Setas bajo una burbuja o helado de espárrago y plancton: el menú más loco de Zaragoza se reinventa este verano

Un menú degustación sorpresa de 17 pases por setenta euros que fusiona técnica vanguardista, producto aragonés y una puesta en escena única en Zaragoza
Gamberro
photo_camera Flor García y Julio Canales han seleccionado vinos refrescantes

En los últimos años, la gastronomía se ha transformado en todo un arte, una forma de expresión creativa que mezcla ingredientes, técnicas, emociones y estética en un mismo plato. Comer bien ya no es suficiente: ahora buscamos que cada bocado cuente una historia y que nos sorprenda.

En Zaragoza, esta tendencia también ha calado hondo. Cada vez son más los zaragozanos que buscan restaurantes donde la experiencia va más allá del plato, espacios en los que el ambiente, la puesta en escena y la propuesta culinaria se combinan para ofrecer algo único. Ejemplos como el popular Voltereta han demostrado que el comensal quiere vivir algo distinto, casi teatral, cuando sale a cenar.

Y uno de los restaurantes que mejor encarna esta nueva forma de entender la gastronomía es el Restaurante Gamberro, en la calle Bolonia. Dirigido por el chef Franchesko Vera y la jefa de sala Flor García, este espacio ofrece un menú degustación sorpresa de 17 pases por setenta euros, donde cada plato es una obra con identidad propia. Aquí no se viene solo a comer: se viene a dejarse llevar.

  1. UNA CARTA ESTIVAL QUE JUEGA CON EL PRODUCTO, LA TÉCNICA Y EL HUMOR
  2. PESCADOS Y CARNES A OTRO NIVEL, CON ADN ARAGONÉS
  3. POSTRES QUE CIERRAN EL MENÚ CON MAGIA Y FRESCURA
  4. UNA BODEGA CON SELLO PROPIO Y SABOR A VERANO

UNA CARTA ESTIVAL QUE JUEGA CON EL PRODUCTO, LA TÉCNICA Y EL HUMOR

El nuevo menú de verano de Gamberro es una auténtica declaración de intenciones. Franchesko Vera, fiel a su estilo irreverente y técnico, ha diseñado una secuencia de platos con ingredientes de temporada, sabores potentes y presentaciones inesperadas. Junto a clásicos como la croqueta thai de gambas al ajillo, el Guardia Civil 2.0 con gazpacho de jalapeños o la airpizza, se suman nuevas locuras veraniegas como el slim de socarrat de paella, una crujiente lámina que reinterpreta el arroz más popular con alioli de calamar.

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El menú continúa con propuestas vegetales tan sorprendentes como el calabacín amarillo en escabeche cítrico

El menú continúa con propuestas vegetales tan sorprendentes como el calabacín amarillo en escabeche cítrico con clorofila tandoori y lácteos nitro, o el pepino en sunomono de saúco con sorbete de aguachile y gazpachuelo yodado. También hay espacio para los hongos del estío: el plato bautizado como ‘Madrugón para ir a por setas’ es un flan salado japonés con dashi de setas y ragú de shitakes, escondido bajo una burbuja que recuerda a la niebla del Pirineo.

PESCADOS Y CARNES A OTRO NIVEL, CON ADN ARAGONÉS

Uno de los puntos fuertes de Gamberro es el manejo de los pescados, poco habitual en un chef de tierra adentro. Esta temporada, Franchesko propone una trucha curada con ensalada coreana y sopa de trucha y coco, o una merluza madurada en koji con dos pases: primero, su proteína a la brasa y después, la carrillera en tempura con plancton a modo de brocheta. Técnica pura y sabor profundo.

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Esta temporada, Franchesko propone una trucha curada con ensalada coreana y sopa de trucha y coco

En el apartado cárnico, destaca una panceta de Teruel cocinada en tres tiempos con mantequilla de coliflor, kimchee cítrico y jugo reducido con manzanilla de tapioca. La volatería también tiene su espacio, con un ave diferente cada semana (pato, pichón o codorniz), cocinada al estilo yakiniku y acompañada de una pasta a la brasa rellena con un guiso de alas, muslos y pakchoi.

POSTRES QUE CIERRAN EL MENÚ CON MAGIA Y FRESCURA

La parte dulce del menú mantiene la línea gamberra y artística del restaurante. Uno de los más llamativos es el espárrago, limón y menta, un pie de limón con forma de espárrago, acompañado de helado vegetal con aceite de menta. Otro postre estrella utiliza cereza de Aragón, panacota de nibs de cacao, chocolate blanco y un biscuit de ajo negro, combinación tan arriesgada como deliciosa.

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La parte dulce del menú mantiene la línea gamberra y artística del restaurante

Para los petit fours, el equipo de Gamberro ofrece creaciones caseras que incluyen desde un brownie especiado con dulce de leche de cabra, hasta chocolates artesanos, mariposas de fruta de la pasión o bocados de violeta y mango.

UNA BODEGA CON SELLO PROPIO Y SABOR A VERANO

El maridaje también se adapta al calor. Flor García y Julio Canales han seleccionado vinos refrescantes, con mucha personalidad, de pequeños productores aragoneses e internacionales. Blancos salinos, naranjas como Skin or Queen, rosados juguetones y tintos ligeros de Mallorca forman parte de una bodega pensada para emocionar. Tampoco faltan los generosos: manzanillas, Pedro Ximénez y Jerez que elevan cada plato.

En definitiva, Gamberro vuelve a demostrar por qué es uno de los restaurantes más singulares de Zaragoza. Técnica, provocación, estética y mucha creatividad en una propuesta que se convierte en toda una experiencia.