La DGA pone como meta que los tres centros contra la violencia machista estén funcionando en 2024

Las obras de Huesca y Teruel podrían estar listas nada más arrancar el próximo año, mientras que las de Zaragoza podrían prolongarse hasta pasado el verano
photo_camera Las obras de Huesca y Teruel podrían estar listas nada más arrancar el próximo año, mientras que las de Zaragoza podrían prolongarse hasta pasado el verano

Los centros de crisis 24 horas contra las violencias machistas son uno de los proyectos estrella del Instituto Aragonés de la Mujer. Desde su anuncio en 2022 con la anterior consejera de Presidencia, estas instalaciones han recorrido un largo camino que está cerca de terminar. Para el Gobierno de Aragón, lo ideal, y el deseo, sería que los tres, uno en cada capital de provincia, estén en funcionamiento en 2024. Así lo ha explicado este viernes la directora del IAM, María Antoñanzas, si bien ha matizado que cada uno sigue sus plazos particulares.

En este sentido, las obras de Huesca y Teruel podrían estar listas nada más arrancar el próximo año, mientras que las de Zaragoza apuntan a prolongarse hasta pasado el verano. Esto ocurre, ha dicho, por las características del edificio donde se ha proyectado el centro en la capital. “Es antiguo pero se va a licitar ya la dirección de los trabajos”, ha explicado.

Tal como ha recordado, la construcción está financiada por fondos europeos pero la DGA se encargará de su funcionamiento y mantenimiento. Los centros de crisis contarán con servicios “psicológicos, jurídicos y sociales”, según Antoñanzas. Ya hay decididas algunas líneas maestras que tendrán en común los tres puntos, como el teléfono 24 horas y el servicio de guardia, aunque quedan por perfilar las funciones de cada uno en base a su realidad poblacional. Dicho de otro modo, “entender” que Zaragoza y el resto son distintas.

Antoñanzas también ha comentado los datos desgranados por el presidente Jorge Azcón en la declaración institucional del Pignatelli. Para ella, existe una doble lectura del aumento de las llamadas de ayuda al IAM. “La primera, tenemos un serio problema. Luego, las mujeres tienen menos vergüenza y hay muchos más recursos, saben que pueden llamar y habrá respuesta detrás”, ha concluido.

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