Las reservas de nieve marcan el mínimo de los últimos 5 años: “Hay preocupación contenida”
Las reservas de nieve en la demarcación hidrográfica del Ebro marcan el mínimo de los últimos cinco años en la mayoría de las cuencas nivales aragonesas y se sitúan por debajo de las acumuladas en el mismo periodo de 2024, a consecuencia de las escasas precipitaciones que se han dado desde el mes de diciembre a pesar de un inicio de año hidrológico con abundantes lluvias. Así, en el último parte emitido por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), sumando las reservas del total de las cuencas se alcanzan los 294,9 hectómetros cúbicos, un estado “muy bajo” en comparativa.
Concretamente en las cuencas nivales de Aragón, excepto las aportaciones del río Aragón al embalse de Yesa (33,8 hm3), que son “muy bajas”, el resto marcan el mínimo de los últimos cinco años: Gállego en el embalse de Búbal (25,5 hm3) y Gállego en Sabiñánigo (5,1 hm3); Ara en Boltaña (14,3 hm3); Cinca en Escalona (21,3 hm3); Ésera en Campo (39,2 hm3) y Ésera en Barasona (2,3 hm3). Estas cantidades son lo que aportarían las reservas de nieve en el deshielo a fecha 20 de enero.
Como ha señalado Rogelio Galván, el jefe de servicio de planificación de la CHE, estos datos son un reflejo de las “escasas precipitaciones en el Pirineo” y “hay que mirarlos con cierta preocupación, pero tampoco con alarmismo”, ya que “queda bastante invierno para que pueda llegar la nieve”. “La climatología es variable y los años pueden ser muy distintos en función de la propia dinámica atmosférica. Es normal que la nieve tarde en aparecer o lo haga en menor cantidad”, ha señalado.
LA BUENA SALUD DE LOS EMBALSES COMPENSA LA SITUACIÓN
Afortunadamente la buena salud de los embalses, que están al 75,1% de su capacidad, todavía rebosantes varios de ellos por las lluvias de octubre y noviembre, compensa esta situación por el momento. “Los embalses están llenos y eso nos da fortaleza. Aunque realmente no venga nieve en estos momentos tempranos o tengamos unos cuantos meses de lluvias inferiores a la media, están ahí las reservas de agua que podemos utilizar”, ha explicado.
Sin embargo, para abastecer las demandas hídricas en verano “sí se necesita más nieve”, ya que el deshielo permite que los embalses se alimenten en los tramos altos mientras se vacían por el consumo aguas abajo. Por tanto, para que la situación fuera óptima de cara a la próxima campaña de riego que comenzará en marzo, se necesitaría más cantidad de la actual, aunque confían en que llegará. “En el pasado año hidrológico las mayores nevadas fueron en primavera, entonces hay que esperar”, ha matizado.
EL CAMBIO CLIMÁTICO TRAERÁ MENOS CANTIDAD NIEVE Y CADA VEZ EN COTAS MÁS ALTAS
Desde el organismo han detectado que, en los últimos años, los efectos del aumento de la temperatura a consecuencia del cambio climático están provocando que las precipitaciones en forma de nieve sean menores, especialmente al comienzo del invierno y en primavera. Una tendencia que esperan que a largo plazo “vaya aumentando” con la consecuente disminución de los días de nieve, aunque no contradice que haya años “con más o menos reservas”.
Ya en vistas a largo plazo, dentro de 50 o 100 años si las previsiones del cambio climático se materializan, se verán los efectos más graves. Entre ellos, la desaparición de los glaciares pirenaicos o que las precipitaciones en forma de nieve disminuyan progresivamente y que cada vez se den en cotas más altas. En ese caso, “habría que adaptarse radicalmente a la situación”.
“Tendríamos que adaptarnos a tener esa agua menos tiempo, a optimizar su uso en los embalses y a que las demandas también se amolden. Pero como decimos, esa situación se dará más a largo plazo si se cumplen las estimaciones”, ha indicado Galván.
PREVISIÓN DE AUMENTAR LAS RESERVAS
La previsión según el parte es que las reservas aumenten durante esta semana, aunque todavía sin alcanzar las cantidades del año pasado, y muy lejos del promedio de los últimos cinco. Aproximadamente podría subir hasta los 400 hm3 en toda la demarcación y especialmente, en las cuencas nivales aragonesas. Está previsto que en el Pirineo las precipitaciones se prolonguen durante el resto de semana y será a partir del próximo martes cuando se esperan las nevadas más copiosas.