El desplome del Huesca: más derrotas y goles recibidos en las últimas 12 jornadas que en el resto del curso
De la peor manera posible dijo adiós al sueño del ascenso este domingo la S.D. Huesca. Una derrota dolorosa, de las que genera cólera entre los aficionados nada más terminar el partido. Y no es para menos, porque los azulgranas pasaron de tener la oportunidad de disputar el play-off a despedirse de él recibiendo en Cádiz su mayor goleada en Segunda División (4-0). Cuatro tantos que han supuesto más goles recibidos y derrotas, en las últimas doce jornadas, que en las 29 anteriores.
Esta incredulidad se produce, sobre todo, porque la ilusión se vio disipada en apenas 40 minutos y frente a un rival que, recordemos, no se jugaba nada. Ya había sellado la salvación y, al mismo tiempo, no podía aspirar a la zona noble: ver para creer. Y es que el equipo de Antonio Hidalgo, que llegaba muy mermado por las bajas, no compareció en los primeros 45 minutos ni tampoco mostró un nivel digno en la segunda mitad.
El once elegido en el Nuevo Mirandilla cierto es que fue muy circunstancial. Aquella faceta que la había llevado a, incluso, pelear por el ascenso directo, se ha desvanecido a la hora de la verdad, en el tramo decisivo. Y es que, en esta penúltima jornada, tres de sus cuatro baluartes fueron ausencias: Dani Jiménez, lesionado, y que regresará entre agosto y septiembre, mientras que Jorge y Rubén Pulido acumularon ciclo de cartulinas. Y, por supuesto, se notaron, porque en especial Jeremy Blasco quedó señalado.
EL ÚLTIMO TERCIO DE CAMPAÑA, LASTRADO POR LO OCURRIDO ANTE EL RACING
En lo que respecta a la temporada, cabe destacar el bajón defensivo que ha atravesado el conjunto oscense. Y si Dani Jiménez sigue siendo el Zamora de la liga, queda patente donde reside el gran problema. Con el andaluz, son 28 los tantos encajados en 32 partidos, mientras que entre Juan Pérez y Adrián Pereda se han recibido 19 en casi 11 encuentros. El contraste habla por sí solo.
A ello le han acompañado las bajas en defensa, que son diferenciales. Y es que no hay que irse más allá del pasado domingo para comprobar su repercusión. A estas ausencias le siguen otras más graves y de larga duración como las de Jordi Martín y Javi Mier, además de la de Javi Hernández que en su día fue muy trascendente.
EL BALANCE DEL CURSO
Porque sí, la derrota ante el Racing marcó el devenir del curso, pero desde la jornada 30 ya tuvo lugar un pequeño bache de tres derrotas consecutivas. Para poner en contexto, en las primeras 29 jornadas el Huesca acumulaba 51 puntos, que sellaron la permanencia, y se situaba en ascenso directo. Y en ello resultaba fundamental crucial el poder en las áreas, pues en aquel entonces era el conjunto menos goleado y aquel más eficaz de cara a gol.
Este espectacular rendimiento, traducido en 51 puntos, se disipó en las siguientes doce jornadas, sumando apenas diez puntos y encajando más goles (24) que en los primeros 29 choques (23). Este aspecto es grave, muy grave, porque esto refleja que si no se va “al límite” el Huesca suma números de descenso. Un factor que invita a reflexionar de cara a la siguiente temporada.
Ahora bien, ¿quién diría en agosto que el Huesca podía permanecer en Segunda División? O es más, ¿qué estarían con opciones de play-off hasta la penúltima jornada? Más de 60 puntos para un club que ha tenido que llevar a cabo un ERE, que no ha gastado ni un solo euro en traspasos en las dos últimas temporadas y que estuvo a punto de desaparecer en agosto es un éxito. Porque recordemos que el objetivo no era otro que permanecer un año más en el fútbol profesional.