Más información, menos riesgos: cultura financiera con Ibercaja y Funcas frente a los fraudes online
Un correo que parece oficial, un mensaje urgente o una web demasiado atractiva. Los fraudes online adoptan muchas formas, pero también pueden prevenirse. Comprar, reservar, pagar o gestionar finanzas desde el móvil ya forma parte de la rutina gracias a la comodidad de internet. Por eso, saber identificar situaciones sospechosas y actuar con criterio es una habilidad tan necesaria como práctica.
Bajo esta premisa, el programa Educación Financiera de Ibercaja, en colaboración con Funcas, impulsa contenidos pensados para ayudar a ganar seguridad en el entorno digital. A través de un enfoque sencillo, cercano y basado en casos reales, la iniciativa aporta conocimiento a las personas para que puedan saber cómo enfrentarse a un fraude online.
- COMPRAR Y RESERVAR ONLINE: QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA
- CÓMO CUIDAR DE QUIENES MÁS LO NECESITAN FRENTE A POSIBLES FRAUDES
- TU NEGOCIO TAMBIÉN CUENTA: HÁBITOS DIGITALES PARA REDUCIR RIESGOS
COMPRAR Y RESERVAR ONLINE: QUÉ HAY QUE TENER EN CUENTA
Reservar un hotel para tus próximas vacaciones o comprar cualquier producto por internet es cómodo, pero exige prudencia. Optar por aplicaciones y páginas web oficiales, con información legal clara y condiciones de venta visibles, ayuda a reducir riesgos desde el primer clic. Las grandes ofertas, aunque atractivas, no siempre son tan idílicas como parecen; además, mensajes que incitan a pagar rápido suelen ser una señal de alerta.
Comprobar que los métodos de pago sean fiables es fundamental: tarjetas, PayPal o sistemas como Google Pay o Apple Pay ofrecen mayor seguridad, mientras que transferencias directas o enlaces externos conviene evitarlos. Activar alertas y revisar periódicamente los movimientos de la cuenta permite detectar irregularidades rápidamente y, como medida adicional, es recomendable ajustar temporalmente los límites de las tarjetas.
Antes de cualquier reserva o compra conviene contrastar tanto las opiniones de otros usuarios como verificar fotografías y la información del sitio, y enviar solo los datos estrictamente necesarios mediante canales oficiales. Posteriormente, guardar recibos, confirmar la entrega o el servicio y revisar los cargos en la cuenta son pequeñas precauciones que refuerzan la protección y hacen la experiencia digital más fiable.
CÓMO CUIDAR DE QUIENES MÁS LO NECESITAN FRENTE A POSIBLES FRAUDES
Los mayores y los adolescentes son colectivos especialmente vulnerables a los fraudes digitales: desde mensajes urgentes de familiares que solicitan dinero hasta perfiles falsos en redes sociales o aplicaciones de citas. Ante cualquier solicitud de dinero o información personal, es fundamental verificar siempre la identidad del remitente, mantener la calma y no actuar de forma inconsciente.
Revisar extractos bancarios con frecuencia, activar alertas en las cuentas, usar contraseñas fuertes y enseñar a introducir datos únicamente en canales oficiales son medidas clave. En el caso de los jóvenes, también conviene supervisar la participación en sorteos, compras o ventas en plataformas online, aplicaciones de juego y perfiles de redes y recordarles que nunca compartan datos personales ni financieros.
Además, acompañar y guiar a ambos en el uso de la tecnología es esencial. Hay que transmitirles que pueden confiar en las personas responsables a su alrededor, como padres o familiares, para resolver cualquier situación con tranquilidad. Por ejemplo, probar apps bancarias en modo consulta, configurar alertas de movimientos importantes y fomentar la consulta con un adulto ante cualquier duda permite que aprendan a moverse con seguridad, ganando confianza y autonomía en el mundo digital.
TU NEGOCIO TAMBIÉN CUENTA: HÁBITOS DIGITALES PARA REDUCIR RIESGOS
Proteger la información empresarial también requiere prácticas sencillas, pero efectivas. Mantener actualizado el software y sistemas operativos, utilizar contraseñas robustas y únicas, activar la autenticación en dos pasos y separar los dispositivos personales de los corporativos son medidas clave para reducir riesgos. Además, conviene cifrar documentos sensibles, realizar copias de seguridad periódicas y desconfiar de correos electrónicos o mensajes sospechosos.
Evitar redes wifi públicas al acceder a datos delicados suma protección extra. Y formar a los empleados en ciberseguridad, así como fomentar una actitud proactiva contribuye a reforzar buenas dinámicas en la organización. Adoptar estos hábitos digitales fortalece y ayuda a crear un entorno más responsable para todos los integrantes de la empresa, demostrando que la prevención y la prudencia son tan importantes como la innovación en el mundo online.
Este es un consejo del programa Educación Financiera de Ibercaja en colaboración con Funcas. Cultura financiera para todos. Más información en la web de Fundación Ibercaja.