De los actores implicados en la reapertura de la línea internacional del Canfranc, el Gobierno Central de Francia vuelve a estar en el foco por la prolongada inestabilidad política, que ha terminado por derribar al tercer primer ministro desde enero de 2024. El centrista François Bayrou (Movimiento Demócrata), que asumió el cargo el 13 de diciembre del año pasado, perdió este lunes la moción de confianza ante la Asamblea Nacional y dimitirá tras nueve meses dejando en el horizonte una futura restructuración del Ejecutivo de Emmanuel Macron. Otra más.
Bayrou, de 74 años, es natural de Bordères, un pueblo de Nueva Aquitania, la región donde se ubica el tramo pendiente desde la cara norte del túnel ferroviario del Somport hasta Bedous. Es desde 2014 el alcalde de Pau, una ciudad clave en el proceso de la reapertura, de la que se ha mostrado como un firme defensor.
El pasado mes de abril, Bayrou recibió al presidente de Nueva Aquitania, Alain Rousset, en una reunión donde expresó su voluntad por trabajar hacia la finalización de la línea desde el lado francés, al tiempo que Adif ha asumido en España la remodelación del túnel ferroviario, cuya redacción se licitará previsiblemente este otoño. Todo ello en paralelo a las obras entre Zaragoza y Canfranc, el tramo completamente operativo desde el pasado mes de junio para los trenes de media distancia.
En marzo, el Ejecutivo central francés se citó también con representantes de Crefco (Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Olorón), a quienes explicaron que seguían a expensas de clarificar la financiación europea. Meses después, se ha incluido a la línea Zaragoza-Pau entre los proyectos de interés común susceptibles de recibir fondos en el nuevo marco plurianual (2028-2034), que todavía no es definitivo.
La crisis política poco tiene que ver con los transportes. El primer ministro anunció este verano un recorte del gasto social de casi 44.000 millones de euros en cuatro años para hacer frente a la elevada deuda. Consciente del clima político, Bayrou llegó a reconocer durante su intervención frente a la Asamblea que era consciente de la caída de su Gobierno “desde el primer minuto”.
La coalición, a expensas de su ruptura, ha estado formada por un complejo encaje de partidos: Renacimiento, el de Macron; los republicanos, de carácter conservador; el Movimiento Demócrata, donde milita el propio Bayrou; los también conservadores de Horizontes, el partido del ex primer ministro Edouard Philippe; la Unión de Demócratas e Independientes (centro-derecha), y también del Partido Radical (socialdemócratas). La moción de confianza se saldó con 194 votos a favor y 364 en contra.
INCERTIDUMBRE Y AVANCES
La marcha de Bayrou deja un nuevo horizonte incierto para Macron, presionado a ambos lados del tablero político por la Francia Insumisa, desde la izquierda, y la Agrupación Nacional de Le Pen desde la derecha. En total, ha designado desde 2017 hasta seis primeros ministros: el citado Edouard Philippe (2017-2020), Jean Castex (2020-2022), Élisabeth Borne (2022-2024), Gabriel Attal (enero a septiembre de 2024), Michel Barnier (septiembre a diciembre) y Bayrou.
Al margen de la crisis, Nueva Aquitania no ha dejado de exigir mayor implicación a París en los esfuerzos para el regreso de la línea internacional, pese a que en la región también existen opositores a la iniciativa, como puso de manifiesto el proceso de encuestas públicas de la operadora ferroviaria SNCF. El siguiente paso es la catalogación de “utilidad pública” del proyecto en Francia, algo que podría ocurrir en 2026.
Con todo, todos los plazos para el regreso de la línea, cerrada en la década de los 70 del siglo pasado, apuntan a 2030 en adelante. Aunque los gobiernos de España y Aragón piden acortar los tiempos, el país galo insiste en el horizonte de 2032 si las obras empiezan en 2027.

