No hizo falta ni preguntárselo el miércoles. Alejandro Nolasco tardó pocos minutos en despejar la duda de si el rechazo a la llegada de nuevos inmigrantes por parte de su partido, la causa de la ruptura de la coalición con el PP después de menos de un año en el Pignatelli, va a condicionar la aprobación de los Presupuestos de Aragón para 2025. Acompañado de Carmen Rouco y Fermín Civiac. Serio y tajante, como ya acostumbraba como vicepresidente primero del Gobierno que terminó abandonando “por conciencia”. “Lo digo ya”, advirtió, antes de reconocer que sí. Palabras que sirven para introducir un curso político que arrancará el lunes y en el que el presidente Jorge Azcón deberá remangarse para salvar la brecha de los siete diputados voxistas que lo separan de la mayoría absoluta, comenzando por el techo de gasto.
Las negociaciones para las cuentas de este ejercicio apenas generaron ruido en la DGA. No así en Huesca donde la alcaldesa Lorena Orduna necesitaba a uno de los concejales de Vox y una de las monedas de cambio acabó siendo el Festival Periferias. Iniciativa que, por otra parte, los populares ya tenían previsto suprimir, si uno atiende a las distintas declaraciones de la primera edil oscense. Mismo escenario que en Zaragoza, donde la tijera sobrevoló, entre otras partidas, los fondos destinados a cooperación al desarrollo.
Nolasco reconocía entonces en una entrevista con este diario que “la oposición es un lugar, en según qué circunstancias, desde el que hacer muchísimas cosas”. Respondía a una pregunta sobre el papel de su formación en los Ayuntamientos de las tres capitales de provincia, con el asterisco de la mayoría absoluta de Emma Buj en Teruel, y los roces con el PP acabaron por desplazarlo de su asiento junto a Azcón en el hemiciclo al escaño de diputado, al fondo a la derecha con el resto del grupo parlamentario del que ha retomado la Portavocía. El lugar desde el que comprobar si cambiar de bancada sirve para hacer cumplir su programa electoral, al que se ceñirán de forma “inflexible”, como aseguró de nuevo este miércoles, en las conversaciones con los populares que se desarrollen a partir de ahora.
Y es que cualquier otra alternativa para Azcón pasa por el PSOE. Ya votaron a favor del techo de gasto hace un año, en parte, por la “herencia” de ocho años de Gobierno de Javier Lambán. Les sirvió para apuntarse el tanto del incremento anual de 622 millones de euros, si bien a la hora de la verdad su sentido de voto cambió, como era previsible de un primer Proyecto de Ley presupuestario con el sello de sus antagonistas parlamentarios. Esta vez, Lambán ha tendido su mano, un ofrecimiento que el Ejecutivo monocolor del PP se tomó con cierta sorna.
De un lado, el improbable pacto con la izquierda y del otro, el órdago con el que Vox cerró los días previos a las vacaciones y que hizo saltar por los aires la aritmética parlamentaria resultante del 28 de mayo de 2023. Con todo, las tensiones por la inmigración, acentuadas por el acogimiento en Mora de Rubielos de un centenar de personas, o el Cluster Maestrazgo, no existen a priori en asuntos como la nueva Ley de Vivienda de Aragón. Es uno de los proyectos estrella del consejero Octavio López y él mismo se mostró confiado en contar con el apoyo de sus antiguos socios e incluso de los socialistas. Aunque sin el PSOE, se dibuja un contexto similar para la Ley de Agricultura Familiar, cuya derogación se empezó a gestar con Ángel Samper como responsable de la Consejería. Le tocará a Javier Rincón, inédito ante los medios y el parlamento todavía, transitar esa senda.
LA OPOSICIÓN
Pero no todo el peso del guion de la legislatura pasa por el Gobierno. Los próximos meses acercarán al PSOE Aragón a la salida de Javier Lambán de la Secretaría General tras agotar su mandato y con el Congreso Federal y el Regional a la vista. Al nuevo curso lo precede un verano de claro distanciamiento por parte de la Federación Altoaragonesa con Zaragoza y Teruel a raíz de las negociaciones para la investidura en Cataluña. A lo largo de 2025 se certificará el relevo del expresidente. De continuidad o no, lo decidirá la militancia, aunque nombres, a caballo entre la Comunidad y Madrid, no van a faltar.
Un asunto, lo relativo a la comunidad vecina, que despierta polémica en el resto de partidos. Que se lo pregunten a CHA, que se ha opuesto de entrada en Madrid con su diputado por Sumar, Jorge Pueyo; a Aragón-Teruel Existe, Izquierda Unida y su modelo “sin propuestas a la carta”, a Podemos o al Partido Aragonés, que incluso ha propuesto recurrir a los medios propios del Estatuto de Autonomía para caminar hacia la Hacienda Foral propia. El debate lo canalizará en clave parlamentaria la Comisión especial de estudio sobre el nuevo modelo de financiación, que abrirá la próxima semana el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro.
Los Plenos tendrán que esperar hasta la siguiente, los días 12 y 13 de septiembre. Este curso, el segundo tras las elecciones, tendrá otra fecha clave con el Debate sobre el Estado de la Comunidad, el primero de Jorge Azcón, que la última vez (2022) se celebró la primera semana de noviembre. Para cerrar el año, y si el techo de gasto sale adelante, quedará como es habitual la votación de los Presupuestos. De momento, es hora de empezar otra vez.
