Del “recupera la sonrisa” a volver a la mueca en cuestión de segundos. El Real Zaragoza había completado el que, posiblemente, se podía definir como el mejor partido de la temporada en El Molinón ante el Real Sporting. Desde luego, más vistoso que en las últimas victorias y, por supuesto, más convincente. Pero el error de Poussin devolvió la mueca en el último minuto y frenó en un instante la alegría. Lo que no se debe pasar por alto es que el cuadro aragonés firmó sobre el terreno de juego un partido completísimo para volver a la senda optimista.
El Real Zaragoza se supo reponer al asedio de 20 minutos con sello sportinguista para tomar las riendas. Esos cerca de 700 desplazados a casi 600 kilómetros tomaron El Molinón y aportaron un granito de arena imprescindible. Se hicieron notar tras el gol de Maikel Mesa como si fuesen el doble, igual que en lo que pudo ser la sentencia gracias a Fran Gámez y a Iván Azón. Pero esa sonrisa se torció a un gesto desolador cuando Poussin cometió un error que difícilmente podrá olvidar. Y finalmente, 2-2 en un partido que estuvo teñido de blanco hasta el minuto 97.
Pero el partido, marcado por esa jugada en el último minuto y con un análisis en frío, devolvió al Real Zaragoza al camino del optimismo. Ese que se había perdido en los últimos partidos y que comenzó a desdibujarse ya en las últimas victorias. Porque el cuadro aragonés recuperó un juego ordenado, claro en sus ideas, conciso en su camino a la portería. Aguado gozó de cierta libertad con Jaume Grau asentado ya en la titularidad y un Maikel Mesa brillante al jugar algo más adelantado. La defensa, sólida; el centro del campo, ordenado, claro y conciso; la delantera, efectiva. Y de ahí el 0-2 hasta el 85.
Capítulo aparte merece la meta. Porque Poussin cometió la pifia del año, pero el partido duró en torno a los 100 minutos. Y es de justicia resaltar que el portero estuvo seguro por arriba, que paró a Djuka un mano a mano anulado por un fuera de juego que, desde luego, tocaría revisarlo en caso de gol. Y otra vez al 23 con un disparo ajustado al palo que paró y atrapó. El partido hasta el 95 fue de 10 para un meta que parecía recuperado de los errores en el último duelo ante el Alcorcón y que costaron la derrota. Pero esa jugada es la que, inevitablemente, marcó todo el duelo.
EL CAMINO DEL OPTIMISMO
Ese error no desvía al cuadro aragonés de un camino recuperado. Es la senda del optimismo que volvió a sentirse frente al Sporting de Gijón y que ahora debe consolidarse. En principio, Cristian volverá a los terrenos de juego frente al Eibar tras las desgraciadas acciones del meta francés. Y ahí es cuando debe ganarse sí o sí. El Real Zaragoza debe sumar tres puntos este sábado en La Romareda en una nueva oportunidad para asentarse en lo más alto de la categoría.