Cordialidad, buena sintonía y una bandera de España en la primera reunión entre Azcón y Nolasco

El encuentro se ha prolongado durante unos 45 minutos, un cuarto de hora menos que la reunión entre Azcón y Lambán en el Pignatelli
photo_camera El encuentro se ha prolongado durante unos 45 minutos, un cuarto de hora menos que la reunión entre Azcón y Lambán en el Pignatelli

La cordialidad y la buena sintonía han marcado el primer encuentro entre los líderes del PP, Jorge Azcón, y Vox, Alejandro Nolasco, en el que ambos han pactado iniciar las negociaciones para alcanzar un acuerdo programático que pueda servir de base para conversar sobre el nuevo Gobierno de Aragón. Paralelamente, ambas formaciones tienen diez días para cerrar la Mesa de las Cortes, en la que el candidato popular ha ofrecido una Secretaría, considerada “insuficiente” por Vox, que quiere Presidencia o Vicepresidencia.

El encuentro se ha prolongado durante unos 45 minutos, un cuarto de hora menos que la reunión entre Azcón y Lambán en el Pignatelli del pasado jueves, pese a que en esta tenían bastantes más asuntos sobre la mesa. A su finalización, ambos han comparecido por separado en el pasillo de las Cortes ante los medios de comunicación, fundiéndose en un apretón de manos cuando se han cruzado delante de las cámaras.

Azcón, el convocante, llegaba primero, unos minutos después de la hora de citación, las 11.00, acompañado de su jefe de Gabinete en el PP, Octavio López, con un semblante más informal que en su visita al Pignatelli, a donde fue con corbata. Eso sí, un matiz de su atuendo relucía en su mano izquierda: una pulsera con la bandera de España y la frase “Alcañiz lo primero”, que fue el slogan de campaña de la formación en esta localidad, cuya gobernabilidad todavía no está decidida.

Unos minutos después aparecía Alejandro Nolasco, que sí acudía enfundado en traje y corbata, junto a los diputados Santiago Morón y David Arranz, cabezas de lista por Zaragoza y Huesca y que repetirán escaño en esta legislatura. El lugar elegido fue la Sala del Torreón, uno de los escondites del Palacio de la Aljafería por su diminuto acceso, sin ventanas, cercano al despacho del presidente de Aragón en sede parlamentaria, y donde se cierran acuerdos, según le contaba Azcón a Nolasco en su saludo.

Una vez que ambos se encerraron, la mayoría de acompañantes se desplazaron a cerrar “el otro acuerdo” en la cafetería de las Cortes. Ahí fueron llegando también diputados populares como Mar Vaquero o Roberto Bermúdez de Castro o el concejal del Ayuntamiento de Zaragoza Julio Calvo (aunque Nolasco quiso dejar claro que no estaba ahí por un posible y teórico pacto PP-Vox para el Consistorio, sino por mera amistad y cordialidad). También se vio a otras diputadas recogiendo sus despachos para tomar dirección a otras instituciones, como Marián Orós, que será desde este sábado concejal en la capital aragonesa.

Tanto Nolasco como Azcón no quisieron perder detalle de las palabras ante los medios del otro. El líder de Vox lo hizo de pie, junto a su núcleo de confianza del partido, mientras que el todavía alcalde de Zaragoza -por cuatro días más- prefirió acomodarse en uno de los sofás del pasillo del hemiciclo, poniendo un rostro algo más serio cuando Nolasco insistía en que quería entrar en el gobierno.

Esta era la segunda reunión de la ronda de contactos con todos los partidos que anunció el candidato popular desde la misma noche del 28 de mayo, en cuanto se confirmó su victoria en las urnas y su posición preferente a la hora de gobernar los próximos cuatro años. El siguiente, de cumplir su intención de recibirles de mayor a menor, será Chunta, aunque, teniendo en cuenta las claras diferencias ideológicas de Azcón con los aragonesistas, más clave parece la siguiente que tenga con Teruel Existe, cuyo voto sí será decisivo para el gobierno en solitario que anhelan desde el PP.