Con veinte mesas y la posibilidad de traerte tu comida, la terraza de El Balcón de Las Fuentes ha vuelto a abrir sus puertas, recuperando un punto de encuentro muy querido por los vecinos del barrio. Detrás de esta reapertura está Pedro, un hostelero con una amplia trayectoria que ha decidido recuperar un establecimiento que funciona desde 2017.
La terraza que se sitúa en el parque de Las Glorietas de Goya, no abría sus puertas desde el pasado mes de octubre, cuando el anterior propietario bajó las persianas del bar. Ahora, Pedro ha podido volver a darle vida, más tarde de lo que le hubiera gustado, asegura, debido a problemas con licencias y permisos que han hecho que se retrase la apertura.
"Llevaba tiempo queriendo algo mío propio donde aplicar mi sello y plasmar en ello todo lo que he aprendido en estos 17 años que llevo trabajando en la hostelería", afirma a Aragón Digital el propietario, quien también es vecino del barrio de Las Fuentes.
Veinte mesas y un césped al que acuden a menudo los clientes del bar, componen la nueva terraza de Las Fuentes que, aunque va a mantener la cercanía y la amabilidad que la caracterizaban con el antiguo propietario, también rendirá homenaje a figuras simbólicas de la música aragonesa: "Mi idea es decorar la fachada con frases de grandes talentos aragoneses de la música, como Amaral, Bunbury o Kase O".
POSIBILIDAD DE TRAER TU PROPIA COMIDA
Sin cocina por el momento, pero con la idea futura de ofrecer una carta sencilla con productos de proximidad, como hamburguesas del Pirineo y de Graus, Pedro ha optado por permitir a la clientela consumir comida de fuera. "La gente viene y puede pedirse comida a domicilio o traerla de casa sin ningún problema. Al final, con las rondas que consumen, entre que llega la cena y en ella, me sale a beneficio" explica el hostelero.
De hecho, así lo ha anunciado: "Tenemos la cocina de vacaciones. Tráete la cena de casa, de Glovo o de tu suegra. Nosotros ponemos la terraza, las bebidas y el buen ambiente". Esta propuesta surge de no contar con personal y de querer que cualquier persona pueda disfrutar de la comida sin preocuparse por las intolerancias.
Aunque a penas lleva una semana abierto, la acogida ha sido muy buena y está muy contento con la aceptación. "El primer día fue muy ilusionante, una apertura tranquila por las fechas que son, pero contento porque, al final, siempre ha sido mi sueño contar con un local propio", ha señalado.
