Este es el pueblo del Pirineo aragonés que ha enamorado a National Geographic
La revista National Geographic ha puesto su mirada en un pequeño pueblo del Pirineo aragonés que destaca por su belleza y su excelente estado de conservación. No es difícil entender por qué: conserva su arquitectura tradicional, mantiene la esencia de la vida en la montaña, con calles empedradas, casas de piedra y un entorno natural que deja sin palabras.
Ese lugar es Ansó, un pueblo oscense cerca de la frontera con Navarra que conserva intacta la esencia del Pirineo. Sus casas robustas, levantadas con piedra, madera y teja, se separan por estrechos pasadizos -los callizos-, que dan forma a uno de los cascos urbanos más bellos y mejor conservados de Aragón.
QUÉ VER EN ANSÓ
Pasear por Ansó es recorrer un museo al aire libre. Su casco urbano, declarado Conjunto Histórico-Artístico, mantiene la estructura medieval y la estética propia de las aldeas pirenaicas. Las casas, robustas y separadas por los característicos callizos, combinan piedra, madera y forja en una arquitectura pensada para resistir los inviernos más duros.
Entre los edificios más destacados se encuentra la iglesia de San Pedro, que guarda un retablo barroco de gran valor artístico, y la ermita de Santa Bárbara, sede del Museo del Traje Típico Ansotano. Este museo cobra especial protagonismo cada verano, durante la Fiesta del Traje Típico Ansotano, declarada de Interés Turístico Nacional, cuando los vecinos reviven sus tradiciones y visten las ropas heredadas de sus antepasados.
A las afueras, los parajes de Zuriza y Linza ofrecen algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo aragonés. Son el punto de partida de rutas de senderismo, escalada y travesías que atraen a montañeros durante todo el año. Y si hay tiempo para una escapada, el cercano monasterio de Siresa, en el valle de Hecho, completa una visita cargada de historia y belleza.
CÓMO LLEGAR A ANSÓ
Llegar a Ansó es sencillo y, además, el trayecto merece la pena por las vistas que ofrece el Pirineo aragonés. Desde Zaragoza, el viaje dura unas dos horas y media: se toma la A-23 hasta Jaca y, desde allí, la N-240 y la A-176 en dirección a Hecho y Ansó.
Desde Huesca, el recorrido es más corto (alrededor de dos horas) siguiendo la misma ruta hacia Jaca. Si se parte desde Teruel, el desplazamiento ronda las cuatro horas por la A-23, enlazando también con Jaca y el valle de Hecho. En todos los casos, los últimos kilómetros serpentean entre montañas, bosques y ríos, anticipando el encanto del paisaje que rodea a uno de los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés.