Meena Beth o afrontar una enfermedad rara a través de las letras: "La literatura me salvó, fue terapéutica"

La zaragozana ha escrito ya tres libros

Elena Heredia sufrió hace unos años el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad neuronal rara que le dejó secuelas, y este domingo presenta la segunda parte de su bilogía "A flor de piel" 

Elena Heredia encontró a Meena Beth (su seudónimo) en una de esas páginas en las que pones tu nombre y apellido y la aplicación te da un nombre al azar. En un primer momento no le convencía pero al ir a buscar de nuevo la web, esta había desaparecido. Ella lo tomó como una señal y, a partir de ahí, Meena Beth ha sido todo aquello que Elena Heredia no se atreve. Natural de Gallur, recibió un revés de la vida allá por el 2015 cuando llegaron los primeros síntomas del síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad neuronal rara que le dejó una movilidad reducida y una sordera casi total de la que ya se va recuperando. Con más visitas a médicos y especialistas de las que le gustaría y la esperanza como motor, la zaragozana encontró en la literatura una vía de escape. Este domingo 24 de noviembre a las 12.30 horas presentará la segunda parte de su bilogía "A flor de piel" en el Hotel Vincci Zentro de Zaragoza. 

PREGUNTA.-Te sumergiste en la literatura ya hace tres años con “Una nueva oportunidad” y ahora presentas la 2ª parte de “A flor de piel” ¿Qué se puede encontrar el lector en esta novela?
RESPUESTA.- Hallará una historia de superación en toda regla. Esta bilogía relata un trabajo diario y constante por mi parte, en propia voz de su protagonista, de la luchadora y de la que triunfa. Para que sirva de ejemplo y de ayuda y que, para quienes sufren o atraviesen momentos duros, vuelvan a hacer mucho ruido. Empezar de cero da mucho miedo. La enfermedad en sí misma es desalentadora y, no entiendes la situación porque claramente, te desborda, pero entonces aprendes que si luchamos podemos ganar o podemos perder, pero si no luchamos hemos perdido de antemano.

"Empezar de cero da mucho miedo. La enfermedad en sí misma es desalentadora"

Me negué a escribir una historia triste. La victoria la escriben los ganadores y, a pesar de todo lo que me condiciona, no me permito más que eso, tener un momento malo, porque la vida está llena de opciones y oportunidades y, no voy a esperarlos ni tan siquiera. Yo misma saldré a buscarlos.

P.- Sufriste el síndrome de Guillain-Barré, hace ya algunos años... ¿Cómo afectó a tu vida?
R.- Es una enfermedad neuronal muy dura. Hay tres estados y yo sufrí el más grave de ellos. Me dejó una movilidad reducida que voy llevándola con diversos tratamientos aplicados cada cierto tiempo y estoy pendiente de una operación más en el pie izquierdo para estabilizar mi autonomía al andar. Aún así, el dolor es una constante que me acompaña en mi vida, pero, la otra secuela me resulta más compleja a la hora de lidiar con ella puesto que, anuló mi entendimiento en la conversación.

La enfermedad me dejó prácticamente sorda (con una audición de un 15-20% de mis oídos) ahora mismo estoy recobrando parte de esa audición perdida. Puedo oír, sí, pero no alcanzo a entender todo lo que el mensaje en sí quiere transmitir. Hacerlo en grupo es un imposible. Más bien debe ser de una forma individual y, el hablante debe hablarme vocalizando y elevando un poco la voz para facilitarme la comprensión. Simplificar las frases y no hacerlas enrevesadas también ayuda.

P.- ¿Qué supone la literatura en tu vida?
R.- Siempre supuso una vía de escape. Desde adolescente ya fue así. Leer te da el pasaporte para vivir mil y una aventuras desde la comodidad de tu casa. A mí esto me salvó. Fue terapéutico y después, me lancé a estudiar un Máster de Escritura Creativa online donde, mi discapacidad quedó reducida a nada. Me limito a escribir para transmitir fuerza, valor, coraje de lucha por las causas, que cada cual considera justas, con sus errores y sus aciertos, pero, de ahí a decir que soy escritora...No lo sé, creo que no me atrevo a tanto.

