El Eibar deja muy tocado al Real Zaragoza al remontar un 2-0 en media hora (2-3)

De desgracias tiene la afición zaragocista una enciclopedia entera, y este sábado puede sumar una página más a ese extenso libro. Dura derrota, de las que hacen mucho daño, de un Real Zaragoza, que, al igual que El Molinón, tenía ya los tres puntos en su casillero y ve de una forma inexplicable cómo se le escapan de las manos. Esta vez, si más cabe, en La Romareda, ante su gente, y con un 2-0 y el juego controlado al descanso para acabar cayendo derrotado por 2-3 y, para más inri, con Cristian Álvarez lesionado.

Más allá del grotesco fallo de Poussin en Gijón -la vuelta de Cristian solventó cualquier amago de reacción desde la grada-, el Real Zaragoza dio un paso adelante con un cambio de sistema al 4-3-3 que venía semanas reclamando y que le otorgó ideas y fútbol en su ataque, por lo que Escribá apenas retocó el once con la vuelta del portero titular y la entrada de Borge en el lateral derecho. El resto, los mismos, con Marc Aguado, Jaume Grau y Maikel Mesa en el centro, y Valera, Vallejo e Iván en el ataque.

Espoleado por más de 24.000 espectadores, el Real Zaragoza quiso mandar desde el pitido inicial, y a los tres minutos dispuso del primer saque de esquina del partido, que se sacó en corto ni siquiera hubo oportunidad de colgar el balón al área. Respondería el Eibar con una internada por su banda derecha que terminaría con un disparo de Corpas taponado por Jair. Sabían los armeros que por ese costado, con Tejero y Corpas, tendrían un importante filón si Manu Vallejo no ayudaba a su lateral.

Tras el arreón inicial, fue el Eibar quien comenzó a hacerse dueño del partido, sin terminar de hacer daño, pero alejando al Zaragoza de su campo y con una elevada presión que impedía a los blanquillos la salida de balón y empezó a poner nerviosa a la parroquia. Justo cuando se cumplían los 20 minutos tuvo que llegar la primera intervención de Cristian, con una gran mano a un disparo cercano de Stoichkov.

Prometían las previas un encuentro cerrado, con escasas ocasiones, y apenas una arrancada de Manu Vallejo a la media hora de juego despertó un mínimo “uy” en La Romareda. Se aprovechó el gaditano de un resbalón de Sergio Álvarez para internarse en el área y prepararse el disparo, pero Berrocal se interpuso en las ambiciosas del punta. Respondió el Eibar con una volea a la media vuelta de Bautista que atajó bien Cristian Álvarez.

Hasta que Maikel Mesa despertó de su letargo y el equipo le encontró por primera vez en zona de peligro, cerca del área, donde un genio como él puede hacer sus diabluras. Al canario, desconectado del juego durante toda la primera parte, le bastó recibir entre los centrales del Eibar un balón peinado por Iván Azón para destrozar de un duro disparo la portería de un inédito Luca Zidane. Y todavía habría tiempo para más, porque el Real Zaragoza supo aprovechar el aturdimiento del Eibar para propinarle otro duro golpe antes del descanso. Jair bajó en el área un balón largo de Lecoeuche para que Jaume Grau, de volea con la derecha, su pierna mala, colara el balón a donde era imposible que llegara Luca Zidane.

SEGUNDA PARTE

No hizo cambios el Eibar -tampoco el Real Zaragoza- y salió mucho más decidido hacia la meta de Cristian Álvarez, demostrando por qué su línea de mediapuntas es de las más temidas de la categoría. Pero los de Escribá supieron contrarrestar ese ímpetu inicial, con una contra de Germán Valera en la que pecó de chupón, un centro envenenado de Jaume Grau que rozó el palo de Luca Zidane, y un chut suave de Maikel Mesa en el área.

El 2-0 dio al Real Zaragoza una tranquilidad absoluta con balón, con Marc Aguado y Jaume Grau haciéndose los dueños del centro del campo y con Maikel Mesa con total libertad y espacios para actuar a su antojo. Pero no llegó el tercero de la sentencia, y lo que sí subió al marcador fue el 2-1. En la primera vez en la que Mario Soriano le pilló la espalda al centro del campo, Stoichkov colgó el balón al área, Bautista se adelantó a Jair y con un suave toque de balón acortaría distancias con una larga media hora por delante.

No tardó en reaccionar Escribá, que vio los huecos que iban a quedar a la espalda de la defensa del Eibar, dando entrada a Mollejo y Bakis por Iván Azón, fatigado tras batirse en incontables duelos con los centrales armeros, y Manu Vallejo. Pero si cinco minutos tardó el Real Zaragoza en anotar dos goles, no menos le costó al Eibar empatar el partido. Bautista volvió a ganarle la partida a un irreconocible Jair para regalarle el empate a Stoichkov y abrir un partido completamente nuevo.

Y como las desgracias no vienen solas, el Real Zaragoza iniciaría este nuevo choque de unos 25 minutos con nuevo portero, porque Cristian volvió a pedir el cambio para dar entrada a Poussin, indultado por La Romareda. Pero si aturdido quedó el Eibar tras el 1-0, no menos quedaron los de Escribá, que apenas supieron ofrecer respuesta a los dos goles visitantes. Quiso dar aire Mollejo con una cabalgada en banda derecha que terminó con un disparo cruzado.

Llegaban los últimos diez minutos -y un largo añadido- con todo por decidir y con el Real Zaragoza temblando de que un tercer gol del Eibar convirtiera la satisfacción al descanso en un sonrojo al final de los 90. Y terminó de llegar en el 86. Jair le regaló una falta a Aketxe, experto en zambombazos, para lanzar un misil teledirigido a la escuadra de Poussin. Algún día veremos uno de esos de falta de un jugador que lleve la blanquilla.

No tuvo fuerzas ni ánimo el equipo blanquillo para buscar el empate, con el corazón roto tras ver que un partido que tenía absolutamente dominado en el marcado y en el juego se va a la basura de forma inexplicable. Lo rozaron Bakis, Jair y Toni Moya en el 97, pero ni por esas. El Real Zaragoza se cayó a la hora de partido, y ni los ocho minutos de añadido dieron opciones a una escuadra que, como en Gijón, había encontrado su fútbol, pero se vino abajo cuando sólo tenía que aguantar una ventaja de dos goles.