El acta arbitral denuncia lanzamientos de botellas y mecheros en el Real Zaragoza - Huesca

Unos 300 zaragocistas permanecieron largo rato mostrando su enfado
photo_camera Unos 300 zaragocistas permanecieron largo rato mostrando su enfado

Lo que empezó como una fiesta se fue tornando, poco a poco, en lo que se teme en un choque donde si bien no existe rivalidad histórica sí la hay en la actualidad. Es el caso del Real Zaragoza - S.D. Huesca, donde los oscenses se imponían por 0-2 en La Romareda levantando el enfado de la parroquia local. Aunque alguno lo expresó de la manera menos apropiada.

El acta arbitral refleja cómo en el minuto 76, tras un conato de enfrentamiento entre futbolistas, acababa con lanzamiento de tres botellas de 0,5 litros al césped y también dos mecheros. Eso sí, por fortuna no llegaron a impactar en ninguno de los protagonistas, porque si no las consecuencias podrían haber sido mucho peores.

El choque se mantuvo con reproches entre una y otra afición, con los clásicos gritos sobre "fatos y cheposos" o "Huesca es Parque Goya 3", incluso con graves insultos hacia el capitán del Huesca, Jorge Pulido, quien tampoco se cortó en realizar provocaciones hacia el graderío, así como una vez finalizado hizo el guardameta Álvaro Fernández.

UN POSTPARTIDO CON CARGAS POLICIALES

Pero lo más violento de la situación se vivió después. Unos 300 aficionados zaragocistas aguardaron la salida de los futbolistas del Estadio de La Romareda, siendo varios de ellos increpados. A tenor de la verdad, otros también acabaron con aplausos como Mollejo y realizándose incluso fotos con aficionados, como el caso de Lecoeuche.

Los momentos de máxima tensión se vivieron, por un lado con la salida del autobús de la Sociedad Deportiva Huesca, donde acudieron refuerzos de la Policía Nacional dispuestos a abortar cualquier tipo de peligro. Se escucharon gritos contra Pedro Sánchez y proclamas hacia los policías como "iros a Ferraz".

Y, por el otro, prácticamente dos horas después del fin del choque, cuando un grupo de aficionados comenzó a aporrear la puerta de entrada de los jugadores al estadio. Fue el detonante para que actuaran los agentes policiales, que disolvieron la improvisada concentración de protesta.