El director del Instituto Aragonés del Agua, Luis Estaún, aborda los retos a los que se viene enfrentando el IAA después de un 2024 convulso tras la fuerte sequía de este verano y los posteriores problemas con las tormentas de septiembre y la gota fría en octubre.
Estaún, en una entrevista en profundidad concedida a Aragón Digital, explica todo lo ocurrido en la Mancomunidad del Bajo Martín en las últimas semanas en las que hasta 9.000 vecinos han estado sin agua potable en el grifo. También responde sobre la posibilidad de lograr nuevas captaciones de agua a través de pozos y desarrolla el programa Ebro Resilience o el efecto que tienen los centros de datos para la sostenibilidad hídrica en Aragón.
PREGUNTA.- Está siendo un 2024 de mucho trabajo para el Instituto Aragonés del Agua. Primero la sequía y luego las lluvias torrenciales que han causado muchas afecciones. ¿Cómo están trabajando para enfrentarse a esa realidad?
RESPUESTA.-Efectivamente hemos tenemos un año hidrológico muy variopinto en Aragón. Hemos tenido una sucesión de borrascas que han llenado los embalses en la margen izquierda del Ebro pero la margen derecha hemos sufrido unas sequías históricas en núcleos que nunca antes se había conocido semejante escasez. Es el ejemplo del Maestrazgo. ¿Qué hemos hecho? Asesorar a los ayuntamientos para poder solventar los problemas y articular algunas ayudas económicas para poder acceder a pozos para poder mejorar los depósitos, las conducciones y poder así disponer de un recurso que es vital.
P.-Eso para paliar la sequía pero… ¿Para las afecciones por la gota fría?
R.-Se ha tenido que actuar con más urgencia para resolver los problemas que se han generado tras esas precipitaciones abundantes, muy concentradas en el tiempo, y que han provocado sobre todo turbidez en el agua en algunos lugares. También se han destrozado infraestructuras en las captaciones. Hemos tenido una de cal y una de arena: abundancia y escasez.
P.-¿A qué retos se están enfrentando en la actualidad?
R-.-Ha cambiado la legislación en torno al agua de boca. Desde 2023 tenemos un Real Decreto que exige mayores garantías, prevenciones y más transparencia. Hay que implantar en todos los municipios un plan sanitario específico para el agua. Es como un plan de Protección Civil dirigido a este ámbito. Se está empezando a implantar pero todavía tiene que ir mejorando en el tiempo.
P.- ¿Lo conoce la población?
R.- Los usuarios tienen derecho a conocer los parámetros que está dando el agua que consumen. Hay un portal de transparencia donde se publican los análisis y periódicamente y los consumidores puedan saber si el agua que están consumiendo tiene los niveles adecuados. El 99% de las veces es un agua adecuada. El trabajo del IAA es asesorar y apoyar económicamente a los ayuntamientos para que puedan alcanzar esos niveles de calidad que todos deseamos para el agua de consumo.
P.- Casi tres meses después, algunos municipios de las comarcas turolenses del Bajo Martín o Andorra-Sierra de Arcos que beben del pantano de Cueva Foradada siguen sin disponer de agua de boca potable en sus grifos. ¿Qué está pasando exactamente?
R.- Ha sido un cúmulo de circunstancias desafortunadas que se han ido sucediendo y prolongando demasiado en el tiempo. En verano el pantano de Cueva Foradada se quedó al 30% por la sequía y eso provocaba que el agua que se tomaba no fuese la mejor del mundo. Estaba un poco turbia y se le sumó que estaba estropeada la toma que permitía coger de la masa de agua más superficial, que está más limpia. No funcionaba adecuadamente porque durante la borrasca Gloria se produjo una sobrepresión y se estropeó. Es una instalación compleja.
P.- ¿Ahora se está solucionando?
R.- Sí, la Mancomunidad de aguas del Bajo Martín está en ello y actúa con diligencia pero se viene produciendo una contaminación por las sucesivas tormentas que ha generado que ya hubiera mucha materia orgánica disuelta en el agua. El mal funcionamiento de la potabilizadora no ha permitido suministrar el agua en condiciones a los vecinos. Estaba en vías de solución y se sustituyeron los filtros pero vino la última DANA y se enturbió más el embalse... Subió sus reservas hasta el 80% rápidamente, se introdujo en la red agua turbia y hasta que se limpien los depósitos municipales cuesta un tiempo normalizar la situación.
