Honorato del Río, vecino de Letux: "No sabíamos qué estaba pasando y el agua subió un metro y medio"
Honorato del Río ha vivido casi toda su vida en Letux. Ni más ni menos 67 años son los años que con el paso del tiempo ha ido agregando al zurrón desde esta pequeña localidad de Campo de Belchite. Para él no son suficientes como para considerarse "de allí" pero, aun con todo, y pese a que él no lo diga, es de Letux "de toda la vida".
Durante toda esa vida que él ya ha disfrutado durante décadas nunca antes había vivido un episodio similar al sufrido el pasado viernes. Inexplicablemente (nadie lo podía prever y la AEMET lo valoró en la previa como alerta naranja) la crecida descontrolada del río Aguasvivas tomó la carretera del Cementerio buscando nuevos caminos y posteriormente anegó toda la parte baja del municipio.
También sembró el caos en la vecina Azuara, en Almonacid, Herrera de los Navarros e incluso en Almochuel, Azaila o en Vinaceite. El resto de la historia ya la conocen. Por suerte, no hay daños personales pero sí materiales todavía difícil de cuantificar. Desde el sábado algunos servicios de emergencia (acompañados por la UME desde el martes) han tratado de recuperar la normalidad entre los pueblos afectados. El contingente desplazado roza los 300 efectivos pero aún con todo "no será fácil". Se necesita tiempo.
La de Honorato del Río, antes mencionado, es una de las casas afectadas. Está ubicada en la parte final de la calle de la Huerta, una avenida de unos 300 metros que conecta por abajo con la vega del río y la carretera del Cementerio y, por arriba con la Avenida Aragón, una de las calles principales del municipio. Mientras las brigadas del Infoar y la UME achicaban lodo a manguerazo limpio esta semana todavía parecía increíble hasta donde había llegado el agua. Entre otros destrozos, había a pocos metros un turismo completamente devastado por el temporal y marcas de agua que alcanzaban cotas realmente preocupantes.
En este caso, Honorato, recibe a ARAGÓN PRESS/ ARAGÓN DIGITAL en su bodega. Está entero y dice que no pasó miedo ya que a él no le asustan "ni los tiros". La procesión va por dentro. Mientras señala a lo alto la marca del agua en su bodega relata como empezó todo. "Esta zona es más baja y llegó a un metro y medio de altura", aclaraba.
"Ya me iba a dormir, estaba viendo la televisión. Se me ocurrió levantar la persiana y vi como estaba subiendo el nivel del agua. Bajé y ya al llegar a la puerta de casa no podía abrirla porque se metía el agua. Luego mi hijo se enteró y vino a buscarnos. Con él pudimos abrir la puerta", recordaba. Desde entonces marcharon de la casa y no regresaron hasta el día siguiente pero el agua ya alcanzaba por encima de las rodillas.
Al comenzar a valorar los daños, Del Río precisa que "todo" está afectado, refiriéndose a los muebles de la bodega. Están teniendo ayuda, lo cual celebran, pero Honorato lamenta que la cosa esté "un poco descontrolada". "En las primeras horas no sabíamos realmente lo que había pasado. Las cosas se hacen cuando se pueden y la verdad es que cada uno tiene bastante con lo suyo", lamentaba el veterano vecino de Letux. Ahora están a la espera del Consorcio de Seguros pero, por el momento, toca limpiar el barro.