Paseos, charlas y cafés: así acompañan los voluntarios de Zaragoza a los mayores de la Casa Amparo

Para el consejero, la importancia de este tipo de actividades “va mucho más allá del paseo por la calle" Foto: J. N.
Los voluntarios, un total de 26, realizan una labor altruista que impacta positivamente en las personas mayores en la Casa de Amparo

Pasear por la ciudad de Zaragoza, tomar un café o simplemente charlar. Estas son algunas de las tareas que los voluntarios de Zaragoza, de lunes a domingo, realizan junto a los residentes de la Casa Amparo. Se trata, según ha explicado este jueves el consejero de Participación Ciudadana y Régimen Interior, Alfonso Mendoza, de una de las tareas “menos visibles” que realizan los voluntarios, pero una de las más importantes, puesto que ayudan “a las personas más vulnerables, los que más lo necesitan, a quienes no tienen a otras personas para poder salir”.

El consejero se ha acercado a la residencia, junto a la concejal delegada del Mayor, Paloma Espinosa, para conocer de primera mano la labor que realizan estos voluntarios junto a las personas mayores. En el recorrido de esta mañana, que ha consistido en un corto paseo a causa de las altas temperaturas, para tomar un café, han tenido la oportunidad de charlar tanto con los usuarios como con los voluntarios que los acompañaban.

Josefina ha sido una de las mujeres que ha participado en este paseo. Para ella, a sus 94 años, es muy importante poder andar y salir de la residencia. “Mi cuerpo pide movimiento”, ha apuntado entre risas. Ha recordado cuando, hace poco, los llevaron a recorrer el Pilar: “Lo vimos entero. Eso es grandísimo, acabamos rendidos”.

UN TOTAL DE 26 VOLUNTARIOS

Los voluntarios, un total de 26 organizados por grupos y en diferentes horarios, realizan una labor altruista que impacta positivamente en las personas mayores de la Casa de Amparo. Este momento es para ellos uno de los más esperados del día, porque este tipo de acciones mejora considerablemente su bienestar, tal y como aseguran los propios voluntarios. Mariluz, que lleva poco tiempo como voluntaria, ha contado, con cierto orgullo, que “en cuanto nos ven se les ilumina la cara”.

Mariluz ha explicado, en su grupo, “muchos ni siquiera hablan, pero te sonríen o te hacen una mueca. Están deseando que lleguemos para sacarlos durante un ratito”. Por todo ello, ha definido su experiencia como voluntaria como “muy reveladora y muy gratificante”. Fernando, también voluntario, ha asegurado que “yo sé que doy algo, pero lo que recibo es mucho más grande que eso”. Ha indicado que, al final, el objetivo es socializar con ellos, “hablar con ellos, les haces bromas, escuchas sus historias. Yo me siento muy bien”.

CUIDAR A QUIEN NOS CUIDA

Para el consejero, la importancia de este tipo de actividades, promovidas por el Ayuntamiento de Zaragoza, “va mucho más allá del paseo por la calle. Tomar el sol, el aire, ver a la gente en la calle ya tiene un valor en sí mismo y mejora la salud”. Pero, además, tiene también otro valor realmente importante para la vida de los residentes. Los voluntarios ofrecen conversación y compañía en cada una de estas visitas, estableciendo auténticas relaciones y vínculos personales que mejora la calidad de vida y combate la soledad.

Son ya más de 200 voluntarios los que han participado en esta actividad desde que se puso en marcha en 2008. “Por ello es importante agradecer su labor a todos esos trabajadores que nos echan una mano en cuidar a quienes antes nos han cuidado a nosotros”, ha incidido Mendoza.