P.- Decía hace unos días en la Comisión de las Cortes que quedaría resuelto esta misma semana. ¿Se reafirma?
R.- Yo creo que esta semana ya se va a poder disponer de agua en todos los núcleos afectados. Es más, creo que va a ser un servicio mejorado porque el nivel de exigencia y vigilancia ahora va a ser mucho más elevado.
P.- ¿Y existe el riesgo de que se vuelva a repetir?
R.- Todos aprendemos de lo que ha pasado. En este caso hablamos de una red de suministro compleja porque son 50 kilómetros de conducciones entre los pueblos pero luego dentro de los mismos hay otra red de tuberías de distribución que suman otros 50 kilómetros. Tenemos que que abordar una serie de mejoras en la gestión de esa red de suministro no solo en el Bajo Martín, en todo Aragón. Sería automatizar las lecturas en tiempo real cuánta agua está circulando por las tuberías y con qué parámetros de calidad.
P.- Se ha generado mucha incertidumbre…
R.- Para eso también es importante. Tenemos que evitar el “ahora sí y el ahora no”. Ahora nos estamos asegurando y acumulando dos lecturas positivas para darle a la población estabilidad y garantía. Estamos muy pendientes y muy encima. Vamos a apoyar con una serie de inversiones a los Ayuntamientos, que son los competentes en esta materia y los dueños de las instalaciones.
P.- El cambio climático está aquí y los tiempos cambian. En lugares que llovía, como el Maestrazgo que antes mencionaba, este verano no lo ha hecho. Surgió el debate de las prospecciones para lograr nuevas captaciones de agua. ¿Qué le parece?
R.- Tenemos que buscar el recurso allá donde esté. Muchas veces tenemos que recurrir a embalses, a manantiales… Si se acumula un periodo de sequía menguan o desaparecen. Los pozos son una solución más estable pero también pueden tener problemas. El servicio de geología de la DPT tiene una experiencia acumulada muy grande para encontrar esa solución. Han hecho un esfuerzo muy importante y hemos contribuido financieramente para luego poder hacer otras inversiones en bombas en depósitos que permitan tener cierta garantía de suministro.
P.- ¿Es la solución para el próximo verano?
R.- No hay una receta única, hay que estudiar cada caso. En algunos casos habrá que aumentar las reservas de agua para poder tener un colchón de agua no solo de 2 o 3 días, sino incluso de 15 días o de un mes. También hay que concienciar a los vecinos en cuanto al consumo e invertir en la mejora de la red para que no se produzcan pérdidas. También invertir en tecnología: en tener monitorizadas las redes para que podamos detectar cuanto antes una fuga o una avería y para detectar consumos excesivos. Cada día estamos más concienciados.
P.- Viene insistiendo en el apoyo y el compromiso del IAA. Ahora van a asumir la ejecución de las depuradoras en aquellos pueblos de menos de 1000 habitantes. Es una noticia importante.
R.- Las depuradoras más importantes de Aragón ya están ejecutadas. Faltan algunas en el Pirineo pero se están realizando desde el IAA. Estaba el umbral los 1000 habitantes para que, aún con financiación autonómica, se desarrollasen los proyectos por iniciativa municipal. Hemos visto que dilataba en el tiempo la ejecución de las obras si el propio consistorio tenía que gestionar la obra o realizar las expropiaciones… Cuesta cinco años desde que se da la subvención hasta que se pone en marcha la depuradora y también incrementa los costes. Esto obliga a los Ayuntamientos a asumir un gasto que muchas veces le supera. Hubo una reivindicación para que el Gobierno de Aragón asumiese los sobrecostes pero tiene una dificultad legal importante.
P.- ¿Cuántas depuradoras se están ejecutando en Aragón?
R.- Ahora están en marcha unas 80. Faltan por ejecutar todavía otras 200 depuradoras más pequeñas pero que hay que hacerlas en un tiempo razonable aunque tenemos hasta 2035. Lo vamos a hacer directamente con nuestros medios porque tenemos un equipo técnico que puede asumirlo. Tenemos experiencia en la gestión de 260 depuradoras en Aragón y sabemos que tecnologías funcionan mejor y se adaptan de la mejor manera a cada municipio. También a la hora de optimizar el mantenimiento para que sea sostenible en el tiempo y funcione adecuadamente.
P.- En los últimos tiempos también han puesto el foco en las inundaciones, especialmente en la zona del Valle del Ebro con el programa Ebro Resilience. ¿Son una preocupación real para el IAA?
