Sánchez rompe el silencio sobre Ábalos con un mensaje claro: ni amenazas ni presiones

El presidente del Gobierno ha considerado de “mentiras” las acusaciones lanzadas por su exministro
efe-no-usar
photo_camera Imagen de archivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), junto al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, durante el pleno celebrado en el Congreso de los Diputados en Madrid el 11 de febrero de 2020. EFE/Chema Moya

Pedro Sánchez ha respondido por primera vez al estallido del caso que afecta a José Luis Ábalos y Koldo García. El presidente del Gobierno ha considerado de “mentiras” las acusaciones lanzadas por su exministro y ha dejado claro que no piensa aceptar “ningún tipo de amenaza o chantaje”, venga de personas u organizaciones. Lo ha dicho en una entrevista en RAC1, en la que también ha apuntado que toda esta situación ha obligado al Ejecutivo a asumir responsabilidades políticas de forma inmediata.

Sánchez ha asegurado que, aunque cualquier persona tiene derecho a defenderse y a reclamar su presunción de inocencia, eso “no da permiso para esparcir este tipo de mentiras, bulos y desinformación”. A la pregunta de si las acusaciones de Ábalos son falsas, ha respondido con un rotundo “por supuesto que sí”.

ACUSACIONES Y DESINFORMACIÓN

El presidente ha puesto como ejemplo una de esas acusaciones: una supuesta reunión con Arnaldo Otegi en 2018 para pactar la moción de censura. Ha recordado que tanto él como el propio dirigente abertzale lo han desmentido en numerosas ocasiones y ha lamentado que este tipo de versiones sigan circulando. Para Sánchez, es una muestra de “la capacidad que tiene la desinformación para inocular este tipo de cuestiones en el debate público”.

En esa línea, ha insistido en que ni el Gobierno ni el PSOE van a tolerar amenazas o presiones procedentes de personas o instituciones. Ha repetido que su posición es firme y que no piensa ceder ante ningún tipo de chantaje.

RESPONSABILIDADES Y CRÍTICAS AL PP

Sánchez ha explicado que ya ha pedido perdón y que ha asumido su responsabilidad por la situación generada por Ábalos y por el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Ha defendido que el Ejecutivo “no ha tenido ni un ápice de connivencia con la corrupción” y que ha actuado con contundencia en cada paso.

Además, ha cargado contra el Partido Popular, al que ha acusado de no estar en condiciones de dar “lecciones” cuando, según ha dicho, tiene “treinta causas abiertas por corrupción”. Y ha vuelto a subrayar que no va a aceptar “ninguna amenaza o chantaje”, tampoco por parte de Ábalos.