La inflación y la crisis política, principales preocupaciones de los economistas aragoneses

La falta de determinados perfiles profesionales sigue ocupando una alta preocupación, junto al déficit de infraestructuras o la dependencia de sectores concretos
photo_camera La falta de determinados perfiles profesionales sigue ocupando una alta preocupación, junto al déficit de infraestructuras o la dependencia de sectores concretos

La inflación continúa siendo una de las principales preocupaciones de los economistas aragoneses, aunque hay varios aspectos externos e indirectos que estaría encabezando los efectos negativos para la economía. De hecho, el clima de “degradación política” o las imposiciones de las minorías separatistas y populistas se han colado entre los mayores problemas para los profesionales, que ven un entorno social cada vez más degradado para la actividad económica.

Así lo muestra la encuesta anual que el Colegio de Economistas ha realizado entre sus socios, que perciben un 2023 más favorable de lo que habían previsto, acorde al 2,3% de crecimiento del PIB que se calcula por diversas instituciones. Asimismo, de cara al 2024, avanzan un contexto de “desaceleración suave”, con perspectivas “ligeramente peores” que en el año actual, aunque descartando cualquier “hecatombe”.

De este modo, los problemas de la economía aragonesa proviene de fuentes externas, pasando a un segundo plano los asuntos locales, aunque la falta de mano de obra y de determinados perfiles profesionales sigue ocupando una alta preocupación, junto al déficit de infraestructuras o la dependencia de sectores concretos, ambos en descenso. “Todos los testimonios de las empresas ponen de manifiesto que hay dificultades para completar plantillas en puestos de valor añadido o preparación. Es una situación que no debería permanecer y las políticas activas de empleo deben ir en esta dirección. Es un problema severo y solicitamos a las autoridades que lo tengan en un puesto alto”, ha señalado el decano del Colegio, Paco Gracia, recién estrenado en el cargo.

No en vano, los economistas inciden en que el marco de “inseguridad jurídica” es “determinante”, “venga del campo que venga”. “Otros riesgos los pueden controlar y gestionar las empresas, mientras que sobre los temas políticos no tienen capacidad, deterioran el entorno y hacen que sea más difícil la gestión empresarial”, ha expuesto Gracia.

Ante ello, consideran que los factores que más pueden potenciar el crecimiento de la economía española son la estabilización de los precios de las materias primas, la finalización de los conflictos bélicos y las bajadas de los tipos de interés. Asimismo, han demandado una batería de medidas económicas que consideran clave, como una mejora en la gestión de los fondos europeos, el diseño de una política de ahorro e independencia energética o la construcción de un pacto de rentas entre trabajadores, empresas y administraciones.

Finalmente, también han detallado algunas medidas de carácter tributario que ayudarían a generar un clima más favorable para la actividad, como serían la deflactación del IRPF, la eliminación del Impuesto de Patrimonio o la bajada del IVA del 10 al 4% en la cesta de la compra. Precisamente, las dos primeras ya han sido puestas en marcha por el nuevo Gobierno de Aragón en sus primeros Presupuestos, que se encuentran en trámites parlamentarios.