Irritabilidad, ansiedad y falta de atención: consecuencias de no dormir a causa del extremo calor
La ola de calor que asola a Zaragoza en esta recta final de julio y que da la bienvenida a agosto, está provocando que los termómetros marquen temperaturas superiores a los 40 grados. Una situación que no cambia demasiado cuando el sol se esconde, pues por las noches las temperaturas no bajan de los 25 grados. Este calor extremo generalizado puede provocar dificultades para dormir o insomnio, produciendo, esta falta de sueño, efectos negativos en nuestro cuerpo y en nuestro estado de ánimo.
Es a partir de los 22 grados cuando el calor empieza a afectar a la estructura del sueño y es, por tanto, cuando “dormimos peor”, según explica el presidente de la Sociedad Aragonesa de Psiquiatría Legal, José Carlos Fuertes Rocañín, quien enumera una serie de efectos negativos y da consejos para conciliar el sueño.
La sensación de agotamiento es el primer síntoma de falta de sueño y suele ir acompañado de irritabilidad y problemas de atención y concentración. “Además de todo eso, existen dificultades para desarrollar las tareas cotidianas debido a esos problemas de atención y una pérdida de la memoria”, informa el experto.
Sin embargo, Fuertes Rocañín asegura que pueden aparecer otros síntomas en el estado de ánimo como son la cólera o la ira que, en casos graves, puede dar lugar a “episodios de ansiedad generalizada”. Es decir, una situación de inquietud y de incomodidad que puede generar síntomas físicos como “cierto temblor, sudoración, palpitaciones o dificultad para respirar”.
CONSEJOS PARA CONCILIAR EL SUEÑO
Cuando el extremo calor envuelve las noches, es frecuente que no se pueda conciliar el sueño y medidas como abrir la ventana para refrescar la habitación no funcionarán. Según Rocañín, lo más importante es disminuir la temperatura de nuestro cuerpo y, para ello, propone medidas habituales como encender el ventilador o el aire acondicionado, pero siempre en torno a los 22 grados.
Otros “trucos” son darse una ducha de agua templada porque el agua fría “es estimulante”, tomar leche tibia con un poco de miel, tomarse tisanas para “que nos ayuden a relajarnos” o un hipnótico, indica el experto. Asimismo, dejar el teléfono móvil y las pantallas una hora antes de acostarnos ayudará a dormir mejor, al igual que evitar hacer deporte por la noche porque “estimulamos al cuerpo”.
En caso de que aun así no se consiga conciliar el sueño, el profesional aconseja “no dar vueltas en la cama y levantarse”, tomarse ese vaso de leche y esperar sentado en un sillón con el ventilador puesto hasta que entre el sueño.