El alma comercial de Conde Aranda sigue viva entre modernidad y tradición
La calle Conde Aranda, antes conocida como General Franco, guarda en sus aceras y fachadas un pedazo de la historia comercial de Zaragoza. Durante décadas, fue una arteria clave de la vida zaragozana, desde los años 30 ha acogido una amplia variedad de tiendas y sus comercios más emblemáticos marcaban el ritmo de consumo y reflejaban los cambios sociales y económicos que vivió la ciudad.
"Conde Aranda es una calle histórica y emblemática, con un carácter único. Es una mezcla de tradición y diversidad. Aquí siempre han convivido los comercios especializados con una clientela fiel y eso aún se percibe, aunque los tiempos hayan cambiado mucho", destaca el presidente de la Asociación de Comerciantes y Profesionales de la calle, Rafael Gracia.
Gracia reflexiona sobre la evolución del comercio especializado en Conde Aranda: "Es verdad que durante un tiempo parecía que estaba desapareciendo, sobre todo por la competencia de los centros comerciales en el extrarradio, que alejaban a la gente del centro de la ciudad". "Ahora estamos viendo un cambio positivo, cada vez más personas vuelven al centro, especialmente los fines de semana. Hay un interés por pasear, disfrutar de la ciudad y apostar por las tiendas locales", añade.
Rafael Gracia: " Cada vez más personas vuelven al centro, especialmente los fines de semana"
INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
En las décadas de los 50 y 60, Electrofil se convirtió en un referente en la venta de material eléctrico y electrodomésticos. Situado en el número 92 de la calle, este comercio era el proveedor esencial para otros comerciantes de electrodomésticos e instaladores eléctricos. Entonces los electrodomésticos comenzaban a formar parte de las casas y su oferta revolucionó la vida cotidiana de muchos zaragozanos.
La demanda de los productos de Electrofil creció tanto que, debido a los problemas de aparcamiento y el continuo tráfico de clientes, la tienda tuvo que trasladarse a una zona menos saturada de la ciudad. Este cambio, aunque refleja la expansión urbana, también muestra el impacto que estos comercios especializados tenían en la vida urbana y en el desarrollo de las ciudades.
Ubicados en los números 10-16 de Conde Aranda, los almacenes Briceño ofrecían todo tipo de artículos, desde ropa hasta electrodomésticos. Se convirtieron en un hito en la historia del comercio local al ser los primeros en ofrecer la venta a plazos, un concepto revolucionario para la época. Esta modalidad de pago facilitó el acceso de muchas familias a estos bienes, y un empleado se encargaba de visitar a los clientes cada mes para cobrar la cuota mensual.
MODA Y TRADICIÓN
La moda y la elegancia tenían en Modas Carmen Olmos uno de sus máximos exponentes. Ubicada en los números 42 y 44, esta tienda de alta costura ofrecía a las zaragozanas la posibilidad de vestir con diseños exclusivos. El establecimiento no solo ofrecía ropa, sino también complementos y calzado para señoras, convirtiéndose en un punto de referencia para aquellas que buscaban distinción y calidad.
Por su parte, Medias Ángel era el referente en moda íntima femenina. Este establecimiento, situado en el número 2 de la calle, estaba especializado en medias y lencería de calidad. Hoy la tradición continúa con la presencia de Lencería Emi, que sigue ofreciendo productos de moda íntima, adaptándose a los nuevos tiempos, pero manteniendo ese espíritu del comercio especializado.
"Lencería Emi lleva más de cuatro generaciones al frente. Mi madre revitalizó el negocio hace 30 años, y desde entonces hemos trabajado para modernizarlo y adaptarnos a los nuevos tiempos", cuenta Gracia, que es el actual propietario de la tienda. En cuanto a su enfoque, ofrecen tallas especiales y asesoramiento personalizado, "algo que no se encuentra fácilmente en otros lugares", detalla.
Además de ropa interior para mujer y hombre, el negocio ha ampliado su catálogo con prendas "exclusivas y vanguardistas" y mantiene su presencia tanto en tienda física como en una página web pionera en la venta online de lencería especializada.
EL PALACIO DEL SÉPTIMO ARTE EN ZARAGOZA
En el número 32 de la calle, se encontraba Monumental. Inaugurado en 1931, tenía un aforo que superaba los 2.300 espectadores. Este cine emblemático, con su platea y doble anfiteatro, se convirtió en un lugar de encuentro social y cultural, donde los zaragozanos podían disfrutar de las últimas películas. Con el tiempo, y la llegada de la televisión a las casas, el cine comenzó a perder protagonismo.
La evolución de estos comercios es un reflejo de los cambios en el consumo, el desarrollo tecnológico y las transformaciones urbanísticas de Zaragoza. En este sentido, Gracia señala los retos a los que se enfrentan los comerciantes de la calle: "Las obras en César Augusto han sido un golpe duro, sobre todo por el desvío de los autobuses, que reduce mucho el tránsito de personas".
Sin embargo, los vendedores han aprovechado esta situación para "fortalecer la colaboración entre las asociaciones de comerciantes de la zona". "Hemos pedido al ayuntamiento que implemente una lanzadera de autobús que conecte las paradas afectadas y facilite la movilidad de los vecinos", explica.
A pesar de las dificultades, Gracia se muestra optimista: "Las obras también han obligado a unir fuerzas y generar ideas para revitalizar el comercio local. Es un reto, pero también una oportunidad para demostrar que la calle Conde Aranda sigue siendo un referente comercial en Zaragoza".