.- Al principio no sabía ni que era ilegal lo que me estaban haciendo. Decían que si el DNI, que si no sé qué, cuando yo estaba haciendo todos los trámites. Cuando se metió la gente que sabe de leyes me sentí triste, porque ni había empezado a competir y ya me estaban poniendo trabas. Al final vieron que había gente documentada sobre las leyes, se echaron para atrás y me dejaron jugar sin problema. Las primeras jornadas fueron duras, pero luego no he tenido más problemas.
P.- Víctor, en su caso, ¿lo ha vivido o lo ha visto en compañeros?
V.S.- Desde que llegué a Zaragoza todo ha ido muy bien, tanto por parte de árbitros como de contrincantes y compañeros. Sí que me viene a la mente cuando jugaba en el instituto, más joven, que todavía no estaba fuera del armario. Siempre he sido un hombre con bastante pluma y recuerdo que en los últimos partidos de liga mi entrenador me gritó "maricón" delante de todo el equipo y mis compañeros se rieron. Fue muy incómodo y eso hizo que no quisiera jugar la Final Four.
P.- ¿Qué supuso precisamente en un momento en el que no había hecho pública su orientación sexual?
V.S.- Fue difícil, porque era el final del curso, mi despedida antes de irme a estudiar fuera, y tenía pensado que vinieran amigos y familiares. Lo viví bastante mal.
P.- Compiten en fútbol sala y en baloncesto. ¿Creen que hay mucha LGTBIfobia en estos deportes?
V.O.- En nuestra liga de fútbol sala yo creo que no. No ha habido insultos desde la grada ni por parte de entrenadores. Creo que en el fútbol femenino no, pero en el masculino sí. Debería normalizarse que las personas puedan ser bisexuales o gays sin ser señaladas.
V.S.- En el baloncesto pasa algo parecido. En las grandes ligas masculinas nadie se atreve a salir del armario. En la NBA, por ejemplo, ningún jugador en activo lo ha hecho. Algunos lo han hecho tras retirarse y han sufrido consecuencias negativas. Aun así, en nuestra liga aquí en Zaragoza, bastante bien.
Debería normalizarse que las personas puedan ser bisexuales o gays sin ser señaladas
P.- ¿Y qué le dirían a una persona que se plantea dejar de jugar por miedo a ataques LGTBIfóbicos?
V.S.- Yo le diría que se apoye en sus seres queridos, que luche, que tenga visibilidad. La ley nos ampara y aunque queda camino por recorrer, hay que vivir y dejar vivir.
V.O.- Si puede, que lo hable con un psicólogo o con la gente que quiere. El deporte es muy importante para la salud mental. Yo estuve años sin hacer deporte por miedo y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Me ha ayudado muchísimo y he conocido a personas maravillosas.