Humanizar los entornos sanitarios y reforzar el bienestar emocional y social de menores hospitalizados, mediante actividades lúdicas, educativas y recreativas. Ese es el objetivo de la iniciativa de voluntariado “Ocio hospitalario”, en la que participan una treintena de alumnos de la Universidad de Zaragoza y la Universidad de San Jorge, junto a la ONG YMCA, y que ha sido distinguida con un segundo galardón en la decimotercera edición de los Premios al Voluntariado Universitario que promueve la Fundación Mutua Madrileña.
La iniciativa se desarrolla de forma semanal en las unidades de pediatría del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y el Hospital Universitario Miguel Servet, a través de las llamadas “ciberaulas”, espacios habilitados dentro de estos hospitales convertidos en un entorno seguro, educativo y lúdico donde los niños y niñas pueden jugar, crear, aprender y relacionarse, contribuyendo así a hacer más llevadera su estancia hospitalaria.
La formación de los estudiantes que participan en el proyecto, en el ámbito de la salud y de la intervención social, aporta a esta iniciativa una mirada sensible y profesional, que se ve enriquecida por la implicación de otros voluntarios no universitarios de distintas edades, lo que garantiza su continuidad y diversidad.
Cada año, alrededor de 400 menores y sus familias se benefician de este programa, que se convierte en un valioso respiro emocional durante el proceso de hospitalización. Esta iniciativa ha sido elegida entre un total de 90 proyectos de voluntariado en los que participan más de 1.500 alumnos que estudian en 65 universidades españolas. Estos proyectos se realizan en colaboración con 72 ONG.
50.000 EUROS PARA EL IMPULSO DE LOS PROYECTOS
Este proyecto ha sido distinguido junto a otros siete ganadores a los que la Fundación Mutua Madrileña destinará 50.000 euros para ayudar al impulso o desarrollo de las iniciativas. El primer premio ha recaído en el proyecto “Creciendo juntos”, impulsado por la Asociación Solidaria Universitaria (ASU ONG), en colaboración con 24 jóvenes voluntarios que estudian en 12 universidades españolas.
El proyecto tiene como finalidad la construcción y el equipamiento de una escuela infantil en la ciudad de Ndava (Burundi), destinada a acoger a niños y niñas de entre 3 y 5 años, durante las jornadas laborales de sus padres. Este espacio educativo sentará las bases de su desarrollo cognitivo, social y de salud, contribuyendo a mejorar sus oportunidades desde la primera infancia.
