Se empieza a ver la luz al final del túnel a la crisis del agua de boca en el norte de Teruel. Mes y medio después de que las fuertes tormentas del inicio de septiembre dejasen sin agua potable a todos los municipios que beben del pantano de Cueva Foradada, en Oliete, ha sido este jueves cuando el departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón ha confirmado que tres de los nueve municipios afectados (Albalate del Arzobispo e Híjar en el Bajo Martín y Oliete en la Comarca de Andorra- Sierra de Arcos) vuelven a disponer de agua potable en el grifo.
Supone un gran avance para los casi 7.000 vecinos afectados porque con estas localidades se solventa la crisis para más de la mitad de personas que se mantenían en vilo ya que solo entre Híjar y Albalate suman unos 4.000 habitantes. Según ha facilitado la DGA, ahora “se sigue trabajando” porque en las otras seis localidades (Ariño, Urrea de Gaén, Castelnou, Samper de Calanda, Jatiel y La Puebla de Híjar) aún mantienen las restricciones, ya que disponen de suministro de agua, pero no pueden utilizarla para consumo humano (cocinar o beber).
El problema de potabilidad del agua en estas localidades turolenses que se abastecen del embalse de Cueva-Foradada se inició a principios de septiembre, cuando las tormentas ocasionaron arrastre de tierras que generaron turbidez en el agua. Semanalmente, se han ido realizando controles analíticos pero los parámetros físico-químicos por trihalometanos no permitían el consumo de agua. La presencia de estos compuestos está relacionada con la turbidez y son resultado de la interacción del cloro con la materia orgánica. Los últimos resultados analíticos de las muestras tomadas el lunes día 14 de octubre muestran que en los tres municipios citados (Albalate, Oliete e Híjar) ya se permite el consumo mientras que el resto siguen teniendo parámetros no aptos por trihalometanos. En el caso de Ariño, la limitación se debe a alto valor de nitratos.
LA GESTIÓN DE LA CRISIS
Aunque la calidad en el control de agua corresponde a los Ayuntamientos, las direcciones generales de Salud Pública, Interior y Emergencias y del Instituto Aragonés del Agua han colaborado con las comarcas y los ayuntamientos afectados y con la empresa FACSA, gestora de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de la Comarca del Bajo Martín, para prestar apoyo y asesoramiento. Además, desde Interior se ha facilitado suministro de garrafas de agua a la población afectada superando la cifra de las 25.000 esta misma semana. El reparto se mantiene en los pueblos con restricciones y continuará así hasta que se termine con la crisis por completo.
La empresa, por su parte, asesorada por técnicos de Salud Pública y del IAA, ha iniciado acciones en la planta, como el cambio de arenas de los filtros (ya se modificaron cuatro la semana pasada y esta se están cambiando otros cuatro). Además, se está pendiente de la llegada de unas nuevas bombas que también se van a sustituir. No se descartan nuevas acciones si con estas medidas no fuese suficiente.

