Los cinco errores más comunes en las rotondas que la DGT señala como los más peligrosos
Las rotondas forman parte del día a día de la conducción en España. Están en ciudades, accesos a polígonos, carreteras secundarias y grandes vías urbanas. De hecho, la ciudad de Zaragoza cuenta con gran número de glorietas con el fin de ordenar el tráfico. Aun así, siguen siendo uno de los puntos negros del tráfico. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), uno de cada tres conductores implicados en siniestros en glorietas ha cometido alguna infracción en el momento del accidente.
La mayoría de estos errores se repiten una y otra vez y tienen un denominador común: prisas, despistes o una interpretación incorrecta de las normas básicas de circulación. La DGT identifica cinco infracciones especialmente habituales y peligrosas en las rotondas, responsables de colisiones, alcances y situaciones de alto riesgo tanto para conductores como para peatones y ciclistas.
- ENTRAR SIN RESPETAR LA PRIORIDAD
- CIRCULAR A DEMASIADA VELOCIDAD
- CAMBIOS DE CARRIL SIN CONTROL
- SALIR DESDE UN CARRIL INTERIOR
- NO RESPETAR A CICLISTAS Y USUARIOS VULNERABLES
ENTRAR SIN RESPETAR LA PRIORIDAD
Es el fallo más frecuente y uno de los más graves. En una rotonda, la norma es clara: los vehículos que ya circulan dentro tienen prioridad sobre los que se incorporan, salvo que una señal indique lo contrario. No respetar este principio provoca frenazos, choques laterales y accidentes en cadena.
En carretera, uno de cada cinco conductores implicados en siniestros en glorietas no respetaba la prioridad. En ciudad, el porcentaje es muy similar. Un simple error de cálculo al incorporarse puede acabar en una colisión evitable.
CIRCULAR A DEMASIADA VELOCIDAD
Las rotondas no están diseñadas para circular rápido. Aun así, el exceso de velocidad sigue siendo una causa habitual de accidentes, sobre todo en glorietas interurbanas. La DGT alerta de que una velocidad inadecuada dificulta las incorporaciones, obliga a invadir carriles y multiplica la gravedad de los impactos.
Además, aumenta el riesgo de atropello en las salidas, donde peatones y ciclistas suelen cruzar la calzada. Reducir la velocidad al aproximarse a una rotonda no es una recomendación, es una necesidad.
CAMBIOS DE CARRIL SIN CONTROL
Otro clásico en las glorietas es la indisciplina de carril. Cambios constantes sin señalizar, sin respetar la prioridad de los vehículos que ya circulan por ese carril o sin mantener la distancia de seguridad generan situaciones de tensión y frenadas inesperadas.
La DGT recuerda que una rotonda funciona como cualquier otro tramo de vía. Los cambios de carril deben hacerse con antelación, señalizando correctamente y asegurándose de que no se obliga a otros conductores a frenar bruscamente.
SALIR DESDE UN CARRIL INTERIOR
Es una de las maniobras más peligrosas que se pueden realizar en una rotonda. Consiste en intentar abandonar la glorieta cruzando varios carriles desde el interior, cortando la trayectoria de otros vehículos.
Este comportamiento, además de ilegal, puede provocar colisiones en ángulo y accidentes de gran gravedad. En situaciones extremas, si se combina con velocidad excesiva, puede llegar a considerarse conducción temeraria con consecuencias penales.
NO RESPETAR A CICLISTAS Y USUARIOS VULNERABLES
Las rotondas exigen máxima atención cuando hay ciclistas y motoristas. Son más difíciles de detectar y mucho más vulnerables en caso de impacto. No respetar su prioridad, no guardar distancia o no señalizar maniobras incrementa el riesgo de colisión y atropello.
La DGT insiste en extremar la precaución en entradas, salidas y cambios de carril, especialmente en entornos urbanos, donde se concentran la mayoría de los siniestros con víctimas.
Los datos confirman que las glorietas siguen siendo escenarios frecuentes de accidentes. En un solo año se han registrado más de 7.000 siniestros con víctimas, con una elevada presencia en vías urbanas. Evitar estos cinco errores no solo reduce multas y pérdida de puntos, sino que puede marcar la diferencia entre un trayecto seguro y un accidente grave. Conducir bien una rotonda sigue siendo, para muchos, una asignatura pendiente.