Zaragoza.- “Europa es nuestra”. Así rezaba el desplegable con el que un pabellón Príncipe Felipe lleno hasta la bandera ha recibido este sábado al CAI Balonmano Aragón en la ida de la final de la Copa EHF. Diez mil almas luchando por un objetivo histórico: aupar a los de Kosovac hacia su primer título, europeo, y en su primera incursión en el Viejo Continente.
Beno Lapajne, Carlos Prendes, Mariano Ortega, Valero Rivera, Antonio Cartón, Dalibor Doder y Hussein Alí Zaky fueron los primeros elegidos por Kosovac para la gloria. El CAI dio primero, por mediación de Prendes. Espoleado por la grada, el bloque naranja salió a comerse al Magdeburg: 3-1 a los cinco minutos de juego. Sin embargo, los de Bogdan Wenta reaccionaron bien y pronto le dieron la vuelta al electrónico. Los de Kosovac sufrían, en estático, ante la ordenada defensa germana.
El CAI logró forzar de manera consecutiva tres exclusiones que le permitieron igualar a 12 a los 24 minutos de partido. La exclusión de Pablo Hernández obligó al CAI a jugar con mayor pausa en ataque. Los 204 centímetros del guardameta Johannes Bitter eran un obstáculo, en ocasiones, muy difíciles de superar. Sin embargo, en los últimos cinco minutos de la primera parte, el CAI dio con la llave que abría la puerta germana y, con ataques abiertos y anteponiendo la técnica a la potencia, consiguió marcharse al vestuario 15-13 en el marcador.
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La lucha no ha terminado: la próxima semana la resolución |
Lucha sin recompensa
Sin embargo, el Magdeburg no quería marcharse a Alemania con desventaja y comenzó apretando en la reanudación: 17-17 cuando se llevaban disputados 4 minutos 54 segundos de la segunda mitad. El CAI se sobrepuso, no obstante, a la exclusión de Víctor Álvarez y volvió a ponerse por delante, 19-18 a pesar de los siete goles de Joel Abati para el conjunto germano. Un espectacular gol de Ibai Cano, al lanzar directamente tras recibir un pase en el aire, espoleó aún más a la afición del CAI Balonmano Aragón.
El encuentro no tenía un dominador claro en el juego, y a las ráfagas de los naranjas respondían los alemanes con idéntica intensidad. Los aragoneses, comandados por un efectivo Antonio Cartón, hacían frente a los potentes lanzamientos del Magdeburg. Ninguno de los dos equipos conseguía abrir hueco, y las distancias máximas entre ambos sólo alcanzaban los dos goles. El CAI rompió esta tesitura y se colocó 28-25 a seis minutos para el final. Una ventaja que los de Kosovac no querían dejar escapar.
Gracias a una defensa numantina, y envalentonado por el griterío ensordecedor de más de 10.000 gargantas naranjas, el CAI se colocó cuatro arriba. Pero el Magdeburg volvió a mostrarse eficaz en defensa y dejó a los de Kosovac sin anotar durante varios ataques seguidos, lo que propició que el resultado volviera a ajustarse.
Tras llegar al último minuto con empate a 29 el CAI tuvo una última ventaja, pero un potente lanzamiento de larga distancia por parte del polaco Farol Bielecki estableció el empate a 30 definitivo. Un resultado que deja la eliminatoria abierta pero que obliga al CAI Balonmano Aragón a conseguir la victoria en la difícil cancha germana. La solución definitiva, el próximo domingo desde las 14.30 horas. La Copa EHF todavía no tiene dueño.
Marcador cada cinco minutos: 3-1, 4-5, 7-7, 8-10, 12-13, 15-13, 17-16, 19-19, 21-22, 23-24, 28-25, 30-30.