Víctor Fernández vuelve a La Romareda entre lágrimas con "fuego, ilusión y amor"
Si cuando Víctor Fernández ha entrado en la Ciudad Deportiva ya se ha puesto nervioso, en su presentación no ha podido evitar emocionarse. Entre lágrimas – o con los ojos vidriosos cuando no - el técnico ha tenido que abandonar la sala de prensa de La Romareda en dos ocasiones. Ha llorado fruto de su regreso, pero también se ha mostrado convencido de que el Real Zaragoza va a salir adelante. En una comparecencia marcada por numerosas ocasiones en que no le han salido las palabras, sí ha asegurado que regresa con “fuego, ilusión y amor” a su equipo.
Víctor se ha mostrado como es él. Y su análisis – que ha llegado tras una primera marcha entre lágrimas – ha sido de puro sentido común. “Si vengo como tercer entrenador de la temporada, es porque no está saliendo bien. Tenemos tiempo, pero estamos en estado de peligro, de máxima alerta”, ha comenzado el entrenador zaragozano su discurso. Como bien ha dicho, “no se están cumpliendo los objetivos”, y a sus jugadores las ha pedido “que sean maduros y responsables”. Hay “una amenaza peligrosa” y se trata de coger aire “para evitar esa caída al vacío” en que está el equipo.
Pero él no cree que llegue “como un salvador” sino “como uno más”. Pero solo su zaragocismo le lleva a tomar las riendas. “Tengo una vida cómoda, fácil, soy feliz... y esto me mete en otro mundo. Pero estamos vivos”, ha explicado. Así que ya está manos a la obra. A los futbolistas del Real Zaragoza les pide autocrítica, pero también les promete pelear por ofrecerles “las herramientas adecuadas”. Y una propuesta de fútbol de Víctor, atrevida con balón, de las que gustan a La Romareda y a un zaragocismo que no le han brindado “absolutamente nada”. Con “fuego, ilusión y amor”.
SEGUNDA MARCHA ENTRE LÁGRIMAS
Tras explicar que quiere proponer, tener iniciativa y augurar que se va a conseguir el objetivo de la permanencia, el entrenador del Real Zaragoza se ha vuelto a derrumbar. Una segunda salida de la sala de prensa entre lágrimas a la que ha sucedido el ánimo de todos los asistentes y un fuerte aplauso han vuelto la fuerza al entrenador. Y especialmente el apoyo de su segundo, David Navarro, pendiente en todo momento de apoyar a Víctor Fernández. Para él, también ha tenido palabras de agradecimiento, y a su cuerpo técnico lo ha definido como un grupo “muy fuerte”.
Tras su regreso, Víctor ha vuelto a hablar de ese año, 2020, el de una situación con la pandemia como pretexto que le privó de devolver a Primera al Real Zaragoza. “Me aniquiló como entrenador, como persona, estuve en una soledad infinita y nunca me había planteado si entrenaría. No sabía ni si quería”, ha anunciado. Por eso, cuando le llamaron le entró un “respeto” muy grande. Pero tras las primeras impresiones, tiene claro que el cuadro aragonés va a salir adelante.
Salir a ganar es la receta. Y poner a los jugadores en su sitio, con sentido común. Una vez tiene lugar eso, adaptar el esquema a lo que el equipo puede dar. Con estos ingredientes, afronta la situación consciente de que “jamás” podrá devolver al Real Zaragoza todo lo que le ha dado. Y ahora retoma las riendas intentando equivocarse “lo menos posible”. Se considera “un tío de mucha suerte”, pero la experiencia de más de 600 partidos en Primera a sus espaldas habla de algo más. El primer paso es vencer este fin de semana. Para ello, exige más a unos jugadores que “han dado muy poco” y tienen una capacidad grande de mejora.
OTRA VEZ EN LA ROMAREDA
Una vez ha pisado La Romareda, Víctor Fernández ha vuelto a recibir el cariño de la grada. La mayoría, jóvenes. Con gafas de sol y ocultando esos ojos vidriosos, el entrenador del barrio Oliver se ha vuelto a sentar en el banquillo. Toca empezar esta cuarta etapa al frente del Real Zaragoza para evitar la quema y comenzar a proyectar algo ilusionante.