El VAR, eterno enemigo del Real Zaragoza

La relación del Real Zaragoza con el VAR nunca ha sido buena, y es palpable en el partido contra el Alcorcón
Los jugadores del Alcorcón celebran ante la grada zaragocista
photo_camera La afición acabó desesperada ante el Alcorcón. Foto: LaLiga

Cuando se habla del arbitraje, en términos generales, algo se ha hecho mal. Porque el buen árbitro es discreto, se limita a ordenar el desarrollo de los 90 minutos de juego y aquí finaliza su labor. Siempre de forma teórica, el VAR debe echarle una mano – cuanto menos mejor – para su cometido e impartir justicia. Y eso es exactamente lo contrario a lo sucedido en el Real Zaragoza – Alcorcón, un duelo marcado por los errores propios, pero también por la actuación arbitral. Los precedentes, además, son preocupantes.

La primera en la frente llegó con Manu Vallejo. Penalti claro sobre el atacante que, contra todo pronóstico, se saldó con amarilla para el propio Vallejo. El VAR lo llamó a revisar y empezaron a transcurrir minutos. Uno, otro y otro más para parar el duelo casi ocho y decretar un fuera de juego inapreciable si no es desde el ordenador. Y en esa tesitura, pérdida de ritmo, tensión en La Romareda y solución inexplicable para pegarse horas en términos futbolísticos ante una pantalla.

Poussin se alió esta vez con el VAR, con el Alcorcón y con un Jaume Grau que no se esperó tener al delantero tan cerca antes de perder la pelota en la frontal del área. Fallo colectivo que dejó a Juanma Bravo ante un arquero moviéndose de lado a lado en el área pequeña para no poder evitar el primero del Alcorcón. Triple Entente en La Romareda para volcar ese jarro de agua fría que acabaría siendo definitivo.

El enemigo volvería a hacer de las suyas tras pasar por vestuarios. El aparato orwelliano vio fuera de juego previo en el empate que había logrado Víctor Mollejo, nuevamente imperceptible a la vista humana con Iván Azón como cabeza de turco. El problema, lógico solo para la pantallita, estuvo en una parte del costado del ariete, comprobable únicamente con el absurdo tecnológico.

Nuevamente Poussin, en colaboración con Marc Aguado esta vez, perdería un balón que supondría la sentencia del duelo. Yan Eteki, clave para el Alcorcón en los minutos finales, sentenció un partido que el VAR y el Alcorcón habían anunciado antes de tiempo. El Real Zaragoza fue víctima de sus errores, impropios del fútbol profesional, y de un videoarbitraje que está terminando con el fútbol.

PRECEDENTES

Hay precedentes en el seno del Real Zaragoza muy similares. El VAR hizo de las suyas cuando el cuadro aragonés se encontraba en las alturas y rozando el ascenso con la yema de los dedos. En 2020 hubo muchas. Es fácil acordarse de Javi Galán anotando el 0-1 para un Huesca en La Romareda tras una entrada de roja a Puado que pudo suponer el 1-0. Ese año, el cuadro aragonés terminó la temporada a fallo grosero por partido y la competición completamente adulterada. Y así se puede ir haciendo la suma de un equipo que ha sufrido tradicionalmente con arbitrajes de lo más rocambolescos.