Aunque este fin de semana la primavera parecía haber llegado para quedarse con los más de 25 grados que se registraron en algunos puntos de Aragón, la realidad es que la estación comenzará de forma oficial la madrugada de este 20 de marzo a las 4.06. Una primavera que será más cálida de lo normal, con temperaturas más altas generalizadas prácticamente en toda la península y lluvias bastante inciertas. Así llegará tras dejar un invierno atrás que ha sido más cálido de lo normal y normal en cuanto precipitaciones, tal como ha reconocido el delegado territorial de la Aemet, Rafael Requena, este lunes en la presentación estacional y el balance del invierno que dejamos atrás.
Para el trimestre marzo-abril-mayo existe una alta probabilidad de que la temperatura sea más alta de lo normal y en cuanto a las precipitaciones, el mapa con el que trabaja la Aemet tan solo establece que la parte izquierda de la península sea, con un 40% de opciones, más húmeda de lo normal. "No hay una tendencia clara en cuanto a las precipitaciones, son tan cambiantes y difíciles de predecir que no se puede decir si la primavera será más o menos lluviosa ni en España, ni en Aragón en concreto", ha relatado Requena.
La primavera llega tras el que ha sido "el segundo invierno más cálido desde el comienzo de la serie en 1961 junto con el del 2019-2020 y uno de los diez más cálidos del siglo XXI", tal como ha asegurado el delegado territorial de la institución. La temperatura ha estado en Aragón 2 grados por encima de lo que es habitual en la serie 1961-2020. Por meses, diciembre tuvo un comportamiento muy cálido en la Comunidad con una anomalía de hasta 2,6º positivos en localidades como Jabaloyas. De hecho, la localidad turolense también batió récords en enero registrando hasta 3.5 grados por encima de lo habitual en esas fechas.
En febrero la situación no cambiaría y Teruel volvería a ser la provincia que despuntó en cuanto a temperaturas más cálidas. Esta vez sería la localidad de Andorra (con 3.3 grados encima de la media) la que registraría una anomalía positiva mayor. Si hablamos de las precipitaciones, a nivel general el invierno en Aragón fue normal aunque existen diferencias notables entre diciembre, enero y febrero, siendo mucho más abundantes en este último mes y especialmente significativas en el Pirineo.
Así, diciembre fue muy seco siendo el noveno de la serie histórica (1961-2023). El porcentaje de precipitación promedió un 38% respecto a los normales de referencia. En enero, la llegada de la borrasca Juan hizo que las precipitaciones se dispararan a finales de un mes que parecía que seguía la misma tendencia seca que diciembre. El porcentaje de precipitaciones se situó en 95% respecto a las normales de referencia con diferencias notables en el territorio, desde un 33% en Bailo a 290% en Santa Eulalia del Campo.
El pasado mes de febrero fue muy húmedo con un 159% más de precipitaciones y un reparto que fue de un 352% más de lluvias en Sos del Rey Católico hasta tan solo un 10% en Sarrión.
UN AÑO AGRÍCOLA INSÓLITO
Quizás, el aspecto más destacado por el delegado territorial de la Aemet ha sido las temperaturas del año agrícola (de septiembre a febrero). Estas han sido completamente inusuales con una anomalía positiva de 2,3 grados siendo la primera vez que se superan estas anomalías en una serie de seis meses. "Si hablamos de las temperaturas de estos primeros seis meses del año agrícola vemos que por primera vez en la historia tan solo ha habido dos semanas en seis meses en las que las temperaturas han estado por debajo de la media (9 grados). El resto siempre por encima", ha explicado Requena.
En cuanto a las precipitaciones del año agrícola han tenido un carácter normal con un 196% más en Bielsa, por ejemplo, y un 51% en Mosqueruela.


