Zaragoza.- El Real Zaragoza recibía a un clásico de la Segunda División. El Eibar visitaba la Romareda con la clara intención de no perder. Por parte blanquilla, la victoria se antojaba necesaria tras llevar tres encuentros sin conseguir llevarse el gato al agua.
Pronto, en el minuto tres, el equipo aragonés se ponía por delante. Una internada de Ewerthon era finalizada con éxito por el brasileño sin que Zigor, portero visitante, pudiese hacer nada. Los de Marcelino encarrilaban ya el partido dando muestras de que querían que fuese suyo el choque.
El colegiado desquiciaba pronto al público de la Romareda. Las continuas faltas pitadas en contra de los zaragozanos hacía que tanto jugadores como cuerpo técnico protestasen airadamente las decisiones del trencilla.
En el minuto 24 el Zaragoza tuvo el segundo. Ewerthon y Oliveira se plantaban solos ante Zigor. Ewerthon cedía para su compañero que, con todo a su favor, marraba la ocasión lanzando al poste. A raíz de esta ocasión, los aragoneses se descentraban dando campo al Eibar. Solamente la poca calidad de los vascos en ataque mantenía el empate en el marcador.
López Vallejo se lucía en el tiempo de descuento con un lanzamiento a bocajarro de Toquero que desperdiciaba la oportunidad visitante para empatar el choque en un minuto clave.
Segundo mitad
El partido volvió del descanso feo. Las imprecisiones eran la nota predominante del choque y ambos equipos jugaban alejados de las áreas sin llegar a tener ocasiones de gol. El Real Zaragoza estaba jugando mal, sin embargo algo mejor que su rival, que demostraba su carencia de calidad.
Los zaragocistas conseguían en el minuto catorce el segundo. Gracias a un gran centro de Jorge López, desaparecido durante los 59 minutos anteriores, era rematado de cabeza y sin oposición por Ewerthon a gol. El segundo tanto del brasileño demostraba que su olfato de gol sigue ahí.
En el 24 de la segunda parte el Real Zaragoza finiquitaba el encuentro con un gran gol. Caffa centraba una falta y Ayala se elevaba, se mantenía un segundo en el aire y remataba a la escuadra con la cabeza. La rabia con la que el argentino celebraba el tanto enseñaba las ganas que tenía el central de marcar en la Romareda.
A falta de ocho minutos para el final, un centro de Carlos Rubén rebotaba involuntariamente en la mano de Pulido tras un rechace. El colegiado no lo dudaba y señalaba el punto de penalti expulsando al central tras enseñarle su segunda cartulina amarilla. De esta manera, la defensa queda en cuadro para el siguiente envite frente al Tenerife.
El partido finalizó con un gran resultado a favor del Real Zaragoza. La portería a cero y la recuperación del olfato goleador, claves en esta victoria tan importante para frenar la racha negativa de los de Marcelino García Toral.