El duelo aragonés entre Real Zaragoza y la S.D. Huesca se ha vuelto una costumbre desde los últimos 10 años en los que solo en dos temporadas no se han visto las caras zaragozanos y oscenses, en ambas el Huesca estaba en Primera División, pero este primer enfrentamiento de la temporada tendrá un añadido especial. Esta será la primera vez que este partido se dé, de manera oficial, en el Ibercaja Estadio.
Aunque, precisamente el Huesca es, junto al CD Mirandés, uno de los pocos que ya sabía lo que era jugar en la nueva casa del Real Zaragoza antes de que diese comienzo la presente temporada. Por lo que para los altoaragoneses es volver a terreno conocido, pero en una situación de urgencia real para ambos conjuntos y esta vez no será un mero ensayo como fue el duelo del pasado agosto.
El club oscense se enfrentó al equipo blanquillo durante la pasada pretemporada en el Memorial Carlos Lapetra, duelo que se jugó en el Ibercaja Estadio ante más de 9.000 personas y el enfrentamiento acabó en empate (1-1) con goles de Juan Sebastián en propia puerta y Paulino, aunque el Zaragoza se fue como ganador al vencer en la tanda de penaltis.
UN DUELO TOTALMENTE DISTINTO
Pese a que hace poco más de tres meses que ocurrió dicho encuentro, las cosas han cambiado en gran medida en ambos equipos. Los dos llegan en una situación límite, con un Real Zaragoza último clasificado con 6 puntos y una S.D. Huesca al borde de caer a la zona de descenso.
Además, ninguno de los dos entrenadores que dirigieron a ambos conjuntos en ese duelo amistoso siguen ya en los banquillos. Gabi Fernández fue cesado hace un mes por la pésima situación del equipo blanquillo y Sergi Guilló fue cesado esta misma semana por la mala dinámica de los oscenses.
Ahora el miedo es real y este enfrentamiento de amistoso tendrá poco, o nada, y los dos técnicos que han llegado para revertir la situación, Sellés y Bolo, querrán conseguir su primera victoria para salir de un atolladero que con el paso del tiempo se está volviendo más difícil.
Primer duelo aragonés oficial en el Ibercaja Estadio que promete tener las espadas en todo lo alto con dos equipos que se están jugando la vida por permanecer en la categoría de plata.