La DGA busca una solución para la crisis del agua en el Bajo Martín: cinco pueblos siguen sin poder beber del grifo
Dos meses y medio han pasado ya desde que los municipios turolenses que beben del embalse de Cueva Foradada empezaron a registrar problemas de turbidez. Todo se inició a raíz de las fuertes lluvias que asolaron gran parte de Aragón durante inicios de septiembre y la llegada de la última DANA y el crecimiento de ríos como el Martín no han ayudado a esta coyuntura.
Aunque las previsiones dictaban que este problema entraba en su recta final, las fuertes precipitaciones de inicios de este mes han agravado los problemas. Según ha asegurado este viernes el Gobierno de Aragón a Aragón Digital siguen siendo cinco localidades en las que los parámetros notificados no permiten el consumo humano del agua de la red municipal.
Son Híjar, La Puebla de Híjar, Urrea de Gaén, Jatiel y Albalate del Arzobispo. Todas son del Bajo Martín y acumulan unos 5.000 vecinos. Otras como Samper de Calanda o Castelnou, también en esa comarca, o Oliete y Ariño, de la vecina Andorra-Sierra de Arcos también se han visto afectadas semanas atrás pero han logrado solventar la encrucijada ya tal y cómo ha informado la Dirección General de Salud Pública.
10 SEMANAS SIN CERTEZAS
Para abordar esta crisis y buscar soluciones, este jueves se celebró una nueva mesa técnica en la sede del Instituto Aragonés del Agua (IAA). Participaron la directora general de Salud Pública, Nuria Gayán; el director del IAA, Luis Estaún y el vicepresidente de la Comarca del Bajo Martín, Adolfo Tesán.
Además, estuvieron presentes técnicos de varias instituciones y responsables de la empresa FACSA, que gestiona la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). Anteriormente, a mediados de octubre, ya se estableció otro encuentro en el que se precisó el reparto de agua embotellada entre las localidades por aquel entonces damnificadas. Se han repartido desde entonces miles de botellas.
En la reunión de este jueves se adoptaron medidas inmediatas, como la necesidad de obtener dos análisis consecutivos de agua apta antes de recomendar su consumo debido a las fluctuaciones observadas. Del mismo modo, se decidió modificar el producto de desinfección, pasando al uso de peróxido de hidrógeno, manteniendo, eso sí, el cloro en los depósitos municipales. Estas acciones provisionales requieren un control técnico preciso, así como un sistema de automatización ya contratado para garantizar mayor estabilidad en el tratamiento.
UN PROBLEMA ESTRUCTURAL
Recuerda la DGA, a través del departamento de Salud, que la competencia del abastecimiento de agua potable recae en los ayuntamientos, pero Medio Ambiente, Sanidad e Interior han colaborado con asesoramiento técnico y financiación para las reparaciones.
Entre las obras pendientes se incluye la reparación de la toma flotante del embalse, una infraestructura clave para garantizar el suministro. La obra ya ha sido adjudicada.