“Es uno de los proyectos más relevantes, no de Europa, sino en el mundo”. Son las palabras del ministro de Industria, Jordi Hereu, tras su visita a Stellantis y los terrenos de la futura gigafactoría de la empresa china CATL, donde se invertirán más de 4.000 millones de euros. Hereu, la responsable de Educación, Pilar Alegría, y el presidente Jorge Azcón han protagonizado este viernes el particular pistoletazo de salida de la fábrica de baterías, aunque hoy todavía es una extensión de 80 hectáreas sin más vida que matojos y algún árbol seco.
La previsión es que las obras arranquen a finales de año, según han recordado responsables de la compañía, conforme a los plazos que avanzó Azcón a los pocos días de oficializarse el proyecto, que ya cuenta desde entonces con una Declaración de Interés Autonómico y tendrá tanto su correspondiente PIGA como la declaración de impacto ambiental. Los trabajos previos de desbroce, limpieza y cimentación de las parcelas comenzarían en junio.
De momento, queda ya grabado el “orgullo” expresado por Jordi Hereu después de que, en buena medida gracias a los fondos europeos conducidos desde su Ministerio, la iniciativa haya llegado a buen puerto. Si, como dice, “la reindustrialización de Europa es una necesidad”, para España y Aragón representa también “una oportunidad” de jugar un “papel primordial” en dicho proceso.
El también exalcalde de Barcelona se ha deshecho en elogios hacia la planta de Stellantis, que ya era antes de la alianza con CATL “la más competitiva” del viejo continente. Hereu ha definido las baterías como el “núcleo motor de la movilidad del siglo XXI” debido a la implantación progresiva de los coches eléctricos. Si el responsable ministerial defendía “el derecho a estar muy felices”, Jorge Azcón no se ha quedado atrás y ha querido alabar el papel de sus antecesores, los trabajadores de la fábrica y sobre todo el desempeño de Industria, dejando a un lado cuitas partidistas con el Gobierno Central.
“El trabajo es digno de elogio, anteponiendo el interés general. Con esto, damos una magnífica imagen”, ha resaltado el líder de la DGA. No obstante, cree que el día más importante está por venir. Será cuando se ensamble el primer coche eléctrico con las baterías salidas de la propia Figueruelas, algo que podría comenzar a ocurrir en 2026, si bien el horizonte del pleno rendimiento y la producción de hasta un millón de unidades al año, con 12.000 millones de euros de facturación, no llegaría hasta 2028.
Para entonces, la gigafactoría, que nace con la premisa de ser neutra en emisiones de carbono, un objetivo que persigue también el entorno dedicado a la fabricación de vehículos, contará con toda su infraestructura. Ahí se llevarán a cabo la fabricación de componentes, el ensamblaje y el transporte, tanto a la fábrica anexa como a otros puntos de España o de Europa. El proceso generará más de 3.000 empleos directos, con especial importancia de los perfiles tecnológicos. “Los ingenieros mecánicos serán importantes, pero los informáticos, los especialistas en datos, los que se van a ocupar de la tecnología, también lo serán en el futuro”, ha añadido al respecto Azcón.
A la visita de este viernes han asistido también, entre otros, la vicepresidenta de la DGA, Mar Vaquero y el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán. Todos ellos, además de Azcón y los ministros, han participado en una reunión con los responsables de Stellantis y de CATL, donde han podido conocer los detalles del proyecto.
