Fin de curso musical en el Hospital Infantil Miguel Servet

Los doce componentes del grupo de violines de la escuela Cierzo Educación Musical Método Suzuki realizaron una actuación para los niños hospitalizados
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photo_camera Un momento del concierto que tuvo lugar este viernes en el Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza

Los niños hospitalizados del Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza han tenido un final de curso especial y musical. Y es que el salón de actos de la planta 4ª del Hospital se ha convertido este pasado viernes en un escenario musical en el que doce de los componentes del grupo de violines de la escuela Cierzo Educación Musical Método Suzuki realizaron una actuación muy especial. Todos ellos, acostumbrados a dar conciertos, solo interpretaron unas pocas piezas de su extenso repertorio de Rock ante un público muy especial y muy poco habitual. Bruno, que a sus 14 años es el solista del grupo, comentaba que “es un repertorio muy chulo, pero lo más bonito es poder tocarlo para niños que no lo están pasando muy bien”.

A los doce intérpretes les acompañaron Irene y Samuel, sus profesores de violín, que comentaron que, aunque sus alumnos están muy acostumbrados a salir al escenario, nunca antes habían tenido una experiencia que les hace crecer tanto en valores. Irene Huete, profesora en Cierzo Educación Musical Método Suzuki, confía en que "esta aportación ayude a mejorar la estancia de los niños ingresados y que puedan disfrutar y participar en el concierto". "Es un concierto de niños para niños y todos los que estamos hoy en la sala vamos a hacer música, tanto los que estamos sobre el escenario, como los que están en las butacas", concluye.

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En el concierto se interpretaron distintas piezas de rock

Los pequeños estuvieron acompañados por familiares y amigos y contaron con la ayuda de voluntarios de la Fundación Sesé que, gracias a su experiencia en la actividad semanal “En el hospi estoy de cine”, ayudaron a ubicar a todos los pequeños para que puedan disfrutar de la actuación.

Pablo Ferrán, voluntario de la Fundación, afirmó que "es realmente conmovedor poder ser parte de momentos como este". "Ver las sonrisas en las caras de estos niños es muy gratificante. Cada semana con nuestra actividad vemos lo importante que es traer un poco de alegría y distracción a sus días de hospital. Hoy, con este concierto tan especial, sabemos que estamos contribuyendo a que tengan un recuerdo inolvidable que además pueden compartir con sus familias. Es un privilegio poder colaborar para que disfruten de esta experiencia única", comentó.

"TODOS PODEMOS TOCAR"

Sin embargo, no solo fueron espectadores, el lema de la sesión fue “Todos podemos sonar”, iniciativa que gracias a las Musicoterapeutas de la Asociación Latir Loreto Caso y Carla Navarro (presidenta) se ha impulsado. La sesión fue ideada de forma interactiva, donde cada uno de los asistentes fueron los percusionistas de la banda, gracias a instrumentos pensados para ser tocados independientemente de su estado de salud como son los boomwhackers, las claves, los tambores y panderos, los shakers en forma de huevo o incluso su propio cuerpo.

Carla Navarro explicó que “la música favorece la transformación de los espacios hospitalarios, lo que contribuye a la humanización de los lugares en donde está presente. Y con este primer concierto interactivo buscamos que la experiencia del ingreso hospitalario que tienen que vivir los niños y niñas con sus familias sea más cercano, humano y por qué no... ¡musical!” Además, afirmó que “en este tipo de formato donde se une la música y la musicoterapia queremos que sean ellos y sus familias los protagonistas, ya que participan dentro de una experiencia musical donde no son agentes pasivos, sino que ellos son también creadores, de una manera activa de lo que está ocurriendo y sonando. Siendo todos parte de esa comunidad sonora”.