"Hay un problema de modorra en los aragoneses con la reapertura del Canfranc"
Zaragoza.- Diego Colás es el nuevo portavoz de la Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón (Crefco), que este año ha cumplido 20 años reclamando la reapertura al tráfico de viajeros y de mercancías de la línea Zaragoza-Canfranc-Pau.
Colás asegura que nunca se ha estado tan cerca de que la reaperturase comprometan a ello en la cumbre bilateral que mantendrán este miércoles en Madrid, hasta donde se trasladará un grupo de la coordinadora para hacer oír su reivindicación.
El portavoz asegura que hay muchísimas razones para reabrir la línea y cree que hay un problema de modorra en los aragoneses con este tema, por eso se propone aumentar la presencia de Crefco en la sociedad.
Pregunta.- Es ya el altavoz de Crefco. ¿Hacia dónde va a dirigir las reivindicaciones de la coordinadora?
Respuesta.- Nunca hemos estado tan cerca de que la línea pueda reabrirse y nuestra actuación dependerá mucho de lo que pase en la próxima cumbre. Si no sale, la idea es aumentar la presencia de la coordinadora en la sociedad aragonesa para empujar la reapertura y, en caso de salir, para estar vigilantes y ver si se cumplen los plazos o no se cumplen y si se están haciendo las cosas de acuerdo a lo que nosotros pensamos que deberían ser las directrices de la reapertura.
P.- ¿Por qué hay que reabrir la línea?
R.- Hay muchísimas razones y son fundamentalmente técnicas y económicas. La primera es que es rentable. Para el tráfico de mercancías las empresas aragonesas tienen que salir por el paso catalán o por el vasco y eso supone trescientos kilómetros de más cuando tenemos una infraestructura construida que nos acortaría muchísimo la distancia. Ese es el principal motivo y todos los estudios han corroborado esa rentabilidad con números. Además, es una línea férrea que vertebraría el territorio aragonés y es un patrimonio histórico y ferroviario que puede tener mucha capacidad para favorecer el turismo sostenible del Pirineo.
P.- ¿Es factible en 2020?
R.- Hay un protocolo firmado por Aquitania y Aragón que dice que se puede abrir en esa fecha y nosotros pensamos que es factible. Y en el aspecto económico, la inversión es mínima comparada con otros proyectos y creemos que es una oportunidad importantísima.
P.- Lo cifran en unos 400 millones de euros…
R.- Sí, pero hay que tomárselos con cierta distancia. Esa es la cifra que queda recogida en el Consejo Económico y Social de Aragón, pero son precios españoles y la forma de adjudicar las obras en Francia variaría la cifra, quizás serían unos 600 millones de euros. Pero comparándolo con otras infraestructuras, el precio es irrisorio porque la plataforma ya está construida. Ahora habría que rectificar algunas curvas para ganar tiempo, poner ancho internacional, para que no pare hasta Pau, y electrificar estratégicamente sería muy importante también.
P.- ¿Absorbería toda la salida de mercancías de Aragón?
R.- Probablemente no. Se habla de tres millones de toneladas. Ahora pasan once millones por el paso catalán y en torno seis millones de mercancías por el vasco, así que podría pasar una gran cantidad de mercancías. Creo recordar que en algún caso se habla de un 20% de lo que ahora mismo está pasando por la frontera entre Francia y España.
P.- Han pedido un acuerdo tangible para la reapertura en la próxima cumbre hispano-francesa. La presidenta Rudi ha dicho que ya ha solicitado su inclusión en el orden del día. ¿Confían en que haya acuerdo?
R.- Tenemos confianza en que se incluya en la agenda y pueda hablarse de la reapertura. Otra cosa es que finalmente en la declaración quede recogido que los gobiernos la apoyan.
P.- Pero el consejero de Obras Públicas, Rafael Fernández de Alarcón, señaló que España ya ha dado una vuelta de tuerca al Canfranc y que ahora es el turno de Francia. ¿Cuál es su opinión?