R.- Sí. Desgraciadamente hemos tenido episodios de recurrentes de inundaciones que han provocado muchos daños y alarmas entre la población. Hemos actuado muchas veces reparando los daños pero hay que ir por delante y prevenirlos. Lo primero es conocer mejor la dinámica fluvial y es fundamental tener la información adecuada. Es lo que estamos haciendo junto a la CHE con Ebro Resilience. También nos coordinamos con el resto de Comunidades Autónomas implicadas. Hay que estudiar el río en su totalidad y ver como interactúan las infraestructuras que se puedan colocar (motas, diques…) tanto aguas arriba como aguas abajo. Se está estudiando de una forma muy rigurosa y ya tenemos en marcha tres zonas.
P.- ¿Dónde en Aragón?
R.- En la zona de Fuentes de Ebro, Sobradiel, Remolinos, Torres de Berrellén y Alcalá de Ebro. Estamos consiguiendo que estos municipios estén mejor preparados para eventuales episodios de inundaciones creando nuevas defensas mejor diseñadas y más resistentes. Protegerán el casco urbano desmontando antiguas defensas que no eran funcionales y que estaban impidiendo que el río se expandiera por algunas zonas que conviene que se expanda para que pierda energía y diluya esos caudales.
P.- También están actuando en la limpieza de los ríos. ¿Cuán importante es?
R.- Parecía que era imposible hacerlo y lo estamos consiguiendo. Ahora mismo conocemos el estado fondo del río y qué caudal puede llevar. De aquí cinco o diez años, cuando se produzca una nueva riada, podremos comparar cómo ha afectado eso a la creación de islas o al movimiento de gravas. Podremos actuar en consecuencia. Hay ya subvenciones que concedemos para hacer esa limpieza de riberas y retirar vegetación.
P.- Pero con cautela.
R.- Los ríos y barrancos no son acequias ni canales. Son cauces naturales que tienen que tener su vegetación y su propia dinámica fluvial pero también es cierto que la interacción del hombre ha transformado los cauces y muchas veces ha provocado que pierdan esa capacidad de regenerarse o autolimpiarse. Tenemos que actuar. Al utilizar más fertilizantes y más productos que hacen que el agua lleve más nutrientes crece más la vegetación y existe la necesidad de actuar.
P.- ¿Se está haciendo un uso efectivo de los recursos hídricos en la comunidad?
R.- Cada día mejor pero nos queda un gran camino por recorrer. Tenemos pendientes obras muy importantes que son claves para el agua en Aragón y tenemos que ser capaces de actualizar nuestras infraestructuras. Llevamos un retraso de muchos años en el recrecimiento de Yesa que puede prevenir riadas importantes en el Ebro. Tampoco tenemos la electricidad necesaria para llenar con bombeo el embalse de Almudévar. Parece una paradoja que, en Aragón, con la producción eléctrica que tenemos, no tengamos ya esa conexión. El Ministerio ha tardado en prever ese convenio con Endesa para poder suministrar a los equipos, que ya están instalados. Solo hay que llevar la línea un kilómetros pero hay que hacerlo.
P.- El agua y el sector primario siempre van de la mano, claro.
R.- Tenemos el mayor sistema de regadío de Europa en el Alto Aragón. Además de los de Bárdenas, el canal Aragón-Cataluña y otros más pequeños en la margen derecha del Ebro. Tenemos unos sistemas muy potentes que tienen que tener garantías de suministro porque hay mucha inversión y esperanza depositada por parte de las personas que han invertido en el sector primario.
P.- En 2024 Aragón ha anunciado inversiones por valor de cerca de 40.000 millones. ¿Preocupa al IAA la sostenibilidad hídrica de la Comunidad con la llegada de todas estas empresas?
R.- Lo tenemos que ver como una oportunidad. Hablaba ahora del regadío, que supone el 80% del consumo de agua. Hay otros usos del agua muy importantes e interesantes. Tenemos que ser capaces de garantizarlos. En el caso de la tecnología, por ejemplo los centros de datos, sabemos que son grandes consumidores de electricidad pero también necesitan agua. No mucha, pero necesitan agua para refrigerar y operar con garantías. Tienen que tener esa disponibilidad y no pueden quedarse sin agua sino no se van a instalar. Podemos prestar perfectamente los metros cúbicos que necesitan, que no son demasiados. Encaja en las capacidades de nuestro territorio pero debemos gestionarlo y yo creo que se puede hacer sin mucho esfuerzo económico para un futuro que sea sostenible.



