Estalla la fiesta en Huesca bajo una lluvia de vino y cánticos a San Lorenzo

Alegría Blan ha sido la encargada de hacer estallar el cohete anunciador
El cohete anunciador ha dado comienzo a siete días de fiesta en la capital oscense ante el jolgorio y alegría de sus vecinos

Otro año más, ha estallado la fiesta en Huesca. Lo ha marcado el cohete anunciador este viernes, 9 de agosto, prendido a las 12.00 horas por la encargada de este año, Alegría Blan, desde el balcón del Ayuntamiento. Debajo, la plaza de la Catedral rebosaba de oscenses y visitantes que esperaban expectantes y con ganas de pasarlo bien. Prueba de ello han sido los gritos de alegría, las sonrisas y los cánticos al compás del Dance de las Espadas (himno del festejo) que, tras el pregón y el petardo, han proclamado por todo lo alto que ya ha llegado el momento y que “¡Viva San Lorenzo!”.

La jornada ha comenzado, como todos los años, a horas muy tempranas. Y es que, el día nueve, es quizás “el único día del año en el que no cuesta madrugar”, ha asegurado Lucía Simón, oscense de 24 años. No solo ella se levanta con alegría el primer día de fiesta. A las ocho y media de la mañana, el olor a albahaca y el pañuelo verde eran ya los protagonistas en las calles de la capital del Alto Aragón. Algunos incluso combinaban la prenda esmeralda y los ropajes blancos con detalles de lo más variopintos: gafas de colores, sombreros de paja e, incluso, faldas de tul con los colores de las fiestas.

Las terrazas de los bares y los restaurantes se mostraban llenas ya desde primera hora de la mañana. Los platos, con sus respectivos huevos fritos, patatas y longaniza o beicon, volaban de las manos de los camareros hasta las mesas. Los comensales se preparaban para la jornada de diversión que tenían por delante: “Es el día más especial del año, porque te juntas con los amigos y hablas con todo el mundo, son las mejores fiestas de Aragón”, ha argumentado Jaime Buendía, quien disfrutaba de su almuerzo rodeado de sus seres queridos.

Alguno que otro, sin poder esperar a la hora del pregón, ya ha mostrado manchas de vino sobre sus ropas. Los hay que incluso se han empapado con garrafas y, entre risas, gritaban con alegría a su patrón, al que saludarían en tan solo unas horas en la plaza de la Catedral.

Llenas las tripas, ha llegado el momento. Marchaban oscenses y turistas, amigos y amigas, unidos de las manos hacía el Ayuntamiento, donde se han congregado a esperar el pregón y el cohete.

Subiendo a la catedral, a las 11.00 horas, la música ha comenzado ha sonar en la plaza de Los Fueros calentando ya los motores de los más animados. “Como todos los meses de agosto…”, entonaban los que han pasado por el lugar, enseñando con orgullo su alegría laurentina. Algunos de los bares, con sus barras puestas en el exterior para atender a todos los fiesteros, preparaban ya las primeras bebidas de aquellos que se demoraban en la zona para hacer más amena la espera.

Tras la barra, Luzia Ballarin, una de las camareras del bar Casa Juan, comienza a poner las primeras copas. “Llevo tres San Lorenzos trabajando y, sin lugar a dudas, repetiré el año que viene y el siguiente. Es mi ciudad, mi patrón, y los mejores días del año”, ha expresado la oscense.

LAS CALLES SE LLENA DE ALEGRÍA Y FIESTA

Mientras el tiempo avanza, los primeros en llegar a la zona del chupinazo han terminado de empaparse de vino, entonando con alegría que “es cheposo el que no bote” y otros cánticos similares. Cada vez más juntos, la plaza se ha ido llenando. Entre la multitud han volado trozos de ropa blanca, ya bastante más rosada a causa del vino. También se lanzaban huevos, colorante y todo tipo de productos con una única misión: llenarse el cuerpo para celebrar el inicio de las fiestas.

A pocos minutos de marcar el reloj las 12.00 horas, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, se ha asomado al balcón con su pañuelo esmeralda bien atado al cuello. Sonriendo ha saludado a todos los presentes y ha dedicado unas palabras Alegría Blan hostelera de la ciudad y dueña del conocido Bar Brasil, quien ha tenido el honor este año de llevar a cabo el encendido del cohete. Saludando los presentes, Alegría ha prendido la llama con una plaza aclamando a la oscense. Una vez se ha escuchado el ¡Pum!, la locura y el alboroto se ha desatado en Huesca.

Con energía han bajado los juerguistas, siguiendo el ritmo de la charanga de las Peñas que han comenzado su desfile dirección a la plaza navarra. Expectantes en el coso, observaban cientos de ciudadanos como los más jóvenes bailaban mientras, desde sus carrozas, las Mairalesas saludaban a todos los presentes.

Ahora sí, la celebración ha comenzado. La música resuena por todos los recovecos de la ciudad y la multitud sonríe porque la espera ya ha terminado. Todo un despiporre de albahaca, blanco y verde, que se alargará hasta el día 15 de agosto cuando, entre lágrimas, los oscenses despidan a su patrón hasta el año que viene.