La plantilla de Mann-Hummel vuelve a rebelarse ante los 158 despidos planteados: "No sobra nadie"
Varios cientos de trabajadores de Mann-Hummel Ibérica, acompañados de familiares y amigos, han tomado este sábado la plaza de España de Zaragoza para visibilizar su rechazo frontal al Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado por la multinacional alemana el pasado 19 de diciembre. El ajuste podría afectar a 158 familias de la planta del polígono Plaza, donde actualmente trabajan unas 550 personas en plantilla fija y donde la producción continúa a destajo.
La movilización ha supuesto un salto simbólico desde las concentraciones frente a la fábrica realizadas durante el mes de enero hasta el corazón de la ciudad. Pancartas, silbatos y consignas contra la deslocalización han marcado una protesta que el Comité de Empresa califica de “incomprensible” ante la situación productiva de la planta. El presidente del Comité, Carlos Dalmau, ha vuelto a señalar este sábado que el despido colectivo responde a una decisión empresarial de trasladar parte de la actividad a otros países europeos con menores costes laborales.
“Nos plantean un despido objetivo de 158 trabajadores fruto de una deslocalización. Es una empresa con 60 años de historia aquí, con beneficios, y ahora mismo tenemos trabajadores eventuales para sacar la producción e incluso nos piden horas extra”, ha afirmado. “No entendemos la plantilla semejante decisión. En Mann-Hummel Ibérica no sobra a nadie”, ha añadido en declaraciones a ARAGÓN DIGITAL desde la plaza de España.
NEGOCIACIONES EN MARCHA PERO POSTURAS ALEJADAS
La plantilla mantiene una postura de rechazo absoluto mientras se desarrolla el periodo de consultas. La mesa de negociación fue compuesta a finales de enero pero las posturas se mantienen "muy alejadas". Según Dalmau, la empresa justifica el ajuste por una supuesta caída de carga de trabajo que, a juicio del comité, no se corresponde con la realidad. “Dicen que ha bajado la producción y que debe hacerse en otro país con más capacidad. No es cierto. El mismo trabajo que hacemos en Zaragoza se va a hacer en otro sitio”, vienen denunciando.
El conflicto ha tenido una fuerte repercusión social en Zaragoza y ha reforzado la unidad interna de la plantilla. Desde el anuncio del ERE, los trabajadores han dejado de realizar horas extraordinarias y han encadenado varias movilizaciones. La concentración de este sábado ha sido la primera en el centro urbano y no será la última si no hay avances. “Estamos muy lejos de aceptar los despidos. Nuestra exigencia ahora mismo es clara: no al ERE”, ha subrayado el presidente del comité.
La planta zaragozana, con beneficios cercanos a los 20 millones de euros anuales según la representación sindical, afronta así semanas decisivas. Y es que el drama puede ser total, gran parte de la plantilla cuenta con muchos años en la empresa.
Es el caso de otro de los entrevistados por ARAGÓN DIGITAL, quién ha asegurado llevar 38 años en esta compañía. "Siempre trabajando bien y sin dar problemas. Esto era una empresa familiar y ahora se ha convertido en algo distinto. Quieren deslocalizar y plantearon el ERE sin tiempo para reaccionar", ha lamentado el trabajador.