En medio del adiós a La Romareda y del análisis zaragocista surge la figura de Ángel Aznar. El historiador y expresidente más longevo del Real Zaragoza cree que es importante la llegada del nuevo estadio y no le apena despedirse del actual, según señala en esta entrevista con Aragón Digital. Tiene claro que puede reubicar al equipo en el primer plano, pero siempre y cuando haya una buena gestión del club.
Pregunta.- Decimos adiós a La Romareda, estadio emblemático del fútbol y del Real Zaragoza…
Respuesta.- La primera vez que estuve fue a los 12 años. Escalé la pared y me colé. No me acuerdo ni contra quien ni cómo subí.
P.- ¿Le apena despedirse de ella?
R.- En absoluto. Estoy muy contento porque va a haber una nueva Romareda. Si fuesen solo promesas como hasta ahora, estaríamos rezando. No queda más remedio que hacerla. Quiero ver un campo en condiciones. Si hay una buena gestión en el Real Zaragoza, nos devolverá arriba.
P.- Además de presidente, fue jugador del Real Zaragoza…
R.- En el juvenil. Con 14 años me probaron y fiché. No estaba de titular, sino cedido en el San Lamberto, pero iba a entrenar a La Romareda.
P.- Era en tiempos de Los Magníficos, tenía difícil jugar…
R.- Pero jugábamos contra ellos en algunos entrenamientos. ¡Cómo nos divertíamos! Eso sí, nos metían 14, 15, 16 goles. Y más contentos que contentos.
P.- Llegó a la presidencia del Real Zaragoza en enero de 1985. Cómo ha cambiado todo…
R.- Es otra cosa distinta. Entonces el club era de los socios. Tenían derecho a voto, elegían a los presidentes y los echaban. Ahora es una Sociedad Anónima Deportiva…
Jugábamos contra Los Magníficos en algunos entrenamientos y nos metían 16 goles
P.- No le convence…
R.- Solo importa el dinero y los intereses. Entonces hablábamos entre personas que no nos llevábamos nada. Ahora es gente que cobra, es otro tipo de conversación distinta.
P.- Usted ganó una Copa del Rey (1986), algo casi protocolario. Ahora es inimaginable…
R.- Me fui unos meses después porque no podía aguantar la presión de ciertos medios de comunicación. Si ganando la Copa del Rey estaba todo el día en el punto de mira, el día que se pierda... y el fútbol es cíclico. Entendí que lo primero eran mi familia y mis negocios.
P.- Antes de eso, terminó la temporada de 1985…
R.- Todo el mundo dice que muy bien, pero cuando llegué la situación era peligrosa. Por eso dimitió Armando Sisqués. Tuvimos la suerte, nada mas aterrizar, de ganar 0-3 en Bilbao.
P.- En Copa fue otra cosa…
R.- Llegamos a la semifinal. Nos eliminó el Atlético de Madrid con por culpa de Canito, que menudo era. No pasamos a la final, pero estábamos ahí.
P.- La siguiente la completó.
R.- Hicimos muchísimas ventas y pocas compras. Gracias a la gestión de Sisqués y de Navarro (entonces presidente del Deportivo Aragón), el filial ascendió a Segunda. Pensamos en una plantilla con pocos jugadores y el resto los fuimos subiendo cuando los necesitamos. El ahorro fue brutal y funcionó.
P.- Vendieron buenos jugadores…
R.- A Barbas por 205 millones, a Amarilla por 100… En un presupuesto de 500 o 600 millones… Hicimos una temporada muy buena. Además poníamos en el marcador la recaudación, éramos transparentes. Terminamos fenomenal. Aún empecé la siguiente, fiché a Pato Yáñez, a Mejías…
EL ACTUAL REAL ZARAGOZA
P.- Las nuevas generaciones se tienen que sorprender con lo que cuenta del Real Zaragoza…
R.- Me duele que muchísimos niños y gente joven no han visto siquiera jugar al Zaragoza en Primera. Ni que decir tiene ganar al Barcelona y al Madrid. Están viendo perder contra el Eldense, que en fin…
Lo lógico es que gane el Real Zaragoza al Deportivo incluso con dos goles de diferencia
P.- El Real Zaragoza se la juega contra el Deportivo, que no tiene nada en juego…
R.- Se verá enseguida las ganas que pueda tener. Lo lógico es que gane el Zaragoza, incluso por dos goles de diferencia, y se quite la pájara de encima. Ya está bien de pensar que podemos bajar a la Primera RFEF esa, que es tercera. Me pongo malo pensarlo.
