Centros de datos: Aragón precisará en 2030 la misma energía que 10 millones de hogares

Empleados en centros de datos. Foto: Microsoft
 Se pronostica que el consumo actual se multiplique por cuatro alcanzando la cifra de 40TWh

Un cambio de paradigma sin precedentes en materia energética. Aragón encara desde el presente una auténtica revolución en su consumo eléctrico. Si hoy produce más del doble de la electricidad que demanda, en apenas un lustro la fotografía aspira a ser radicalmente distinta. La irrupción de los centros de datos y el despliegue de nuevas industrias electrointensivas -como los proyectos Toro o Clave- elevarán la demanda eléctrica de la Comunidad hasta los 40 TWh en 2030, lo que supone cuadruplicar el consumo actual y sitúa al territorio ante un punto de inflexión histórico.

La magnitud del salto se entiende mejor si se traduce a cifras tangibles. El excedente energético actual de Aragón -unos 11.700 GWh- permite abastecer a cerca de tres millones de hogares. Con esa misma referencia, los 40 TWh proyectados equivaldrían al consumo de más de diez millones de viviendas, una cifra que refleja la dimensión del cambio que está por venir.

Este incremento masivo de la demanda da cuenta del impacto que tendrá la consolidación de los campus de datos en Aragón. A día de hoy, estas infraestructuras representan todavía una parte limitada pero creciente del sistema: alrededor de 1,4 millones de MWh anuales, lo que equivale aproximadamente al 14% del consumo eléctrico autonómico.

Sin embargo, el crecimiento será exponencial en los próximos años mientras que en el presente el consumo eléctrico en Aragón crece a ritmos superiores a la media nacional, con incrementos recientes por encima del 7% anual, frente a cifras cercanas al 3% en el conjunto de España.

  1. DEL SUPERÁVIT A LA TRANSFORMACIÓN
  2. EL IMPACTO DE LOS CENTROS DE DATOS
  3. EL RETO NO ES GENERAR, ES CONECTAR

DEL SUPERÁVIT A LA TRANSFORMACIÓN

Actualmente, Aragón produce en torno a 22.365 GWh frente a una demanda interna de 10.659 GWh, lo que le permite exportar una parte significativa de su electricidad -casi la mitad de lo que genera-. Este superávit se sustenta en un parque energético de 13.793 MW instalados, con un peso renovable que alcanza el 82,5%, situando a la región entre los territorios con mayor energía limpia del país.

De hecho, Aragón está en el top tres de generación en eólica y fotovoltaica. Pese a ello, el equilibrio está llamado a cambiar y Aragón, según recoge el informe presentado esta misma semana por la Fundación Basilio Paraíso y elaborado por la consultora PwC, pasará de ser un territorio exportador a convertirse en un polo de atracción y consumo intensivo en energía sí o sí.

EL IMPACTO DE LOS CENTROS DE DATOS

El principal motor de esta transformación será la economía del dato. Aragón ya cuenta con una base relevante de campus de datos (almacenes básicos de información en la nube), pero lo que está por llegar multiplica cualquier referencia previa. Las previsiones contemplan hasta 3,7 GW adicionales asociados a data centers y otros 1,7 GW de grandes consumidores electrointensivos (gigafactoría, entre otros), lo que elevaría la nueva demanda potencial por encima de los 5 GW en los próximos años.

Todo ello impulsado por inversiones milmillonarias de gigantes tecnológicos e industriales como Microsoft, AWS, Azora, ACS o Merlin Properties, que han puesto el foco en el valle del Ebro como enclave estratégico y que permiten hacer soñar a Aragón con ser la referencia del sur del Viejo Continente en esta materia.

EL RETO NO ES GENERAR, ES CONECTAR

Con todo, el informe lanza un mensaje nítido: el problema no está en la generación, sino en la red. La capacidad de transportar y suministrar la energía en tiempo y forma será el verdadero factor competitivo. Actualmente, 54 nudos de la red de transporte presentan limitaciones de capacidad, mientras que miles de megavatios ya concedidos no están todavía en operación. En paralelo, la red de distribución ha visto cómo su capacidad disponible se ha desplomado en apenas unos meses, pasando de 256 MW a poco más de 3 MW. No hay más.

En este contexto, el papel de las inversiones en infraestructuras eléctricas -tanto en transporte como en distribución- será determinante. La planificación prevé hasta 15,2 GW de nuevos puntos de conexión hasta 2030, suficientes en teoría para absorber la demanda futura. Pero la clave estará en los plazos y en la ejecución real de esas infraestructuras.