Apenas eran las 11.30 horas cuando una oleada de turistas tomaban el entorno de la plaza del Pilar y la calle Don Jaime dispuestos a llevarse algún que otro souvenir que les recordase para siempre su viaje a Zaragoza. Además de por las cámaras al cuello y el mapa en la mano, se advertía que eran turistas por una cosa más: llamaban "pañoleta" al cachirulo. Los guías trataban de corregirles pero no había manera porque en cuanto uno de los grupos entraba a una de las tiendas de souvenirs allí estaba el lío de nomenclatura de nuevo. "¿Esto cómo se llamaba"?, "Cachirulo, señora" contestaba la dependienta de La Mañica. Lo cierto es que aunque el nombre tarde un poco en calar, el cachirulo es el souvenir por excelencia de los turistas que llegan estos días a Zaragoza dispuestos a disfrutar de las Fiestas del Pilar.
"La gente que viene de fuera ve a todo el mundo con el pañuelo y, claro, ellos también quieren ponérselo", explica el propietario de la tienda La Mañica, Antonio Rincón. En el local los había lisos, con la Virgen del Pilar bordada o la imagen de la Basílica en blanco sobre el fondo negro y rojo por un precio de entre 3 y 4 euros. Sin embargo, unas tiendas más allá, en Isabelina. Objetos del Pilar, la innovación llegaba hasta el pañuelo tradicional con un nuevo invento llamado "wachirulo". Este versión modernísima es la opción perfecta para aquellos que odian llevar bolso, riñonera o mochila en los Pilares, ya que se trata de un coletero con cremallera en el que se pueden guardar las llaves, el dinero y lo que se precie (siempre que no sea muy grande) y llevarlo en el pelo o a modo de muñequera. Eso sí, este tiene un precio de 15 euros.
Aunque en lo que a souvenirs se refiere, los turistas prefieren lo clásico. Si apuestan por la comida, nunca fallan los adoquines, las piedras de río (con las que siempre surge la duda de si son comestibles) y las inconfundibles frutas de Aragón. En una de las tiendas de la calle Don Jaime el cartel de "Se venden gamusinos" llamaba la atención de un matrimonio. Este es el nombre de unas divertidas galletas de chocolate y dulce de leche que también son otra opción entre los touristas.

Imanes, mecheros, gorras, tazas, pulseras, camisetas…Todos compartían un mismo estampado: la Virgen del Pilar, la silueta de la Basílica y el nombre de "Zaragoza" bien grande para que no haya duda de donde uno ha estado. Un grupo de amigas andaluzas entraban en la tienda "La Mañica" de la calle Don Jaime llevándose consigo casi una decena de pulseras con la patrona de Zaragoza y algún que otro imán para la nevera. "La verdad es que aquí los imanes son un boom. En estos días es que no paran de entrar turistas y sobre todo eso y las pulseras se venden un montón", contaba Soledad, la propietaria del negocio. Aunque si hay algo por lo que siempre preguntan los turistas es por las medidas de la Virgen del Pilar. "No te imaginas la cantidad de gente que entrar para decirnos si las vendemos y les tenemos que decir que no que aquí no nos dejan aunque podrían hacerlo, la verdad", explicaba la propietaria.
El único lugar en el que se venden las medidas de la Virgen es en la Basílica donde hoy al mediodía había dos largas filas: una para entrar al templo y la otra para hacerse con una (o varias) de estas cintas. María, desde Barcelona y acompañada de su marido, salía con un total de ocho medidas de todos los colores para regalar a sus familiares y amigos. "Nos encanta Zaragoza, es la quinta vez que venimos en las Fiestas del Pilar y todo el mundo es encantador, son muy divertidas y hay mucho ambiente", contaba.
Desde Estepona, Marta luchaba por entenderse con una máquina en la entrada de una tienda en la que metiendo dos monedas de un euro aparecía una brillante moneda dorada con la imagen de la Virgen del Pilar y de la Basílica. "Siempre que vengo a Zaragoza compro recuerdos para mi familia y amigos, intento innovar y me ha parecido muy bonita esta moneda grabada", reconocía. Unos metros más allá, un grupo de curiosos miraban el escaparate de una divertida tienda: Paturros.
Allí los clásicos patitos de goma amarillos se convierten en los más variados personajes, desde un guardia civil hasta Goya, un dinosaurio o el clásico pato baturro. "Los paturros surgieron como una idea para que la gente tuviera una opción diferente de souvenir más allá de lo clásico, además no hay muchos objetos con motivos baturros así que nos pareció una buena idea. Estos días del Pilar son los mejores días de todo el año porque todo el mundo que se ha quedado en la ciudad o que la visita baja al centro, donde estamos", contaba Raúl de Jesús, propietario.