P.- Sí le apenará acabar así la temporada…
R.- En mis tiempos daría risa. Que Zaragoza, con 700.000 habitantes y una capacidad económica tremenda, no tenga a nadie con dinero que quiera entrar para potenciarlo… Muchos se han apartado del fútbol por miedo a las represalias en sus negocios. Tenemos que aguantar como estamos.
P.- La Romareda ahora está más tranquila…
R.- Es que el equipo da para lo que da. La gente que ha visto otro Real Zaragoza se ríe. Hay jugadores que antes no hubieran jugado en el filial y jugadas que te preguntas “¿eso es jugar a fútbol?”. Aun así, la gente es exigente y crítica.
P.- ¿Tanto como antes?
R.- Es que si tienes un buen equipo y el entrenador hace alguna maniobra para asegurar el resultado, la gente quiere que su equipo gane y ataque. De ahí, por ejemplo, el “Txetxu vete ya”.
Si hay una buena gestión en el Real Zaragoza, la Nueva Romareda nos devolverá arriba
P.- Pero esto es lo que hay…
R.- Es cierto que el aficionado del Real Zaragoza cada vez se conforma con menos, pero qué van a hacer… si para muchos estar en Segunda es un privilegio. Y como subamos, a saber qué haríamos.
P.- ¿Cuál ha sido el problema de estos años?
R.- No se ha fichado con acierto. El cuarto central, Lluís López, es titular; como Jair, que se iba a ir; Poussin, que estaba fuera, va para figura; Marc Aguado se va al Elche, que quiere subir, y viene Guti, un chaval magnífico al que tengo mucho cariño y juega muy bien, pero estaba lesionado…
EL NUEVO ESTADIO
P.- ¿Jugar dos años en un estadio portátil es un peligro?
R.- A lo mejor viene bien jugar en un estadio más pequeño y sin tanta presión. Quizá a algunos jugadores les viene grande La Romareda. No lo sé. Hasta que no lo veamos…
P.- ¿Le ilusiona la Nueva Romareda?
R.- Llevaba solicitándolo años; llevo tiempo sin poder ir. Te mojas si llueve, está todo agujereado, para subir las escaleras no hay barandilla, y para ver lo que hay que ver… está cada vez peor.
A lo mejor viene bien jugar dos años en un estadio pequeño y sin tanta presión
P.- Aún peor la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza…
R.- No se ha invertido ahí desde hace años y habría que atacarlo. Seguro que hay jugadores como mínimo del mismo nivel que muchos de los que juegan. Parece que se ficha por nombres. Si ahora fuera futbolista, lo primero que haría sería ponerme un nombre raro. En vez de Aznar, Aznarovich.
P.- Y si fuese presidente del Real Zaragoza, ¿qué haría?
R.- ¡Buf! Montones de cambios. Y todos los fichajes tendrían mi visto bueno. También analizaría el tema de los representantes, porque hay un maremágnum de intereses… Y rezar para que saliera.
P.- Si pudiese aconsejar al presidente, al propietario, o a alguien de peso del Real Zaragoza, ¿qué le diría?
R.- Que hablen aragonés. Hace falta serlo, y si es de Zaragoza, mejor. Hay que luchar por esto, vivir aquí, arriesgarte a que vayas por la calle y te digan algo… Que se metieran en Zaragoza y sepan lo que es.
P.- ¿Y con los jugadores?
R.- Nosotros hacíamos cenas de presidente con los jugadores y sus mujeres para hacer piña, y eso no lo veo.
P.- ¿Tiene solución este Real Zaragoza?
R.- Tal y como está el tema… aguantar. Y tener la visión de meter a tres o cuatro personas que sientan el Real Zaragoza y luchen por él. Sería ideal que bancos, políticos y empresarios aragoneses se fusionasen para empezar una nueva etapa.