Mollejo devuelve al Real Zaragoza al ascenso directo (0-1)

Mollejo se lleva las manos a la cabeza, con la que marcó el gol de la victoria
photo_camera El ariete zaragocista da tres puntos de oro. Foto: LaLiga Hypermotion

En el fútbol lo que te lleva a estar más arriba o más abajo, a tocar la gloria o besar el suelo, son los resultados. Hasta ahí todos de acuerdo. Y por eso el Real Zaragoza celebraba una ansiada victoria que llegaba en Andorra, por la mínima, con un solitario tanto de Mollejo en la primera parte. No fue ni mucho menos la imagen zaragocista deseada el partido en sí, con uno más desde el 18, pero el equipo retoma posiciones de ascenso directo. Que al final es lo que cuenta.

Escribá salía al césped con un once revolucionario y un sistema desconocido desde pretemporada: el rombo. Luna y Borge a los laterales, con Lluís debutando en Liga junto a Francés; Marc Aguado retomaba el timón de la medular, con Grau y Maikel Mesa en los costados y Bermejo en punta de lanza; arriba, sin nueve puro, con Mollejo y Vallejo. Y saltaba el Real Zaragoza como se le pide al equipo, con personalidad y ganas de mandar sobre el césped ante la escuadra que más apuesta por la posesión de toda la categoría.

Los dos presionaban alto, tratando de ahogar la salida de balón rival. Y con pelota, el plan de los de Escribá era claro: tocar en zona tranquila, atrayendo al Andorra para luego buscar espacios a la espalda de la zaga. Eso sí, el Andorra también lo había trabajado bien, buscando la profundidad de sus laterales para hacer daño a los interiores del rombo, especialmente Miguel Leal. Con una igualdad tremenda en el césped, llegó una jugada que debía ser clave: Bover iba al suelo con Marc Aguado y golpeaba con los tacos en la cara al centrocampista zaragocista. Él no quería, pero roja directa clarísima en el 18.

Le tocaría al Real Zaragoza dar un paso adelante. El primer disparo entre palos sería de Mollejo con la testa, buscando el picado contra el césped pero sin problemas para blocarla Daniel Martín. Había leído bien la jugada Maikel Mesa en el desmarque. Era de las pocas donde los maños arriesgaban y entendían el juego con uno más, favoreciendo de primeras con un ritmo lento de pase la defensa del Andorra, bien colocado y sin desgaste físico.

Aunque aparecería Mollejo. Grandísimo centro de Jaume Grau desde línea de cal, pegado a banda izquierda, y el delantero zaragocista se elevaba por encima de su par para mandar con la testa la pelota a las redes. Golazo en el 36 y 0-1 para los maños. Desde ahí hasta el descanso, más y más balón para los portadores de la camiseta cachirulo. Crecía Grau en el choque y el Real Zaragoza con él, entendiendo bien la necesidad de robar pronto tras pérdida. La nota negativa, que tanto el propio Grau como Marc Aguado se iban al vestuario amonestados. Toni Moya, calentando.

SEGUNDA PARTE

Le costó a Grau su sitio en el césped la amarilla, entrando precisamente Moya al césped. Salió envalentonado el Andorra, apareciendo mucho más por terreno zaragocista que en toda la primera parte junta. Tocaba ser inteligente y de primeras daba la sensación de mayor descontrol del que le gustaría a Escribá, sin tener posesiones largas. Llegaron los locales en un par de ocasiones, con un remate a la salida de un córner sin peligro para Cristian y otra internada de Miguel Leal que también se marchaba alta. Pero avisaba el Andorra con uno menos.

Dentro de la mala salida al campo del Real Zaragoza, con más miedo que otra cosa, se cargaban de amarillas Moya y Francés. Y Escribá se veía obligado a mover el banquillo porque su equipo se estaba cayendo en lo físico y también en lo anímico. Azón, Valera y Gámez al verde para dar descanso a Vallejo, Bermejo y Luna, con problemas físicos del desgaste. Se notó pronto la entrada de Azón y Valera, con frescura, pero se resbaló el cedido por el Atlético y se desperdició la oportunidad de hacer el 0-2, en el primer acercamiento de toda la segunda parte.

El peligro real lo ponía poco después el Andorra. Balón al área, Scheidler con su 1,92 se elevaba con facilidad y cabeceaba a la cruceta. Jugando con fuego el cuadro maño y también Escribá, quedándole una permuta por hacer y dejando a sus dos torres, Jair y Mouriño, en el banco pese a la envergadura del ariete rival. El último fue sorpresa: Cristian lesionado y Poussin al verde, en su debut liguero. De egoísmo pecó poco después Valera en un 4 para 2 que no leyó bien, buscando la individual que no parecía la mejor alternativa a tomar.

Entraba el choque en su recta final. No estaba acumulando excesivos méritos el Real Zaragoza para ganar, pero lo necesitaba como el comer y aguantar los seis minutos de descuento. Sólo se desperezarían los maños en una contra guiada por Valera por banda, pero su asistencia con el exterior la abortaba Dani Martín antes de que Azón empalara el 0-2. Y el Andorra generaría un córner final que no tendría complicaciones.

Los blanquillos cosechaban de nuevo una victoria tras tres jornadas de preocupante sequía. Sin brillo, sin galones, sin una imagen que construir de cara al futuro, pero tres puntos que a buen seguro darán confianza con el regreso a las posiciones de ascenso directo. Y tocará seguir remando contra el Alcorcón en La Romareda el próximo domingo.