Soy feliz, leer es vida y escribir es un sueño hecho realidad. ¿Realmente necesitamos un título para ello? No lo sé, que juzguen los lectores que siempre me han demostrado un cariño inmenso por todo lo que he escrito. Dándome una acogida y un cariño que roza, en cada una de mis presentaciones, el infinito.

P.- ¿De dónde viene ese nombre artístico, Meena Beth?
R.- Del miedo al fracaso de Elena Heredia (ríe). Esta pregunta me la hacen a veces en las presentaciones y, me gusta contarla porque el azar hizo de las suyas. Buscando seudónimos que me gustasen o me sonasen bien para adjudicarme uno, encontré un programa que metías tu nombre y apellidos y te daba opciones. Probé, principalmente, por curiosidad y, entre ellos apareció: Meena Beth.

Hasta aquí es una historia como cualquier otra, pero un día mi hija Ariadna dijo que quería uno para ella. Por hacer la gracia y darle el capricho probamos y entonces nos dimos cuenta de que esa página ya no existía. En ese momento, un palpito me dijo que yo había encontrado el mío o, tal vez el me encontró él a mí. Pero lo abracé con ganas y, Meena Beth es todo lo que Elena Heredia no se atreve.

P.- En el libro abordas con humor algunas situaciones que te han ocurrido durante la enfermedad. ¿Puedes contar alguna de ellas?
R.- Tengo muchas anécdotas divertidas, la verdad. Una vez me quedé colgada en la grúa porque justo se quedó sin batería en ese momento. Me creía gafe y con un porcentaje a meter la pata enorme, la verdad. También me caí aprendiendo a andar con las muletas, me dieron dos tipos para que eligiese y, por quedar bien con ambas, me caí con las dos (ríe). También recuerdo esa vez en la que, para subirme a la bicicleta estática, casi acabo con los pantalones de collar...

Lo que me llevo de todas estas cosas es que pasé de sentirme fatal por ser el foco de todo llegando a pensar que iba a coger complejo de mono de feria a reírme de la contrariedad constante que tendía a elegirme a mí siempre. Eso es un paso de gigante enorme. Fue un gran avance y una mejora muy positiva en mi ánimo, siempre decadente y marchito.

P.- ¿Cuáles son tus referentes en la escritura?
R.- Para mí, el genio indiscutible de incluir la ironía y el humor en cada cosa que escribe es Juan Gómez Jurado. Lo adoro. Es mi referente, al menos a la hora de escribir porque, me ha enseñado que algo importante puede decirse de muchas manera y el humor, da mucho y mejor juego. Me encanta. Leerle es un aprendizaje y el único, que me ha hecho parar de leer porque algo me ha hecho desternillarme de la risa.

P.- ¿Con qué mensaje quieres que llegue este libro?
R.- Con el de la esperanza. Cuenta la leyenda que cuando Pandora abrió la caja y se escaparon los pecados capitales, tan solo la esperanza quedó dentro. Lo recordé en mi ingreso hospitalario y, decidí y me prometí que por malos que fuesen los días, no iba a permitir que la esperanza se separase de mi lado. Me aferré a ella con tanta fuerza que, el consuelo que me daba en mis momentos bajos llegaba a ser reparador. Esa voz a lo lejos que me insistía en no desistir, no decaer, no dejarme vencer. La esperanza fue la única emoción que tuvo la fuerza necesaria para plantarle cara al miedo y para vencerlo o, en el peor de los casos, ponerlos a raya.

Este libro fue una necesidad para hacerme entender y entenderme, una necesidad de organizar mi caos. Pero, tal vez, escribiendo lo que yo no encontré, quizá, haya alguien que se pueda beneficiar de mi relato a título personal. Vivir es lo más bonito que tiene el ser humano, pero, vivir sintiéndonos libres de poder lograr todas esas metas que te marcas desde la discapacidad me recuerda que pude, puedo y podré porque no está en mi ánimo rendirme.