Seis ibones impresionantes de Aragón para hacer rutas que no olvidarás

Seis impresionantes ibones de Aragón para hacer rutas que no olvidarás y donde disfrutarás de la naturaleza en cualquier época del año.
Ibón de Plan
photo_camera La leyenda dice que cada noche de San Juan surge de las aguas del Ibón de Plan una mujer musulmana que se perdió huyendo de la guerra

Cuenta la leyenda que en uno de ellos se puede ver a una princesa encantada si se tiene buen corazón y otros son tan impresionantes que parece que forman parte de un cuento. Los ibones salpican los paisajes de Aragón haciéndolos únicos y recorrerlos es como viajar al centro de la naturaleza.

Poco hay más característico del Pirineo aragonés que estos lagos de origen glaciar, y es que precisamente, ibón es una palabra de lengua aragonesa para referirse a ellos. Con unas estampas que sí o sí vas a querer fotografiar, de Plan a Piedrafita, hoy te proponemos seis ibones a lo largo y ancho de Aragón.

IBÓN DE PLAN O BASA DE LA MORA

Rodeado por el macizo de Cotiella, en pleno valle de Gistau, el Ibón de Plan esconde una leyenda entre sus montañas y árboles. Esta dice que cada noche de San Juan, de las aguas del ibón emerge una mujer musulmana que se perdió en esas tierras huyendo de la guerra y que solo aquellos de corazón puro pueden verla.

Leyendas aparte, el ibón está situado a 1.910 metros de altitud y tiene unas vistas increíbles de todo el valle. Hasta él se puede acceder en coche desde Saravillo o andando desde Plan. Eso sí, solo los valientes se atreverán a hacerla porque es una ruta de 12,5 kilómetros y 900 metros de desnivel.

Una vez en el ibón, también se puede hacer una ruta circular para rodearlo y ver la naturaleza en todo su esplendor. Esta ruta es mucho más tranquila ya que son 1,5 kilómetros prácticamente llanos con unos 20 minutos de duración.

IBÓN DE ACHERITO

Es uno de los ibones más occidentales del Pirineo aragonés y su altitud de 1.798 metros permite disfrutar de unas impresionantes vistas a ese lago azul que es el Ibón de Acherito. Rodeado de formas de piedra caliza y a los pies del Pico Larraille (2.146m) o del Mallo de las Follas, subir hasta él permite tener una panorámica del Valle Aragón Subordán que no dejará indiferente.

Ibón de Acherito
Para llegar al ibón de Acherito hay que atravesar la Selva de Oza

Al Ibón de Acherito se accede a través del Valle de Hecho después de atravesar la Selva de Oza y también puede hacerse a través de una ruta circular de cuatro horas de duración en la que se pueden tener unas panorámicas increíbles de todo el valle.

IBONES DE ANAYET

Conforman uno de los paisajes más bonitos del Valle de Tena y también un verdadero clásico de los Pirineos aragoneses. Al pie de los inconfundibles Ibones de Anayet están el pico y el vértice del mismo nombre, ambos de origen volcánico. Y, justo delante, en el lado francés, se encuentra el imponente Midi D’Ossau, una fusión que forma un cuadro insuperable.

Ibones de Anayet
La ruta por los ibones de Anayet es una de las excursiones más fáciles de esta zona

Es, además, una de las excursiones más fáciles de esta zona, perfecta para pequeños y principiantes y a la vez capaz de sorprender a los más montañeros. Se encuentra muy cerca de la frontera francesa y la estación de esquí de Formigal, y la primavera es una época idónea para disfrutar de su abundante y variada flora, que para entonces se llena todavía más de color.

IBONES DE ARRIEL

En este pequeño rincón del Pirineo, un agua de color azul intenso refleja las montañas que rodean a los Ibones de Arriel, formando un entorno difícil de olvidar. Probablemente el más inolvidable sea el Ibón de Arriel Bajo, rodeado por picos de renombre como Palas, Arriel o Balaitús. Pero todas las pequeñas lagunas de esta zona, muy próxima a Sallent de Gállego, dejan huella en los excursionistas que se animan a visitarlo.

Ibones de Arriel
El agua de color azul intenso de los ibones de Arriel refleja las montañas que los rodean

Esta escapada, perfecta para pasar un domingo diferente en las montañas aragonesas, puede empezarse desde el Embalse de la Sarra, y terminar en el inconfundible Embalse de Respomuso. Lagos, cascadas y flores silvestres de todos los tipos impresionan a lo largo de todo ese camino, un imponente circo montañoso que no dejará indiferente a nadie.

IBÓN DE RESPOMUSO

El Ibón de Respomuso es uno de los más grandes del Pirineo aragonés y el inmenso embalse de agua lo convierte en un lugar idílico para hacer excursiones de un día atravesando paisajes impresionantes. Se encuentra en el circo de Piedrafita y se accede a través del embalse de La Sarra, en Sallent de Gállego, en una ruta circular con cascadas, bosques y un paisaje alpino. Un itinerario sencillo, bien definido y en buen estado que, además, asciende en paralelo al río Aguas Limpias.

Ibón de Respumoso
El ibón de Respumoso se encuentra en el circo de Piedrafita

Rodeado de picos que rondan los 3.000 metros de altura, las vistas panorámicas, tanto al subir como al llegar, son impresionantes. Además, su refugio es el lugar perfecto para compartir mesa y anécdotas con otros montañeros ya que es el favorito de muchos para hacer noche durante las largas travesías.

IBONES AZULES DE PANTICOSA

Los ibones Azules de Panticosa reciben ese nombre por el color de sus aguas. Son dos, el de Bachimaña y los Ibones Azules (ambos divididos en bajo y alto e inferior y superior), y están separados por apenas 500 metros. La ruta hasta ellos es una de las excursiones más populares del valle y sale desde el Balneario de Panticosa, rodeando unas montañas imponentes que dan paso a un magnífico paisaje de lagos con agua cristalina, de un azul intenso y siempre gélida.

Ibón de Panticosa
La ruta hasta los ibones de Panticosa es una de las excursiones más populares del valle

Al igual que los ibones de Arriel, se encuentran a bastante altitud, casi 2.400 metros, por lo que vamos a encontrar poca vegetación en ellos y nos espera una ruta exigente, no apta para todos. Aunque si subimos antes de junio es muy probable que nos reciba un precioso entorno nevado.