R.- Llevamos muchos años escuchando a las autoridades españolas diciendo que el problema es que los franceses no quieren reabrir, pero también hemos escuchado a alguna autoridad francesa diciendo que el problema lo tiene el Gobierno español. Pero nosotros pensamos que esa argumentación es falaz porque si bien es cierto que donde no hay línea es en el lado francés, no es menos cierto que la línea en el lado español está en unas condiciones deplorables, que llevan a que el tren de mercancías que baja cereal desde Canfranc descarrille con cierta frecuencia y que los de pasajeros sufran averías. Pensamos que ha sido una forma tradicional de desviar la atención respecto de las obligaciones que tenemos los españoles al lado de la frontera porque nosotros en nuestro lado no hemos hecho los deberes como se deberían haber hecho. Y hay otra cuestión porque con el túnel carretero nunca se ha esperado a que Francia asumiera compromisos de carreteras de alta capacidad en el Valle del Aspe para que se llevaran a cabo actuaciones importantes en el lado español como la autovía que va a llegar hasta Jaca, con lo que pensamos que esa justificación que se utiliza de que aquí no se han hecho las cosas porque Francia no las hace es una excusa que no soporta un análisis serio. Pero, además, en los últimos año parece que ha habido un cambio de actitud en Francia, Aquitania está apostando por el tren y lo que podría ser una confirmación definitiva es que el precepto de la región que es representante del Gobierno central se opuso a una declaración de utilidad pública que salía aparentemente negativa para la reapertura del tramo Olorón-Bedous y lo va a reabrir.
P.- Hablaba de que si no sale adelante una de sus acciones sería incidir en la sociedad, ¿cree que los aragoneses están concienciados de la importancia de reabrir la línea?
R.- Las pruebas apuntan a todo lo contrario. En tiempos ha habido importantes movilizaciones, pero en los últimos años la coordinadora ha visto que el único acto que se celebra el 18 de julio exigiendo la reapertura atrae a menos gente. Sabemos que es una reivindicación muy larga y es complicado mantener la tensión sociedad durante mucho tiempo. También pensamos que hay un problema de modorra en los aragoneses con respecto a este tema, que consideramos fundamental para impulsar la economía principalmente aragonesa y luego se podría atraer movimiento de mercancías como el puerto de Valencia. La sociedad aragonesa debería tener una actitud más beligerante de la que tiene.
P.- ¿Cree que la propiedad aragonesa de la Estación del Canfranc ha sido un primer paso?
R.- Que esa estación sea propiedad de los aragoneses es importante, entre otras, para que no se termine de caer. Y esperamos que en el futuro sea aquello para lo que nació que es ser una estación internacional, aunque no sea como cuando la línea estaba abierta, pero sí una estación ferroviaria con otros usos agregados.
P.- ¿Qué usos le gustaría darle?
R.- Fundamentalmente que fuera estación, que no se dedique a otros usos y se haga una nueva gastando dinero. Sería también interesante que pudiera haber un hotel y un museo ferroviario. Pensamos que debería estar todo relacionado con el ferrocarril.
P.- Otro de los asuntos clave para Aragón es la Travesía Central de los Pirineos. ¿Cómo ven este proyecto? ¿Es compatible con el Canfranc?
R.- Sería perfectamente compatible con esa infraestructura como se ha demostrado en otros pasos de montaña, por ejemplo en Suiza, donde se ha construido un túnel mayor una vez se ha sobrepasado la capacidad del primero. Sin embargo, nosotros no creemos que llegue a término porque el Corredor Mediterráneo objetivamente es más barato, aparte de otras consideraciones políticas y territoriales, y el impacto ambiental de un túnel de 30 kilómetros sería importante. Pero también pensamos que las cifras no responderían a esa necesidad de infraestructura al menos en los próximos 30 años, por tanto es un proyecto a muy largo plazo. Ahora se tiene que impulsar el Canfranc que es más fácil y más barato y luego las cosas pueden cambiar lo suficiente como para que sea necesario un segundo paso.