El Real Zaragoza también sabe ser verdugo

El Real Zaragoza saca partido frente al Andorra de lo que sufrió el domingo contra el Mirandés
Andorra - Real Zaragoza
photo_camera El equipo no brilló, pero recuperó el dominio en las áreas. Foto: LaLiga

Si hace una semana el Mirandés se aprovechaba de jugar con uno más contra el Real Zaragoza la mayor parte del partido, las tornas han cambiado contra el Andorra. Una jugada nuevamente sin mala intención, igual que la que costó la roja de Enrich, dejó al Andorra con diez, y el cuadro aragonés supo sacar partido de la coyuntura sin brillar. En apenas cuatro días ha pasado de víctima a verdugo sabiendo sacar partido de lo que perdió en el último duelo. Y ese poso - a pesar del juego gris del equipo - le coloca en puestos de ascenso directo.

Corría el minuto 19 de juego cuando Rubén Bover y Marc Aguado iban a por un balón dividido. El del Andorra se lanzó con una fuerza excesiva, y en el momento en que levantó la bota, patadón para la boca del centrocampista maño. No hubo intención, e incluso puede parecer que levanta el pie precisamente para no dañarle. Pero tampoco hubo mala fe en el caso de Sergi Enrich. Ahora bien, si una fue roja, el criterio se aplicó de la misma forma en el Estadio Nacional. Y tras esa jugada, el partido cambió absolutamente.

Fue Jaume Grau quien puso un centro perfecto a la cabeza de Mollejo, con un remate que se podría calificar de la misma forma en el minuto 37. Supo imponerse el delantero y enviar el cuero al fondo de la red para adelantar a los maños en superioridad. Pero a partir de ahí, lo que fue de ensalzar contra el Mirandés, fue el pero más claro. El Real Zaragoza incluso vio cómo se libraba del empate gracias a que el remate de Scheidler lo repelía el palo.

Lo que perdió el domingo frente al Mirandés lo supo ganar en Andorra. Se recuperó el dominio en las áreas y eso era prioritario para cortar la sangría. Con más efectividad que méritos, el cuadro aragonés volvió tres partidos después a la senda del triunfo, a dar una alegría a la afición más que merecida. Porque acudir un jueves al Principado tiene un mérito digno de reconocer. Se les escuchó solo a ellos en el campo andorrano, dejándose la voz a pesar de los momentos de sufrimiento para los zaragocistas.

De este modo, el Real Zaragoza recupera los puestos de ascenso directo, que es lo importante. Ganar es lo que vale, y más en Segunda División. Los de Fran Escribá se recomponen tras los tres últimos partidos sin sumar tres de una tacada y vuelven al lugar que les corresponde. Y eso importa más que la forma de jugar. Sin tiempo para degustar el sabor del triunfo con el calendario liguero como culpable principal, el Real Zaragoza se encuentra de bruces con que debe refrendar el triunfo frente a un Alcorcón en caída libre.

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